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Argentina – Elaboran Protocolo para Evaluar la Calidad del Heno de Alfalfa

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Especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Argentina, proponen esta herramienta para asegurar la representatividad de cada muestra. Basado en recomendaciones formuladas por la Universidad de California –Estados Unidos–, brinda pautas para lograr mayor eficiencia.

Basados en las recomendaciones de la Universidad de California de Estados Unidos, especialistas del INTA proponen un protocolo de muestreo adaptado para asegurar una adecuada representatividad de la calidad de cada partida. Pautas para ser precisos y eficientes en la toma de las muestras a fin de evitar discrepancias.

De acuerdo con Gastón Urrets Zavalía –investigador del INTA Manfredi, Córdoba–, “las mayores discrepancias en la valoración de la calidad del heno son por problemas durante la toma de muestras para su posterior envío a laboratorio”.

En este sentido, destacó que un muestreo adecuado del heno es de “fundamental importancia” para asegurar que la muestra obtenida represente en forma precisa la calidad de todo el volumen que conforma una partida.

“Un gran número de toneladas de heno altamente variable debe estar representado en una muestra de tamaño mínimo que a menudo es de entre 250 y 350 gramos, de los cuales, una vez molidas, las técnicas de laboratorio usualmente analizan menos de 2 gramos”, señaló.

Por este motivo, el especiaista de Manfredi puntualizó que “la muestra extraída debe representar la proporción apropiada de hojas y tallos, dado que su contenido de nutrientes es muy diferente, y, a su vez, reflejar la presencia irregular de malezas”.

Entre los puntos a tener en cuenta para realizar un correcto muestreo, Urrets Zavalía destacó la identificación de las partidas durante la confección en el lote, marcar el comienzo y el final de cada partida. “Este es un primer paso clave para el muestreo adecuado del heno”, indicó. Luego, se almacenará el heno en estibas segregadas por partida.

A su vez, aseguró la importancia de muestrear el heno tan cerca del momento del suministro a los animales o del punto/momento de venta como sea posible. “Se debe tener en cuenta que los parámetros de humedad están especialmente sujetos a cambios después de la cosecha y durante el almacenamiento, pero otros parámetros también pueden mostrar variaciones”, aclaró.

En cuanto al sistema de muestreo, el investigador de Córdoba recomendó definir un patrón de muestreo al azar para partidas de hasta 100 toneladas. “Se deberán muestrear 20 unidades ya sea fardos, megafardos o rollos. Con las 20 submuestras se deberá generar una muestra compuesta de entre 250 y 350 gramos”, explicó.

Por otro lado, en lotes que presentan variabilidad de suelos, como puede ser suelos salino-sódicos, que manifiestan situaciones de “manchoneo” que llevan a la pérdida de plantas de alfalfa y su posterior invasión de malezas, el técnico recomendó obtener 35 submuestras por partida, generando una muestra compuesta de unos 450 gramos.

“Hay que evitar elegir o dejar de lado unidades de heno porque se ven especialmente mal o bien”, aconsejó el investigador de Córdoba, quien ejemplificó: “Se puede definir un muestreo con la siguiente secuencia: caminar 15 pasos y muestrear, caminar otros 20 y repetir la operación, desplazarse otros 5 pasos y volver a muestrear, caminar otros 10 y repetir la operación y, así, a repetición siempre caminando alrededor de la estiba”.

Un buen diseño de sonda implica que la punta de la misma sea filosa y conserve su filo en el tiempo, además de no calentarse en la operación.

En cuanto a las herramientas de muestreo, Gastón Urrets recomendó utilizar un muestreador tipo sonda, de buen diseño y correctamente afilado. “Un buen diseño de sonda implica que la punta de la misma sea filosa y conserve su filo en el tiempo, además de no calentarse en la operación”, explicó y agregó: “Además, la punta de la sonda debe cortar el forraje en su avance, sin desplazar a un costado las porciones más resistentes”.

En este punto, subrayó la importancia de no enviar al laboratorio muestras tomadas en forma manual en forma de puñado o “pan” de forraje, o bien de bocado. Tampoco son aceptables las sondas abiertas tipo barreno porque, si bien pueden penetrar el fardo, permiten la pérdida de material fino resultando en una muestra no representativa.

En referencia a la sonda de muestreo, el técnico puntualizó en que debe ser capaz de penetrar correctamente tanto en fardos de compresión simple o doble, ser fácilmente afilable y producir aproximadamente 10 gramos por muestra en una profundidad de entre 30 y 60 centímetros. “Con 20 de estas submuestras se conformará la muestra compuesta de entre 250 y 350 gramos”, indicó.

Y recomendó: “El diámetro de la boca afilada o aserrada debe ser algo menor al diámetro del resto de la espada para facilitar que la muestra se deslice hacia atrás y sea recolectada en el receptáculo”.

En cuanto a la técnica de muestreo, el muestreo en el caso de prismas debe hacerse en forma perpendicular a las caras de menor tamaño, de manera tal que los tallos se posicionen perpendiculares al tubo muestreador. Así, la muestra representará el material de una mayor longitud de andana.

“Debe evitarse la cercanía a los perímetros o bordes y, de no ser posible, debe hacerse con una inclinación a 45° con respecto a la superficie”, indicó el especialista. En el caso de rollos, aconsejó insertar el muestreador por la cara curva en forma radial apuntando hacia el centro del rollo, es decir 90° respecto a la tangente donde apoya la punta.

Por último, en cuanto al manejo de las muestras, Gastón Urrets recomendó que la muestra se empaquete en doble bolsa plástica, se la proteja del calor y de la exposición al sol. Es importante enviarlo al laboratorio lo antes posible con dos rótulos identificatorios de la partida, uno entre las dos bolsas y otro en el exterior.

“Las muestras deben ser enviadas en paquete envoltorio plástico o caja de cartón u otro recipiente con el cuidado que las muestras no reciban calor, exposición al sol, ni agua durante su traslado”, detalló, al tiempo que agregó: “Todo debe ser acompañado con las planillas provistas por INTA para ser evaluadas mediante NIRS”.

 

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Costa Rica organizó evento sobre Gusano Barrenador

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Con el fin de procurar un plan de acción para la atención de emergencias por brote del Gusano Barrenador del Ganado (GBG), Costa Rica recibió la primera reunión regional, con participación de representantes de Belice, Colombia, El Salvador, Uruguay, Honduras, Nicaragua, Panamá, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria, así como funcionarios del Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Costa Rica.

El objetivo de la reunión fue el intercambio de experiencias y conocimientos entre los participantes para la implementación de un protocolo específico de respuesta a emergencias del Gusano Barrenador del Nuevo Mundo (NWS). La actividad incluye teoría y práctica sobre la estructura organizacional de la intervención, la logística para la atención de la emergencia, acciones de vigilancia, erradicación de plagas y medidas de cuarentena.

“Durante el evento, los participantes tuvieron la oportunidad de presenciar dos casos de gusano barrenador en animales, y visitaron fincas donde se realizaron revisiones, identificación de heridas y tratamientos preventivos en los animales afectados. Este intercambio de experiencias resultó de gran valor para aquellos participantes internacionales que no estaban familiarizados con la enfermedad, ya que ahora comprenden mejor la importancia de enfrentar este desafío en sus propios países, que se encuentran en riesgo de reinfestación», señaló Federico Chaverri, director del Laboratorio Nacional de Servicios Veterinarios (LANASEVE) del SENASA.

La actividad se enmarca en el Proyecto Regional con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), RLA 5088, Fomento de la Vigilancia y el control progresivo del gusano barrenador mediante la técnica del insecto estéril; proyecto que fue convocado y financiado en el marco del uso pacífico de la energía nuclear. El evento contó con el apoyo técnico de la Comisión Panamá – Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (COPEG) con sede en Panamá.

Hasta la fecha, se han registrado 476 casos en Costa Rica, con la mayor incidencia en en ganado bovino y perros.

Publicidad en El Salvador para Prevenir el Gusano Barrenador:

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Promoviendo la ganadería sostenible: experiencias en centro américa

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Foto. El ganadero Manuel Alfonso Aguilar posa junto a algunos de sus bovinos en uno de los segmentos en que ha dividido su potrero para implementar la técnica de pastizales rotativos, en su rancho Texas Ranch localizado en las cercanías de Agua Caliente, en el departamento de Chalatenango, en el norte de El Salvador. 

Cuando el salvadoreño Manuel Alfonso Aguilar vio que la ganadería tradicional que practicaba degradaba los suelos, comenzó a buscar otros métodos más amigables con el ambiente, y al encontrarlo dio un giro a su oficio y a su vida.

“Yo lo que estoy construyendo es un sueño, me gusta mucho incluir todo lo del medio ambiente”, menciona el señor Manuel Aguilar, durante un recorrido en su finca, Texas Ranch, ubicada en las inmediaciones de Agua Caliente, un municipio del departamento de Chalatenango, en el norte de El Salvador.

Aguilar logró conectar su pasión, la ganadería, con su interés por ayudar al planeta, con un modo de producción sostenible que va despuntando ya, aunque tímidamente, en El Salvador y en el resto de América Central, una región de 50 millones de habitantes.

“Cuando hay un manejo adecuado de la actividad productiva, se aumenta el contenido de material orgánico, y eso favorece la actividad microbiológica en el suelo para retener el carbono”: Arturo Ureña.

Algunas de esas naciones, como Guatemala y Honduras, presentaron algunos de los pasos dados en esa área, durante la 28° Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada en diciembre de 2023 en Dubái.

Entonces, Elmer Olivas, viceministro de Agricultura de Guatemala, dijo que en la región del Petén, en el norte de su país, donde se encuentra el mayor hato ganadero nacional, con más de 1,8 millones de cabezas bovinas, se han realizado acciones de ganadería sostenible para no golpear la Reserva de la Biósfera Maya localizada allí.

Foto. Vacas y terneros se alimentan de una mezcla orgánica a base de forraje, hojas de leguminosas, caña de azúcar y cebada, entre otros componentes, en la finca ganadera de Manuel Alfonso Aguilar, quien está impulsando una ganadería sustentable en su finca en el norte de El Salvador

Ganadería sustentable vs tradicional

En El Salvador, con 6,7 millones de habitantes, y en el resto de la región, se ha practicado históricamente una ganadería que ha “convertido al ganadero en enemigo de los árboles” con la excusa de que con árboles los pastos no crecen, afirma el reporte Ganadería Ecológica, un estudio publicado en 2019 sobre las prácticas ecológicas implementadas en Texas Ranch.

El informe agrega que la ganadería convencional “ha traído consigo deforestación, erosión del suelo, compactación, emisiones de metano a la atmosfera, los cuales contribuyen notablemente al cambio climático”. En efecto, ese sector ha cargado con la cruz de ser un emisor de metano, por medio del estiércol del ganado.

La ganadería aporta 2,3 % del producto interno bruto (PIB) salvadoreño, y da empleo a unas 4000 familias.

En su búsqueda por cambiar ese esquema contaminante, Aguilar, un autodidacta de 65 años, encontró en internet una técnica diseñada por el francés André Voisin, quien en la primera mitad del siglo XX puso en práctica un sistema que volvía rotatorio el pastoreo.

En lugar de concentrar los bovinos en todo el potrero, lo que impide controlar el crecimiento homogéneo del pasto, Voisin dividió ese espacio en varios segmentos, para que los animales fueran comiendo de forma rotativa por un tiempo determinado en cada tramo.

De modo que cuando el ganado había recorrido y comido en todas las parcelas, el pasto en el primero segmento ya había brotado de nuevo, homogéneamente, asegurando la sostenibilidad del alimento, que además resultaba más nutritivo.

Foto. Un sistema de riego por aspersión mantiene saludable y nutritivo el pastizal que se cultiva en la finca ganadera Texas Ranch, en el norte de El Salvador, con el que en parte se alimenta a las 100 cabezas de ganado que producen la leche que luego se vende a una empresa láctea

Vacas rotativas y leguminosas nutritivas

“Los pastizales rotativos son clave en esta idea de sustentabilidad ganadera”, explicó Aguilar.

En la granja de 57 hectáreas, y con 100 cabezas de ganado, Aguilar ha dividido el área del potrero en 36 segmentos, donde mantiene principalmente 60 vacas lecheras.

El ganadero también implemento las cercas vivas: sembró árboles en los linderos de la finca y de las parcelas de los potreros segmentados.

Esos árboles, además de proveer de sombra al ganado y protegerlas del estrés por calor, ofrecen alimento con su follaje, de alto contenido nutricional, como la leguminosa madre cacao (Gliricidia sepium).

La dieta alimenticia del ganado se completa con zacate, como se llama localmente al forraje, y otra leguminosa: Cratylia argéntea, cosechados por él y que corta cada tres meses. También incluye una mezcla de melaza, caña de azúcar y cebada.

“Esa leguminosa es altamente nutritiva, hicimos pruebas que llevábamos al laboratorio y tenía 28 % de proteína, eso es muy bueno”, aseguró.

Añadió que la genética es importante para desarrollar una ganadería ecológica, y él le apostó por la raza Senepol, originaria de Senegal, África, porque se adapta mejor a los calores del clima local.

Todas esas medias favorecen el bienestar de los animales, generan una mejor calidad de los productos y un ahorro en los costos de producción, explica el documento Ganadería Ecológica.

Aguilar siguió esas y otras técnicas de producción ecológicas, y ahora es uno de los que más ha desarrollado la ganadería sustentable, la cual, aunque incipiente, poco a poco ha ido ganando más terreno en El Salvador y en el resto de América Central.

Ganadería y cambio climático

Además de los beneficiados ya apuntados, la ganadería sustentable también tiene un impacto directo en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, como el carbono orgánico en el suelo.

En efecto, prácticas de manejo responsable de los suelos y en la cobertura arbórea pueden ser aliados en la reducción de esas emisiones, explicó Arturo Ureña, coordinador del Programa para Aumentar la Ambición Climática sobre el Uso de la Tierra y la Agricultura, que impulsó en mayo de 2023, en Costa Rica, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“Cuando hay un manejo adecuado de la actividad productiva, se aumenta el contenido de material orgánico, y eso favorece la actividad microbiológica en el suelo para retener el carbono”, dijo Ureña, en conversación telefónica con IPS desde San José de Costa Rica.

De ahí, pues, el término “recarbonización” de los suelos, es decir, captar o retener carbono orgánico por medio de procesos microbiológicos, evitando que se vaya a la atmósfera.

Un documento de la FAO, publicado en 2022, destaca que la ganadería representa 46 % del PIB de América Latina y el Caribe y más de dos tercios de sus productores agrícolas perciben parte de sus ingresos del sector agropecuario. Pero la parte negativa es que la actividad “es una fuente emisora de gases que contribuyen al calentamiento global”.

En el programa que impulsa la FAO en Costa Rica participan 20 fincas ganaderas socias de la Cooperativa Dos Pinos, líder en producción láctea en Costa Rica.

También son parte de ese esfuerzo 25 fincas de café, y en total, junto a las ganaderas, son 500 las hectáreas intervenidas, en las que se han puesto en marcha prácticas de producción ecológicas similares a las que ejecuta Aguilar en El Salvador.

La ganadería representa 4 % del PIB de Costa Rica, y da empleo a unas 37 000 familias.

Ejemplo las prácticas señaladas son la arborización de los pastizales, no solo en las cercas, sino en todo el potrero, porque el pasto, en contra de la creencia de los ganaderos tradicionales, sí crece en la sombra.

Ureña comentó que todas esas prácticas del programa, que tiene una duración de cuatro años, van a medirse tomando como referencia dos protocolos de buenas prácticas que ya tiene diseñados y ha implementado FAO en otras regiones del mundo.

“Se califica con muy buen puntaje al productor que tiene en su potrero cobertura forestal, arbórea, no solo en cercas sino para que el ganado se pueda alimentar de ahí”, acotó Ureña.

Los árboles y una alimentación con el pasto adecuado, reducen también las emisiones de metano, presente en el estiércol, acotó el experto.

Aguilar, el ganadero salvadoreño, quiso implementar medidas de arborización en su potrero, para lo que compró 60 000 arbolitos, de diversas especies, los que sembró con gran entusiasmo

Pero el infortunio acabó con ese proyecto, en 2019.

Una chispa en un poste de energía eléctrica, dentro de los linderos de su propiedad, se convirtió en un incendio que se regó por las siete hectáreas ya sembradas de árboles, y los consumió en su totalidad. La compañía eléctrica se negó a compensarlo económicamente.

Foto. Campesinos guatemaltecos observan a miembros del Equipo Tenamaste aplicar un medicamento a una vaca propiedad de una de las familias campesinas que se benefician del trabajo comunitario desarrollado por esa organización en comunidades campesinas de Guatemala.

Ganadería ancestral indígena

En las comunidades rurales de Guatemala, donde la ganadería bovina cuenta con 14 000 productores y aporta 5,9 % del PIB, se impulsa un tipo de ganadería sustentable alejada de los proyectos burocráticos gubernamentales, pero fuertemente arraigada en el saber campesino.

“Ante la corriente de explotación tanto agrícola como ganadera, y de los demás recursos, como el agua y las semillas, nosotros reivindicamos los derechos de los pueblos, y tenemos esa apuesta por la vida”, dijo Willye Urizar, miembro del equipo de Tenamaste, desde el municipio de Quetzaltenango, en el suroeste de Guatemala.

El colectivo Tenamaste desarrolla desde hace 15 años un tipo de ganadería orgánica, en la que imprime, en las prácticas que desarrolla, la cosmovisión de los pueblos originarios mayas y campesinos, no solo en esa área sino que en agricultura también.

Tenamaste significa, en lengua awacateca, cada una de las tres piedras sobre las que se coloca la olla para cocinar, y el trabajo en ganadería orgánica lo desarrollo con el apoyo de Veterinarios sin Fronteras, una oenegé española.

El equipo trabaja, por ejemplo, en preparación de medicamentos naturales para la prevención y curación de enfermedades de animales, a base de plantas nativas y criollas, así como en la alimentación orgánica con raíces, hojas y semillas que aseguren una buena salud de las tres o cinco vacas que poseen las familias campesinas.

Actualmente parte del equipo desarrolla su labor en Raxhura, Chisec y otros municipios del departamento de Cobán, en el norte del país.

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Honduras invertirá un millón de dólares para fortalecer sus sistemas de vigilancia zoosanitaria

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La entidad oficial hondureña SAG-SENASA, junto a organismos internacionales FAO y USAID, lanzaron un nuevo proyecto que ayudará a reducir el riesgo de amenazas zoosanitarias en el país centroamericano.

Con este proyecto se fortalecerá el sistema de vigilancia nacional a través del enfoque de “Una Salud” en acompañamiento a la institucionalidad del país en la detención, protección y control de enfermedades transfronterizas de los animales. Se cuenta con un presupuesto de 1 millón de dólares, inversión que le permitirá a Honduras fortalecer sus sistemas de vigilancia zoosanitaria para prevenir, detectar y responder a las amenazas que atentan contra la salud de personas, animales y medioambiente así como mejorar la contribución a la seguridad sanitaria nacional.

La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) a través del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa), con apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la financiación de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), lanzó este día el Proyecto Centro de Emergencias de la FAO para la Lucha contra las Enfermedades Transfronterizas de los Animales (ECTAD, por sus siglas en inglés).

El Proyecto buscará ayudar a Honduras a través del fortalecimiento de los sistemas de vigilancia zoosanitaria para la prevención y control de las enfermedades de origen animal, sobre todo aquellas que tienen el potencial de afectar a las personas y que no respetan fronteras, las enfermedades emergentes y reemergentes, las enfermedades desatendidas y la resistencia antimicrobiana (RAM) bajo el enfoque “Una Salud”.

La FAO promueve la aplicación del enfoque “Una sola salud” como parte de la transformación del sistema agroalimentario a favor de la salud de las personas, animales, plantas y el medio ambiente. Esto se traduce en una variedad de agentes y labores relacionadas con la agricultura sostenible, la sanidad animal, vegetal, forestal y acuícola, la inocuidad alimentaria, la resistencia a los antimicrobianos (RAM), la seguridad alimentaria, la nutrición y los medios de vida.

De acuerdo con estudios del ECTAD el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes recientes que afectan a humanos son de origen animal. La FAO con apoyo de USAID bajo el programa de Agenda de Seguridad Sanitaria Global (GHSA), han impulsado desde 2004, junto a los gobiernos, el Proyecto ECTAD en 49 países de África, Asia y Latinoamérica para crear sistemas sostenibles de sanidad animal y capacidades bajo el enfoque entendido como Una Salud”, fin de mitigar los efectos de las enfermedades animales.

En Latinoamérica y el Caribe ECTAD beneficia a Perú, Colombia, Jamaica, Guatemala, El Salvador y ahora a Honduras.

La implementación del Proyecto ECTAD en el país permitirá planificar y ejecutar la estrategia de emergencia y desarrollo de la FAO en materia de sanidad animal, como aporte a las acciones de vigilancia de la SAG a través del SENASA en coordinación con otras entidades del gobierno como la Secretaría de Salud, la Secretaría de Recursos Naturales (SERNA), el Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal, Áreas Protegidas y Vida Silvestre (ICF) en acuerdo con actores involucrados en el sector avícola, porcino, bovino, equino, caprino, entre otros.

En los últimos años, Honduras se ha centrado en el control y prevención de las enfermedades zoonóticas debido a su prevalencia e impacto en la economía y la salud humana y animal, las enfermedades más abordadas son la brucelosis, la tuberculosis bovina, la rabia, la fiebre aftosa, sin presencia de casos en el país, y la peste porcina clásica, erradicada en el año de 2011, dijo Laura Suazo titular de la SAG. 

Con un 1 millón de dólares (alrededor de 25 millones de lempiras) financiados por USAID, que serán ejecutados por FAO, con la asistencia técnica de SAG-Senasa, se contribuirá al control y vigilancia sanitaria humana, a la detección y control oportuno de enfermedades en animales, específicamente, en el sector ganadero nacional, y este proyecto viene ayudar al sector, en ese sentido en nombre de la presidenta Xiomara Castro agradecemos a nuestros cooperantes”, agregó Suazo.

De igual manera, Ángel Emilio Aguilar, director general de SAG- SENASA, manifestó que “las enfermedades zoosanitarias emergentes siempre están presentes en el mundo y Honduras no es la excepción, es por esta razón que con alianzas estratégicas entre la FAO y USAID, hemos acordado desarrollar este proyecto para la prevención y control de enfermedades trasfronterizas el cual viene a fortalecer los servicios veterinarios y de laboratorio.

Por su parte la Representante Residente de FAO en Honduras, Fátima Espinal, señaló que la FAO a través del proyecto ECTAD Honduras, la organización asume el compromiso para brindar el apoyo técnico al Gobierno en sus esfuerzos por alcanzar los objetivos y prioridades de desarrollo nacionales, utilizando para ello al Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible (2022-2026) en dirección a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“El proyecto ECTAD ayudará al país a reducir el riesgo de amenazas zoosanitarias que puedan afectar los medios de subsistencia y amenazar la seguridad alimentaria. Con el desarrollo de capacidades para prevenir, detectar y responder a estas amenazas, el Proyecto desempeñará un papel fundamental en la protección de la sanidad animal y la salud pública para salvaguardar medios de subsistencia, la economía y la seguridad alimentaria de las y los hondureños”, indicó Espinal.

El Proyecto ECTAD se desarrollará en tres fases: primero la evaluación de la línea base de referencia e identificación de lagunas y necesidades relacionadas con la prevención, preparación, detección precoz y el control de las zoonosis emergentes, reemergentes, endémicas y la Resistencia Antimicrobiana (RAM).

En su segunda etapa se realizará la formación de los Servicios Veterinarios Oficiales para reforzar las capacidades de diagnóstico, vigilancia y mitigación de riesgos.Y finalmente se realizará la promoción en prácticas de salud pública y bioseguridad basadas en evidencia, políticas nacionales y marcos normativos que permitan la aplicación de “Una Salud” a escala nacional.

Más Datos

  • Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el mundo cada año, se reportan 2400 millones de casos de enfermedades en humanos y aproximadamente 2.2 millones de muertes debido a enfermedades zoonóticas.
  • De octubre 2022 a marzo de 2023 el Proyecto ECTAD atendió 340 brotes en 14 países: África, Asia y América Latina.

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