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Uso de probióticos para el control de moscas

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Uno de los inconvenientes más comunes en los establecimientos rurales lo constituye la proliferación de moscas, por lo que resulta necesario un control de estos insectos a fin de que los animales como los operarios del lugar puedan trabajar confortablemente y se evite la transmisión de algún tipo de enfermedad.
 
La utilización de probióticos permite la reducción de la cantidad de moscas, disminuye los malos olores causados por el estiércol y proporciona resistencia a ciertos tipos de enfermedades.

Los productos biológicos, implemento de microorganismos benéficos, pueden utilizarse de variadas formas con el propósito de reducir los molestos insectos en los establecimientos donde se encuentran bovinos, porcinos y aves.

Estos productos pueden mezclarse con los balanceados e introducen un elemento importante en la alimentación de los animales; los microorganismos actúan en el interior proporcionando resistencia contra enfermedades infecciosas.

El probiótico se compara a los yogures que se consumen mucho a nivel mundial y que llevan el mismo aditivo en el producto. En el caso del ser humano, contribuye al equilibrio de la flora bacteriana intestinal y potencia el sistema inmunitario.

Ventajas del Probiótico

Los productos biológicos permiten una disminución considerable en la población de moscas; es decir, que se logra un control del 60% a 80%. La bacteria denominada tiobaciclus, contenida en el producto, parásita a las larvas de las moscas y estas, al desarrollarse y formarse en pupa, inhiben la transformación de la larva de la mosca a pupa, con lo que ella va muriendo y el ciclo evolutivo del insecto se corta y se impide su formación.

Otro aspecto positivo es que reduce el mal olor del estiércol del animal. Las bacterias reducen el amoniaco, transformándolo en nitrito y luego en nitrato, y de esta manera disminuye notablemente el mal olor hasta un 80%.

Resultados

Los resultados del probiótico en el control de moscas empiezan a notarse a partir de los 30 días aproximadamente, debido a que las bacterias necesitan un cierto periodo de tiempo para adecuarse e ir reproduciéndose. Lo más importante es llevar a cabo un seguimiento en la utilización del producto si en los primeros 15 o 30 días no se reducen las moscas. Hay que tener en cuenta que en principio el control de insectos va de 10% a 15%; el secreto radica en el uso continuo, debido a que el trabajo de los microorganismos es gradual.

Inofensivo para animales para animales y humanos

Al tratarse de un producto biológico, el mismo no afecta al hombre, a los animales ni al ambiente. El establecimiento puede estar cerca de cursos de agua, por lo que no se corren riesgos.

Por otra parte, a diferencia de los antibióticos que dejan residuos en la carne, los huevos o la leche de los animales, el probiótico evita totalmente este efecto, lo cual no llega en ningún sentido al hombre.

En cuanto a la dosis recomendada, va a razón de 300 gramos por tonelada de balanceado para luego proveerse al ganado, a las aves u otro animal.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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