Noticias Internacionales

Los 5 tipos de Ingredientes de un Bloque Nutricional

Publicado

en

(3.217 lecturas vistas)

COMPARTIR

Como su nombre lo indica, un bloque nutricional debe contener un conjunto de elementos que satisfagan los requerimientos de un animal, especialmente en épocas críticas de invierno o verano.

Los expertos hablan de cinco tipos de ingredientes o fuentes: energéticas, de nitrógeno no proteico (NNP), Fuentes de minerales, Fuentes de aglutinantes, Fuentes de fibra.

Fuentes de energía

Estas fuentes dulces dan gustocidad a los bloques multinutricionales y aportan energía en forma de azúcares de alta y rápida fermentación, que mantienen más activa y eficiente a la flora ruminal. Se habla aquí de la melaza o miel de caña, de la vinaza, y del melote de trapiche.

Melaza o miel de caña

Es un producto líquido espeso derivado de la caña de azúcar y en menor medida de la remolacha azucarera, obtenido del residuo restante en las cubas de extracción de los azúcares.

Su aspecto es similar al de la miel, aunque de color parduzco muy oscuro, prácticamente negro. El sabor es dulce, con un pequeño regusto amargo.

Nutricionalmente presenta un altísimo contenido de carbohidratos (energía) además de vitaminas del grupo B y abundantes minerales, entre los que destacan el hierro, cobre y magnesio.

Vinaza

Es un residuo de la fabricación de alcohol etílico utilizado en la elaboración de licores. En realidad, es una melaza empobrecida, que no se comercializa actualmente y que constituye un contaminante de las aguas y suelos donde se vierte.

El melote de trapiche

Este melote lo conforman la espuma e impurezas producidas, retiradas y cocinadas posteriormente, durante la cocción artesanal del jugo de caña, utilizado para la fabricación de panela.

Fuentes de nitrógeno no proteico (NNP)

La urea granulada es un fertilizante agrícola que a partir de 1.950 se usa en la dieta de animales domésticos, ya que económicamente provee de nitrógeno no proteíco para la microflora digestiva del rumen.

La urea representa, por tanto, un valioso y económico recurso alimenticio para los bovinos, para los que la única fuente alimenticia son los pastos, que normalmente presentan deficientes en proteínas como los pastos de trópico bajo.

Este elemento provee el nitrógeno requerido para la fermentación ruminal y la formación de proteínas y puede ser suministrado de maneras diversas: en el concentrado, en el ensilaje, en bloques multinutricionales y en varios tipos de mezclas.

Los bloques multinutricionales constituyen la forma más segura y sencilla de suministrar urea a los rumiantes. En sí, los bloques son un producto alimenticio que posee en su composición los nutrimentos básicos que el animal necesita, siendo mezclados, compactados y presentados en forma cúbica o cilíndrica, con un peso que oscila entres y 50 Kilos.

Fuentes de minerales

Las sales mineralizadas también se incluyen en la elaboración de los bloques ya que aportan nutrimentos minerales (calcio, fósforo, azufre entre otros), dan palatabilidad, además, la sal actúa como saborizante y preservante.

Fuentes de aglutinantes

Son ingredientes que solidifican y endurecen los bloques.

El aglutinante de mayor uso en el trópico es la cal viva finamente molida o pulverizada, la cual al entrar en contacto con el agua de la melaza produce calor logrando caramelizar los azucares de la melaza y dando firmeza al bloque.

También se ha utilizado la cal apagada, la cal agrícola y el yeso, obteniendo resultados satisfactorios de solidificación.

Estos cinco aglutinantes alcalinizan el pH del bloque, evitando la fermentación de los azúcares y el desarrollo de hongos contaminantes.

Fuentes de fibra

La fibra contiene cantidades variables de energía, proteína, minerales y vitaminas, pero su función adicional en el bloque es absorber la humedad de las fuentes de energía empleadas en su composición, además de darle firmeza y amarre.

Como fuentes secas de fibras cortas utilizables se encuentran: la tusa de maíz picada; las cascarillas de café, soya, girasol, maní, cacao; el salvado o afrecho de maíz y de trigo; las tortas de algodón, soya, girasol, maní, palmiste y ajonjolí y la semolina, harina o pulidura de arroz o harinas resultado de la deshidratación del matarratón.

Como fuentes de fibra larga utilizables se encuentran el bagazo de caña, el heno picado de múltiples plantas forrajeras y las cáscaras de banano, plátano, coco, palmito y palma africana picadas y secas.

La única fuente de fibra que no se debe usar, puesto que no absorbe humedad, es la cascarilla de arroz. La cascarilla de algodón debe ser picada antes de usarla.

Las fuentes de fibra larga aseguran el amarre del bloque, por lo tanto, deben ser usadas al menos en un 5% de la fibra total.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia