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Chile Desparasitará por dos Años a la Ganadería que Habita en Frontera con Argentina

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El Programa de Desparasitación se realizará gracias al financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) y busca cumplir con los requisitos zoosanitarios del país trasandino, además de mejorar la condición sanitaria de los animales afectados por la escasez hídrica.

Gracias al financiamiento entregado por el Fondo Nacional de Desarrollo Regional, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) del Ministerio de Agricultura, dio inicio al Programa de Desparasitación de Ganado Mayor y Menor que sube a las veranadas en los Altos Valles de Calingasta, en Argentina, instancia en la cual se realizó la desparasitación de más de 200 caprinos y se anunció la permanencia del programa por dos años. La actividad contó con la participación del Gobernador Provincial de Limarí, Darío Molina; el Seremi de Agricultura, Rodrigo Órdenes; los Consejeros Regionales Alberto Gallardo, Hanna Jarufe, Juan Carlos Codoceo y Cristian Carriel, además del Director Regional (s) del SAG, Gonzalo Vega, y funcionarios del Servicio.

El programa tiene por objetivo dar cumplimiento a los requisitos zoosanitarios de Argentina, con el fin de resguardar el patrimonio sanitario del país trasandino, que año a año ha permitido el acceso del ganado chileno con el fin de que puedan pastar en su cordillera y acceder a mayor calidad y cantidad de pasto, considerando las condiciones de escasez hídrica que han afectado a nuestro país.

Durante la instancia, el Gobernador Provincial de Limarí, Darío Molina, señaló que “estamos iniciando el proceso de veranadas 2018-2019 con este programa de desparasitación. Tenemos el acuerdo con Argentina, ya que este es un acuerdo que se realiza de manera binacional, en el cual son dos años en los que se realizarán las veranadas y que ya están aprobadas y que beneficiará a 75 mil cabezas de ganado, aproximadamente, ya que son las que ingresarán a territorio argentino”.

Al respecto, el Seremi de Agricultura, Rodrigo Órdenes, agregó que “estamos viviendo una situación bastante compleja de escasez hídrica y nos interesa ver si nuestros crianceros que van a las veranadas, que son 400 personas aproximadamente y que se están beneficiando con este programa, pueden subir anticipadamente a las cordilleras argentinas y puedan tener el pasto para alimentar a su ganado”.

El Consejero Regional y Presidente de la Comisión de Fomento Productivo, Juan Carlos Codoceo, se refirió a la importancia del programa señalando: “hemos destinado, al igual que en años anteriores a través de un fondo de desarrollo regional, alrededor de 317 millones de pesos que servirán para cubrir dos periodos 2018-2019 y 2019-2020. Estoy agradecido de que se continúe con estos programas que son tan importantes para nuestros crianceros y ahora que hemos tenido un año seco, con mayor razón ellos necesitan ir a la cordillera en argentina”.

En tanto, el Consejero Regional y Presidente de la Comisión Internacional y Jurídica, Alberto Gallardo, agregó que “en el Consejo Regional nosotros trabajamos fuertemente para entregar los recursos para que esto se lleve a cabo y adelante, este es un proceso que se ha estado realizando en los últimos 4 o 5 años”.

El Director Regional (s) del SAG, Gonzalo Vega, explicó que el rol del SAG es velar por el patrimonio zoosanitario del país y  dar cumplimento a  los requisitos sanitarios que impone nuestra contraparte en Argentina con el objetivo de que “nuestro ganado pueda ingresar con un certificado de exportación temporal hacia territorio argentino, en este caso, Calingasta, que es una zona declarada libre de fiebre aftosa, por lo tanto, lo que estamos haciendo hoy en terreno es desparasitando tanto en la provincia del Choapa como en la provincia del Limarí, más de 75 mil de ganado entre los que se consideran caprinos, ovinos, caballares, mulares, bovinos y canes”.

El beneficiario del programa del SAG, Idelmo Elgueda, criancero de Potrerillos Alto, expresó estar muy satisfecho con el programa “esta es una ayuda que significa mucho, porque el hacerlo nosotros nos cuesta mucho dinero”. Agregó además que con la desparasitación los animales mejoran su condición física: “la cabra se recupera, se afirma un poco más, toma más fuerza y a la vez le baja un poco más la leche, se recupera más rápido, aunque haya poco pasto”.

La disminución en la oferta forrajera y el parasitismo gastrointestinal de la masa ganadera produce significativas pérdidas en la productividad (leche, queso y carne), además de la muerte de los animales más débiles. Es por ello que el programa tiene como fin mejorar la condición sanitaria del ganado trashumante que va a las veranadas argentinas de Calingasta, y que debe acceder a ellas por la falta de forraje de las veranadas chilenas y que requieren de la aplicación de productos veterinarios para mejorar su condición física.

 

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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