Noticias Internacionales

Más Pasto, Más Carne y Mejor Balance Económico

Publicado

en

(2.225 lecturas vistas)

COMPARTIR

Más Carne y Mejor Balance Económico

Estamos en la puerta de un nuevo período de siembra de pasturas y verdeos de invierno. Estar atentos a una correcta implantación del cultivo, entre otras cosas, es central para maximizar los kilos de materia seca, lo que implica más kilos de carne y un mejor balance económico.

En primer lugar, habrá que identificar los ambientes del campo para luego elegir las especies, por ejemplo en las lomas puede sembrarse alfalfa, trébol rojo, mientras que en los bajos los agropiros. Especies como la festuca y el raigrás responden en ambos ambientes, incluso hay variedades nuevas de festuca adaptadas a bajos salinos. Es conveniente destinar a producción de pasto aquellos lotes cuyos cultivos sean cosechados en estos días de febrero, como girasol, maíz para silo, moha para rollos. No es recomendable sembrar sobre pasturas viejas o campo natural.

 Luego de asegurar el control de malezas, es fundamental organizarse para realizar una siembra temprana. Si bien no siempre es posible por distintos motivos (rotura de maquinaria, precipitaciones, entre otros), este factor es el comienzo de una buena siembra. Particularmente en el centro de la provincia de Bs. As., el momento óptimo es entre fines de febrero y principios de marzo. En el caso de los verdeos, cuanto más temprano sembramos, anticipamos el primer pastoreo ya que menor es el número de días entre la emergencia y éste. Así, se realizan mayores aprovechamientos del cultivo. Con respecto a las pasturas, sembrar temprano permite llegar a inicio de macollaje en el mismo otoño y tener plantas preparadas para el invierno, anticipando y aumentando la producción en el año de implantación.

En cuanto a la densidad de siembra, hay que tener cuidado con el “más o menos”. Por ejemplo, si el vecino sembró 85 kg/ha de avena, no quiere decir que yo deba usar la misma densidad. Los kg/ha a sembrar dependerán del número de plantas/m2 a lograr, y del peso de 1000 semillas y poder germinativo de la variedad que voy a utilizar. En el período de siembra mencionado anteriormente, se sugiere tener un objetivo de plantas/m2 para verdeos de 200-230. Mientras que para mezclas de pasturas se recomiendan 100-150 de leguminosas y 150-200 de gramíneas. Son apropiadas las mezclas simples, no más de 2 – 3 especies.

La fertilización fosfatada y nitrogenada es otro tema clave, en lo posible realizarla en base a un análisis de suelo. Esto permitirá conocer la dosis óptima, ya que si aportamos menos nutrientes estaremos desaprovechando el potencial productivo. Partiendo de este análisis estamos orientándonos hacia un manejo agroecológico del campo, que no significa la prohibición de uso de agroquímicos, sino una aplicación racional de éstos, ya que si nos excedemos contribuimos a dañar el ambiente.

Otros temas a considerar es la semilla de calidad y en caso de siembra directa tratarlas con insecticida. Se sugiere emplear la menor distancia posible entre surcos para maximizar el suelo ocupado. La profundidad de siembra apropiada es hasta 1,5 – 2 cm. No hay maquinaria específica para pasturas por lo que se recomienda retirar las ruedas tapadoras de la sembradora. Si bien suele haber falta de tiempo para realizar las tareas de campo, se sugiere no apurarse y sembrar a 4 – 6 km/hs.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia