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Prótesis Dentales para Engordar a las Vacas

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Un estudio argentino asegura que las prótesis dentarias aumentan la eficiencia del hato ganadero y prolongan la vida útil de los vientres sin afectar el porcentaje de preñez ni la evolución del peso vivo. 

Las vacas sonríen. Es que a partir de un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA Cuenca del Salado, Buenos Aires) se comprobó que los bovinos adultos con prótesis dentales son más eficientes al tener vientres con una vida útil más prolongada sin verse afectados el porcentaje de preñez, la evolución del peso vivo y su estado corporal.

Alejandro Rodríguez –especialista en salud animal del INTA Cuenca del Salado, Buenos Aires– destacó los beneficios de la utilización de prótesis dentales en rodeos de cría: “Esta técnica aplicada a vientres de calidad y sanidad probada con desgaste dentario, permiten prolongar su existencia y su vida reproductiva obteniendo más terneros por vaca”.

Además, el técnico explicó que evita el descarte de animales que por su capacidad reproductiva, su pedigree y demás características justifican extender su permanencia en el rodeo. “Así, se puede aumentar la eficiencia de los rodeos, mediante la prolongación de la vida útil de los vientres sin afectar el porcentaje de preñez, la evolución del peso vivo y estado corporal”.

Para el trabajo se utilizaron dos rodeos de vacas multíparas Angus preñadas pertenecientes a la experimental a quienes se les colocaron prótesis dentales Bovident®, compuestas por un polímetro resistente a la abrasión con una resina termoplástica en su interior.

Así, durante dos años y cada 3 meses se constató la presencia de la prótesis y determinó el estado corporal y el peso vivo de los vientres. La investigación no arrojó diferencias significativas en los últimos dos factores, aunque sí fue mayor el desgaste dental de las vacas sin prótesis.

Foto. “Esta técnica aplicada a vientres de calidad y sanidad probada con desgaste dentario, permiten prolongar su existencia y su vida reproductiva obteniendo más terneros por vaca”, destacó Rodriguez.
Mejor prevenir que curar

El desgaste dentario, que generalmente se produce a partir de los 5 años del animal, ocurre principalmente por las pasturas, la disponibilidad forrajera, el tipo y calidad de agua, entre otros factores.

En este sentido, la técnica de prótesis dentales es preventiva, ya que no se espera a que el deterioro de los dientes impida la alimentación del animal. Además, se aprovecha la dentadura natural como apoyo para la prótesis.

Las prótesis utilizadas en el estudio están compuestas por un polímetro resistente a la abrasión que en su interior tiene una resina termoplástica moldeable a baja temperatura. Se trata de sistema integral que se aplica en un solo paso, sin toma de impresiones y en cualquier momento del año.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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