Noticias Internacionales

Alfalfa, Tres Opciones más para la Ganadería

Publicado

en

(2.741 lecturas vistas)

COMPARTIR

Con un rendimiento de materia seca 25% superior a otras variedades, gran potencial productivo y muy buena persistencia se presentaron los tres cultivares desarrollados por el INTA Manfredi en Argentina. 

El grupo de Mejoramiento genético de especies forrajeras del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA Manfredi) –Córdoba– inscribió tres nuevos cultivares de alfalfa: Limay PV INTA, Pulmari PV INTA y Traful PV INTA. Con alto potencial de producción forrajero, muy buena persistencia –duran de 3 a 5 años con un buen manejo– y buen comportamiento en general a plagas y enfermedades, se destacaron por registrar un rinde 25% superior a variedades similares.

De acuerdo con Daniel Basigalup, especialista de esa unidad del INTA y obtentor de los cultivares, destacó la importancia de “desarrollar materiales adaptados a nuestras condiciones de clima, suelos, manejo y a las necesidades que tienen los productores”.

La alfalfa es una herramienta muy importante en la actividad tambera y ganadera, ya sea por medio del pastoreo directo o la elaboración de reservas forrajeras, constituyen la base en la dieta de la producción bovina.

“Con flores color púrpura, hojas trifoliadas, buena capacidad de rebrotar después del pastoreo o corte, los cultivares se adaptan, en general, muy bien a toda la zona productora y poseen muy buena tolerancia a las principales plagas: pulgón verde, azul y moteado”, expresó Basigalup.

Según Basigalup, las nuevas variedades producen forraje de alta digestibilidad y bajo contenido de fibra, con buena proporción de hojas. “Los tres cultivares se encuentran dentro de los parámetros esperables en cuanto a digestibilidad y proteína bruta. En comparación con otras variedades”.

Basigalup destacó la importancia de “desarrollar materiales adaptados a nuestras condiciones de clima, suelos, manejo y a las necesidades que tienen los productores”.

En detalle

El mercado de las alfalfas está en desarrollo debido a que la mayoría de las variedades que existen en nuestro país corresponden a líneas extranjeras.

“Traful PV-INTA es una nueva alfalfa del grupo 9 –menor sensibilidad al invierno– y es altamente tolerante a los ataques de pulgón negro. Posee una muy buena sanidad de hoja y de tallo y una adecuada relación hoja/tallo”, describió el especialista del INTA.

En el caso de Limay PV-INTA tiene muy buena producción de materia seca y se adapta muy bien a suelos pesados, anegadizos, con alto contenido de arcilla y otros materiales finos como los suelos entrerrianos y los de la cuenca Norte de Buenos Aires. Además, tiene alta velocidad de rebrote y gran adaptación a sistemas de pastoreo intensivo y henificación.

Asimismo, con un reposo invernal más marcado y una mayor tolerancia al frío, Pulmarí PV-INTA es una alfalfa del grupo 7. Se destaca por ser muy plástica en su adaptación, ideal para la región pampeana Sur y Patagonia, muestra un excelente comportamiento para esquemas de pasturas consociadas con otras especies.

Las tres variedades fueron recientemente inscriptas en el Registro Nacional de la Propiedad de Cultivares del INASE –Instituto Nacional de Semillas– y su multiplicación y comercialización se realizará mediante un convenio de vinculación tecnológica con la empresa Palo Verde SRL.

 

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

México, Centroamérica y el IICA inician estrategia contra el gusano barrenador del ganado

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Ecuador fortalece el control para garantizar la inocuidad de la leche en su territorio

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

Publicado

en

COMPARTIR

En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

Leer más

Tendencia