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Proyecto de Ovinos Corriedale en la Sierra Central Ecuatoriana Superó las Expectativas

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El 22 de marzo del 2011, el Presidente de la República de Ecuador, Eco. Rafael Correa Delgado, entregó 4.200 ovinos de la raza Corriedale a 200 beneficiarios de la Asociación Criadores de Ovinos de Chimborazo, Tungurahua, Cotopaxi y Bolívar. La importación de ganado desde uruguay ha reactivado el negocio ovino en el país del pasillo.

Al cumplirse un año, de este acontecimiento, el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura-MAGAP, presenta los exitosos resultados del proyecto de desarrollo ovino de la raza Corriedale, importada desde el Uruguay e implementado en la Sierra Central de Ecuador.

Hoy en día, se cuenta con 1800 corderos (pies de cría), lo que representa una reproducción del 43% del total de los animales traídos desde el Uruguay, y a pesar de los augurios de mortalidad, los animales se han adaptado al ambiente y guardan las características fenotípicas (la estructura y pureza) de la raza Corriedale, incluso sobrepasando el tamaño de sus progenitores. En el aspecto comercial, hace pocos días, 35 corderos (30 hembras y 5 machos) ya fueron vendidos al Gobierno Autónomo Descentralizado del cantón Chunchi, provincia de Chimborazo, por un valor de 200 USD cada hembra y 250 USD por los machos, alcanzando una verdadera ventaja competitiva, lo que también nos indica el éxito del programa.

Adicionalmente, durante la Primera Feria Nacional de Ovinos, realizada en Chimborazo, se rebasó las expectativas de comercialización, ya que se negociaron 832 ejemplares ovinos y se tiene comprometida la venta por un monto mayor a los 100 mil dólares de esta raza ovina a compradores de Chimborazo y otras provincias del país, quienes obtendrán un ganado de raza pura y doble propósito (productora de carne y lana).

Resaltar de manera específica, que en la cadena de comercialización de lana, ésta se vendía a 0,60 ctvs./kilo y actualmente se lo hace a 1,60. Al finalizar este año se prevé comercializarla a un costo de 2 dólares/kilo. Otro dato importante es el valor de la piel, que de un dólar, hoy se la vende a 10 dólares. Asimismo, el kilo de carne de borrego pasó de 1,50 USD, a comercializarse en 3,50 USD, con lo que una vez más demostramos que el empeño puesto en este proyecto por parte del Gobierno Nacional, a través de esta Cartera de Estado, ha sido uno de los logros más sobresalientes de su gestión.

Estos resultados alcanzados motivan a todos los moradores de la Sierra Central y otras provincias, a incursionar en esta producción que desde ya representa un importante rubro para su economía, en pro de la consecución del “Buen Vivir Rural”.

Fuente: Agencias

 

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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