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Estrés de Calor en los Terneros

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Con altas temperaturas resultan indispensables la sombra y el agua para los terneros. Al ser animales de corta edad tienen dificultades para regular la temperatura. Se recomienda aportarles sombra entre las 11:00 y las 16:00. Además, es fundamental controlar las tomas de agua y evitar su contaminación.

Desde su nacimiento los terneros son capaces de mantener su temperatura corporal constante a pesar de los cambios en la temperatura ambiente percibida. Para lograrlo, utilizan mecanismos que les permiten producir calor en ambientes fríos o cederlo en ambientes cálidos. Pero la termorregulación posee límites. Cuando la temperatura está fuera de la zona de termo-neutralidad por períodos prolongados se produce estrés que pueden derivar en la muerte.

Si bien los cuidados en las guacheras en las épocas de altas temperaturas es un tema que se repite todos los años, es bueno recalcarlo. A los teneros les cuesta bastante regular la temperatura por ser chicos y es importante tener sombra principalmente en los horarios pico que van desde las 11:00 hasta las 16:00. “Muchas veces uno los saca al lado de un árbol pero no prevé que el sol va dando vueltas y que por ahí quedan expuestos al sol”, explicó la veterinaria Roxana Galarza, técnica del INTA Rafaela , Argentina, y subrayó que eso provoca que “se deshidraten muy rápidamente y se mueran con un cuadro respiratorio que a veces se confunde con neumonía pero que en realidad es una insolación”.

El agua también es de suma importancia y hay que tener en cuenta que un ternero consume sólo leche o sustituto y balanceado en muy bajas cantidades. Entonces, su alimentación está en base líquida. Al haber temperaturas tan extremas es importante proveer de agua al ternero después de cada alimentación.

El agua aportada a los terneros tiene que ser de calidad porque “la va a consumir en grandes cantidades” y no tiene capacidad para crear anticuerpos contra la contaminación. Las más probables son las de Escherichia coli donde “muchas veces tenemos mortandades importantes en una guachera donde hay buen manejo, sombra y alimentación pero los animales se mueren en las primeras semanas por ese factor”, explicó y detalló que: “En esos casos hay que hacer un análisis del agua”.

En general la toma de agua es una, pero cuando hace tanto calor como en estos días es importante reponer el agua antes o posteriormente de la segunda toma de leche manteniendo un intervalo de por lo menos 2 horas de espera. “Cuando hay muchos animales es muy difícil hacerlo pero por lo menos se debe hacer con los más grandes que son los que toman en más cantidad”, recomendó por último Galarza.

 

Fuente:  Agencias

En general la toma de agua es una, pero cuando hace tanto calor como en estos días es importante reponer el agua antes o posteriormente de la segunda toma de leche manteniendo un intervalo de por lo menos 2 horas de espera. “Cuando hay muchos animales es muy difícil hacerlo pero por lo menos se debe hacer con los más grandes que son los que toman en más cantidad”, recomendó por último Galarza.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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