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Nanovehículo Mejora la Eficiencia de las Vacunas Animales

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El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina (INTA), registró la patente internacional de la primera molécula sintética que permitirá dirigir el antígeno de una vacuna y optimizar su acción profiláctica. Se presentó en las Jornadas Internacionales de Nanotecnología. 

Conocida comúnmente como la ciencia de lo extremadamente pequeño, la nanotecnología presenta, en la Argentina, los primeros resultados de su aplicación en la industria farmacológica veterinaria. Se trata de una molécula de síntesis que permitirá formular nanovehículos para transportar un antígeno de interés y dirigirlo específicamente hacia determinadas células del sistema inmunológico, denominadas células dendríticas.

“Según el antígeno que se utilice, esta plataforma permitirá la formulación de múltiples vacunas”, explicó Juan Sebastián Pappalardo, especialista del INTA quien ideó y lideró el desarrollo obtenido junto con Vladimir Torchilin y Tatyana Levchenko de la Universidad de Northeastern, de los Estados Unidos. Este dispositivo se presentará en las primeras Jornadas Internacionales de Nanotecnología en Agroindustrias y Agroalimentos, que se realizan hasta el 6 de noviembre en el Parque Tecnológico Miguelete del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), en Buenos Aires.

“La creación de este nanovehículo no sólo mejoraría la eficacia de las vacunas y su aplicación podría resultar más económica, sino que también abrirá una oportunidad importante para la industria farmacológica veterinaria”, aseguró Jorge Carrillo, responsable del Centro de Investigación de Agroindustria del INTA.

Para Pappalardo, lo central de “este desarrollo es que puede aportar una solución a enfermedades que aún no la tienen, como la brucelosis ovina contra la cual no hay vacuna permitida en Argentina”. Esta afección genera grandes pérdidas económicas, debido a que más del 60% de los establecimientos productivos en la Patagonia tienen al menos un animal infectado.

Desde el 2011, el Laboratorio de Bionanotecnología del Instituto de Virología del INTA, a cargo de Ana Laura Zamit, trabaja en el uso de la nanotecnología aplicada al diseño, mejoramiento y desarrollo de vacunas y de dispositivos portátiles para el diagnóstico de enfermedades.

“El trabajo comenzó con el desarrollo de una molécula lipídica compleja que se inserta en el nanovehículo”, señaló Pappalardo quien además explicó: “Se utiliza un liposoma, al que se le asocia esta molécula direccionadora y lo que se obtiene es una nanopartícula de un tamaño de 200 a 250 nanómetros”.

“Esta posibilidad de dirigirla permite que se adhiera al receptor de la célula dendrítica del sistema inmunológico”, dijo el investigador del INTA para quien “esto es lo que la hace tan efectiva porque va a una célula determinada que dispara la respuesta inmune, y no a otra”.

Para verificar su funcionamiento, se realizaron pruebas in vitro las cuales permitieron comprobar el éxito de la molécula e iniciar el proceso de patentamiento.

De acuerdo con Pappalardo, a partir de esto “comenzamos a trabajar junto con el Grupo de Salud Animal del INTA Bariloche, dirigido por Carlos Robles, quienes poseen la tecnología para producir diferentes antígenos de Brucella ovis”. Posteriormente, la vacuna fue puesta a prueba –en ratones vivos– cuyos resultados fueron exitosos.

Según el investigador del INTA, ahora se inició la etapa de prueba en machos ovinos, quienes serían los destinatarios finales de este desarrollo. “Los ensayos actuales se están realizando en el Campo Experimental del INTA Bariloche”, dijo y agregó: “Este proyecto cuenta con financiamiento de la Fundación Argentina de Nanotecnología”.

“La importancia de este producto está en su seguridad y capacidad para actuar sobre el sistema inmunológico, en tanto potencia y mejora ciertas vacunas y medicamentos indispensables para tratar algunas enfermedades”, señaló Carrillo.

Foto. Pappalardo, a partir de esto “comenzamos a trabajar junto con el Grupo de Salud Animal del INTA Bariloche, quienes poseen la tecnología para producir diferentes antígenos de Brucella ovis”.

Nanotecnología Aplicada

Con la nanotecnología se puede manipular materiales a nivel de sus átomos y moléculas, donde aparecen nuevas propiedades y fenómenos que permiten desarrollar productos innovadores, nuevas aplicaciones y optimizar procesos.

Carrillo remarcó la potencialidad de la nanotecnología como herramienta para fortalecer el sistema científico nacional y, en especial, el sector agroindustrial y de agroalimentos. “Si por innovación se entiende la resolución de problemas y esta se vincula con el desarrollo, la ecuación es sencilla: si se potencia la innovación, se potencia el desarrollo del país”, afirmó.

Por su parte, María de los Ángeles Cappa, subgerente del área de Desarrollo del Instituto de Tecnología Industrial (INTI), destacó el valor estratégico de la articulación entre las instituciones públicas para “potenciar el desarrollo de una herramienta transversal a múltiples disciplinas de la Ciencia como es la nanotecnología”.

En esa línea, el INTA junto con el INTI organizaron las Primeras Jornadas Internacionales de Nanotecnología en Agroindustrias y Agroalimentos, las cuales se realizan hasta el 6 de noviembre en el salón auditorio del INTI. “La nanotecnología es algo que se viene y que debemos capacitarnos para conocerla y comenzar a aplicarla en el agro”, indicó Carrillo.

Entre los temas que se abordarán, se destacan la presentación de la nanotecnología como disciplina, sus potencialidades y riesgos y su aplicación a áreas específicas como salud animal, protección vegetal, alimentos funcionales y materiales plásticos. Asimismo, se expondrán los aspectos regulatorios que rigen para la creación de nanotecnologías.

“La nanotecnología aplicada a la producción de alimentos, por ejemplo, constituye un área sensible y, por lo tanto, requiere un marco regulatorio sólido y de espacios de intercambio que permitan comunicar eficientemente y con la mayor claridad posible”, aclaró Cappa.

De las jornadas, participarán especialistas nacionales y extranjeros, empresarios y referentes de las universidades. Además, se lanzará la “Escuela de Nanotecnología especializada en Agroindustria y Agroalimentos”, la cual brindará capacitaciones sobre nanotecnología a profesionales y técnicos interesados en la temática.

Imagen. Con nanotecnología se manipulan materiales a escala de sus átomos y moléculas, donde aparecen nuevas propiedades y fenómenos que permiten desarrollar productos innovadores.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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