Noticias Internacionales

La pandemia de COVID-19 amenaza la seguridad alimentaria global

Publicado

en

(2.040 lecturas vistas)

COMPARTIR

Un equipo internacional de investigadores alerta en la revista Science de las consecuencias de la crisis del coronavirus sobre la alimentación a escala mundial: subida de precios de frutas y verduras, colas de personas en bancos de alimentos, malas condiciones laborales en la industria agroalimentaria y desperdicio de productos. ¿Cuánto más podrá aguantar el sistema?

Las crisis económica y sanitaria provocadas por la pandemia de COVID-19 han situado a los gobernantes en la difícil tesitura de equilibrar las restricciones a la movilidad con la garantía del acceso a servicios básicos. Y aunque el mundo no se ha enfrentado a una gran escasez de alimentos, sí se han producido perturbaciones en la seguridad alimentaria internacional.

Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores del International Food Policy Research Institute (IFPRI), que publican sus inquietudes en la revista Science. “Cuanto más tiempo dure la crisis, más se complicará la situación. La pregunta es: ¿cuánto más podrá aguantar el sistema?”, se cuestiona Rob Vos, director de Mercados, Comercio e Instituciones del IFPRI y uno de los autores del artículo, titulado How Global Responses to COVID-19 Threaten Global Food Security.

Según detalla este investigador a SINC, por el momento no se está produciendo un gran desabastecimiento alimentario. “Lo que sí estamos percibiendo es un aumento significativo de la inseguridad alimentaria”, señala.

La pandemia está afectando a los cuatro pilares de la seguridad alimentaria: el acceso a los alimentos, su disponibilidad, su uso y su estabilidad

Un ejemplo claro de esta tendencia se puede observar en países desarrollados, donde aumentan las colas de personas sin recursos que acuden a los bancos de alimentos y comedores sociales. Las familias afectadas se ven forzadas a modificar sus dietas, optando por productos básicos, más asequibles, pero también menos nutritivos. “La disminución de los ingresos pone en riesgo el acceso a los alimentos”, se afirma en la publicación.

Efectos en los países más pobres

Para los investigadores del IFPRI, la pandemia está afectando a cuatro pilares de la seguridad alimentaria: el acceso a los alimentos, su disponibilidad, su uso y su estabilidad.

En su pronóstico más reciente, el Fondo Monetario Internacional vaticina una caída del 5 % de la economía mundial para este año. A pesar de que sus consecuencias económicas golpean más fuerte a los epicentros de la pandemia (China, Europa y Estados Unidos), también afectan indirectamente a los países con ingresos más bajos mediante la disminución del comercio, la exportación de petróleo y otros productos básicos.

Según el artículo, más de 90 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema. “La gente en extrema pobreza no tiene suficientes recursos para comprar los alimentos que se necesitan para evitar el hambre y la desnutrición”, describe la publicación.

“Mucha gente va a caer en la pobreza y no podrá comprar alimentos. Antes, las causas que más agravaban este problema eran los conflictos armados o los problemas climatológicos. Ahora es la COVID-19”, advierte Rob Vos

Los investigadores también afirman que los hogares pobres destinan el 70 % de sus ingresos a la alimentación, lo cual provoca que su seguridad alimentaria sea “especialmente vulnerable” ante las perturbaciones en los ingresos.

“Mucha gente va a caer en la pobreza y no podrá comprar alimentos. Antes, las causas que más agravaban este problema eran los conflictos armados o los problemas climatológicos. Ahora es la COVID-19”, sentencia este responsable.

Los cambios en los hábitos alimentarios provocados por la falta de ingresos y de poder adquisitivo son los que más preocupan a los investigadores del IFPRI. “Hemos visto que alimentos como frutas, verduras y carnes se han encarecido, llevando a la gente con menos recursos a decantarse por alimentos más básicos, como el trigo, el maíz o la soja, que proveen de calorías, pero de menos nutrientes”, cuenta a SINC Rob Vos. “Si las personas solo consumen este tipo de alimentos, aumenta el riesgo de sufrir consecuencias adversas para la salud, así como el de contraer la COVID-19”.

Según un análisis efectuado por este instituto en 300.000 hogares, las personas pobres invierten más de una cuarta parte de sus ingresos totales en alimentos básicos, mientras que los hogares no pobres solo gastan el 14 %.

Mayor riesgo en frutas y verduras

Otro de los problemas que ha generado la pandemia es la disminución de la producción y de la disponibilidad de los alimentos. “En casi todos los grandes países productores, como Estados Unidos, Rusia o los de Sudamérica, las explotaciones de productos básicos están mecanizadas y hay un gran distanciamiento social. En esos casos, el impacto de la COVID-19 no es tan grande”, explica Vos a esta agencia.

“Los problemas  han surgido donde ha habido más densidad laboral, en zonas donde se trabaja sin distancia de seguridad, principalmente en cultivos de frutas y verduras”, detalla el investigador. Es en centros de producción en los que se requieren manos humanas donde se han concentrado un número mayor de brotes. Precisamente, este factor ha incidido en la falta de disponibilidad y la subida de su precio de sus productos.

Según el artículo, más de 30.000 trabajadores en plantas procesadoras de alimentos han contraído la COVID-19 solo en Europa y en Estados Unidos, perturbando gravemente las cadenas de suministro.

Más de 30.000 trabajadores en plantas procesadoras de alimentos han contraído la COVID-19 solo en Europa y en Estados Unidos, perturbando gravemente las cadenas de suministro

Las restricciones a la movilidad, presentes en casi todos los países, también ha provocado un efecto negativo sobre la alimentación. A pesar de que los gobiernos reaccionaron rápidamente dando una prioridad alta a garantizar la producción y el aprovisionamiento de alimentos básicos, las cadenas de valor alimentarias tradicionales se han visto superadas. Uno de los mayores males que ha generado ha sido el desperdicio de alimentos.

“En muchas zonas de África, donde no disponen ni de sistemas de almacenamiento ni de transporte refrigerado, solían realizar los transportes por las noches, para no estropear los alimentos. Estos meses, con toques de queda, no les ha quedado otro remedio que efectuarlos de día, provocando que se desperdiciara una gran cantidad de comida”, ejemplifica el investigador a este medio.

El miedo a abrir las fronteras

El cierre de las fronteras comerciales también ha generado desestabilizaciones en el precio de los alimentos. Mientras que en España, según datos del IPC, casi únicamente ha subido el precio de frutas, verduras y hortalizas, en los mercados internacionales productos como el arroz aumentaron su precio alrededor de un 20 % durante los cuatro primeros meses del año. Este efecto, aunque en ocasiones puede beneficiar a los agricultores, “tiende a perjudicar a todos, porque induce a la incertidumbre en el suministro, eliminando las inversiones que puedan mejorar la productividad o la calidad de los alimentos”, explica el informe.

Al igual que ocurre en España, muchos cultivos se mantienen gracias a la mano de obra procedente de otros países. Mientras que en nuestro caso lo hacen desde el norte de África o Sudamérica, En Estados Unidos lo hacen desde México y otros países del centro de América.

Los autores coinciden en que las soluciones pasan por asegurar la producción y distribución de alimentos garantizando la seguridad de los trabajadores

“Al llegar la COVID-19, 40 millones de personas perdieron sus trabajos en Estados Unidos, pero no se ofrecieron para trabajar en los campos. Los campesinos, que estaban desesperados, presionaron mucho para que los trabajadores de Centroamérica pudieran acceder al país. Estos trabajadores no tienen buenas condiciones laborales y, por ello, se están infectando”, narra Vos. “Cuando hay una recesión económica, es típico que haya quejas sobre la población inmigrante. Varía poco de país en país”, considera.

Para paliar estos problemas, los investigadores del IFPRI coinciden en que las soluciones pasan por asegurar la producción y distribución de alimentos garantizando la seguridad de los trabajadores. El cumplimiento de estas medidas depende de recursos económicos. “Será importante que los países de altos ingresos y las organizaciones internacionales contribuyan tanto como puedan para apoyar a los países pobres con necesidades financieras”, aseguran.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

Un trébol reduce los gases de las vacas y la producción de metano

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

3er Congreso Nacional de Producción de Burros

Publicado

en

COMPARTIR

El Tercer Congreso Nacional de Producción de Burros se realizará los días 23 y 24 de octubre de 2026 en la Finca Láctea El Pichanal, ubicada en Santa María, Catamarca, Argentina. El evento busca impulsar la profesionalización de la ganadería asina, el manejo sostenible y la producción de leche y carne de burro.

Detalles del Evento

  • Fecha: 23 y 24 de octubre de 2026.
  • Lugar: Finca Láctea “El Pichanal”, Santa María, Catamarca, Argentina.
  • Organizador: Finca y Estancia El Pichanal.
  • Apoyo técnico: Universidad Nacional de Catamarca.

Objetivos y Actividades

  • Promover el intercambio de conocimientos científicos y técnicos sobre la ganadería asina.
  • Exponer avances en la producción de leche de burra (pasteurizada y congelada) y derivados cosméticos.
  • Analizar el potencial de la carne asnal y el valor nutricional de los productos.
  • Introducir novedades genéticas como el burro Pêga de Brasil.
  • Dividir las jornadas en un día de campo y otro de conferencias magistrales.

Leer más

Noticias Internacionales

Argentina aplicará un nuevo método de diagnostico de la Brucelosis Bovina

Publicado

en

COMPARTIR

 

SENASA incorpora la prueba de inmunocromatografía de flujo lateral en leche como método oficial complementario para el monitoreo de la enfermedad.

Con el objetivo de robustecer las estrategias del Plan Nacional de Control y Erradicación de la Brucelosis Bovina, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) actualizó la Resolución N° 438/2006 e incorporó en su sistema diagnóstico la prueba de inmunocromatografía de flujo lateral en leche como método complementario para la vigilancia epidemiológica de la enfermedad.

Con la Resolución N.° 656/2026, oficializada a través del Boletín Oficial, el organismo sanitario incluye una nueva técnica para la detección de anticuerpos de manera rápida, con alta especificidad y sensibilidad, a los fines de agilizar los tiempos de respuesta de los laboratorios habilitados.

La prueba diagnóstica, basada en un kit rápido autorizado por la Dirección General de Laboratorios y Control Técnico (DGLyCT), permite fortalecer la detección temprana en los establecimientos tamberos y ampliar la cantidad de diagnósticos disponibles para el análisis de brucelosis en leche.

Al igual que la prueba de Anillo en Leche (PAL/MRT) y el ELISA indirecto, la inclusión de este análisis resulta fundamental para los establecimientos que cuenten con estatus de libre de la enfermedad, ya que podrán escogerlo para recertificar su condición cada 90 días.

Por su parte, las técnicas rápidas en sangre (suero) se mantendrán para el uso exclusivo del personal oficial del SENASA, con excepción de aquellas circunstancias epidemiológicas que justifiquen su uso por parte de terceros, sujeto a autorización previa.

En cuanto a los análisis, la normativa establece que los mismos deberán realizarse en laboratorios habilitados que integren la Red Oficial del SENASA en línea con los procedimientos técnicos oficiales, mientras que los resultados deberán gestionarse e informarse de manera obligatoria en los sistemas informáticos oficiales que el Servicio Nacional disponga.

Con esta actualización normativa, el SENASA reafirma su compromiso con el estatus sanitario nacional, facilita herramientas para la vigilancia, el control y la erradicación de la brucelosis bovina, reduce los tiempos de diagnóstico y brinda mayor transparencia en el proceso de carga de datos oficiales.

Leer más

Tendencia