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Estudio Revela Posibles Escenarios de la Industria de Carne Bovina y Ovina de Chile al 2030

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Informe reúne la visión de un amplio grupo de actores del sector, tanto públicos como privados, respecto a los factores que limitan la competitividad de ambas cadenas y de las políticas que debieran fomentarse para enfrentar estas limitantes (Mundo Agropecuario-FIA).

Tres escenarios futuros probables para industria de la carne bovina y ovina chilena de aquí al año 2030, presentó un estudio realizado por la Facultad de Agronomía e Ingeniería Forestal Pontificia Universidad Católica, por encargo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) del Ministerio de Agricultura.

La investigación —denominada “Estudio prospectivo: Industria de la carne bovina y ovina chilena al 2030: principales desafíos tecnológicos para mejorar su competitividad”– reúne la visión de un amplio grupo de actores del sector, tanto públicos como privados, respecto a los factores que limitan la competitividad de ambas cadenas y de las políticas que debieran fomentarse para enfrentar estas limitantes.

El estudio señala, que en general, los problemas de competitividad de las cadenas de carne ovina y bovina, independiente del escenario que deban enfrentar ambas, se centran principalmente en la falta de coordinación entre los eslabones y en la baja capacidad de gestión y baja capacitación en el eslabón de producción de animales. “Esta falta de coordinación se traduce en cadenas que no trasmiten los incentivos adecuados para realizar las inversiones necesarias para mejorar la competitividad. Sin embargo, las tecnologías necesarias a implementar para mejorar la competitividad son en general tecnologías disponibles en el país, y que algunos productores con mayor capacidad de gestión ya utilizan en forma habitual. Entonces, las brechas se pueden explicar en parte importante por una falta de adopción entre agentes de la cadena (problemas de capacitación o acceso a financiamiento), como también por expectativas de bajos retornos a la inversión”, señala uno de los investigadores y autores de la publicación de la PUC, Rafael Larraín.

Es así como en la primera parte del estudio se identifican los factores más importantes que limitan la competitividad de ambas cadenas, entre los que se cuenta: Falta de gestión productiva y capacitación, falta de planificación comercial, baja fertilidad o pérdida de suelos, falta de tecnologías para la optimización del uso de agua y la falta de creación de marca país. Considerando estos factores se realizó una búsqueda de tecnologías o scouting tecnológico para intentar identificar alternativas tecnológicas potencialmente importantes para el futuro. A su vez, se desarrollaron tres escenarios probables para cada industria al año 2030 basados en las principales fuerzas impulsoras o restrictivas que se espera las afecten.

“Chile es un país con un potencial ganadero importante. Presenta condiciones climáticas y disponibilidad forrajera para tener carne de buena calidad y con atributos diferenciadores. Es por eso que esperamos que este estudio sea un aporte real de información para generar estrategias para apoyar la toma de decisiones y el desarrollo del sector ganadero en el país”, indicó el director ejecutivo de FIA, Álvaro Eyzaguirre.

Experiencia internacional

La investigación también señala que la revisión de la experiencia internacional muestra que existen ejemplos exitosos de coordinación entre actores, con distintos niveles de apoyo del Estado, que han logrado generar marcas país. Estas experiencias muestran que el desarrollo de estas marcas requiere una importante coordinación en todas las etapas y capacitar a los productores para realizar una gestión apropiada de sus rebaños y negocios, permitiendo el desarrollo de productos diferenciados y ajustados a la demanda del consumidor. Los ejemplos más importantes en este rubro son los de Australia y Uruguay en los últimos 20 años, en cuyos casos las entidades que han liderado el proceso son una organización privada en el caso australiano (Meat and Livestock Australia), y una organización pública no estatal en el segundo (Instituto Nacional de la Carne, Uruguay).

Por otro lado, las proyecciones de cambios en el clima y disponibilidad de agua, en conjunto con la reducción en productividad que implican la pérdida y degradación de suelos y praderas, sugiere la importancia de masificar en el país el uso de sistemas de producción no convencionales, que incluyan la incorporación masiva de técnicas de labranza de conservación y de sistemas de producción regenerativos (agroecología, manejo holístico, etc.) para la recuperación de suelos erosionados y revertir la baja fertilidad de las praderas.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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