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El ‘Control de Cambios’ Genético quiere Vacas sin Cuernos

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La edición de su propio ADN podría evitar que los ganaderos corten sus astas para manejarlas mejor.

Hace cuatro años Scott Fahrenkrug vio una noticia en el canal ABC sobre la práctica de quitarle los cuernos a las vacas lecheras, un doloroso procedimiento que hace que sea más seguro manejar a los animales. En las imágenes, temblorosas porque estaban tomadas con cámara oculta, se veía a una vaquilla blanca y negra de raza Holstein gimiendo y coceando mientras le quemaban los cuernos con un hierro candente.

Fahrenkrug, genetista molecular en la Universidad de Minnesota (EEUU) en aquella época, pensó que tenía una forma de resolver el problema. Podía crear vacas sin cuernos. Podía ahorrar dinero a los ganaderos. Y eliminando el secreto más desagradable de la industria lechera, podía incluso conseguir un éxito para la imagen de la ingeniería genética.

La tecnología que Fahrenkrug cree capaz de todo esto se llama edición genómica (ver «Cirugía del genoma» y «¡Bienvenidos al mundo, monos transgénicos!»). Una forma precisa, rápida y nueva de alterar el ADN que ha entrado arrasando en los laboratorios de biotecnología. Los investigadores ya la han usado para cambiar genes de ratones, peces cebra y monos, y se está probando como método para tratar enfermedades humanas como el VIH (ver «La terapia génica está un paso más cerca de curar el VIH»).

En el caso de los animales de granja, la edición de genes ofrece algunas posibilidades extraordinarias. En su start-up, Recombinetics , con sede en St. Paul (EEUU), Fahrenkrug cree que puede crear vacas lecheras premium con rasgos que no se suelen encontrar en este tipo de vacas pero sí en otros bovinos, como la falta de cuernos o la resistencia a determinadas enfermedades. Este tipo de «cría molecular» conseguiría los mismos efectos que la naturaleza, pero mucho más rápido. En breve, se podría editar a un animal para que tuviera los mejores genes disponibles para su especie.

Esto es algo que podría transformar la industria ganadera global. Las empresas podrían patentar los animales resultantes igual que hacen con la soja modificada genéticamente o con el maíz. Y ahora los emprendedores están dispuestos a enfrentarse a la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA por sus siglas en inglés), que nunca ha aprobado ni un alimento ni un animal que hayan sido modificados genéticamente. Los emprendedores afirman que la edición genética no tiene por qué regularse si sólo se usa para intercambiar rasgos dentro de una misma especie. «Se trata de genes que ya existen en una especie que ya comemos», afirma Fahrenkrug.

El uso de la tecnología es experimental y está aún muy lejos de la cadena alimentaria. Pero ya hay grandes empresas ganaderas invirtiendo en ella. «Puede existir la oportunidad de que se dé un diálogo público de aceptación diferente y una nueva legislación», afirma el director de I+D de Genus , Jonathan Lightner cuya empresa, con sede en el Reino Unido, es la mayor criadora de cerdos y ganado vacuno del mundo y ha pagado parte de la investigación en laboratorio de Recombinetics. «No se trata de crear un pez fosforescente, sino de una vaca a la que no habría que cortarle los cuernos».

Fiasco Transgénico

Hasta la fecha, los animales transgénicos para consumo han sido un fiasco. A los primeros ratones modificados genéticamente con ADN viral en la década de 1970, le siguieron toda una procesión de animales modificados, entre ellos ovejas que producen más lana gracias a gen de un ratón, cabras cuyas ubres producían seda de araña y salmones que maduran el doble de rápido de lo normal. Pero este tipo de animales transgénicos (que incorporan genes de otras especies) casi nunca han conseguido salir de las granjas experimentales.

Los detractores de los organismos modificados genéticamente recogieron millones de firmas para impedir la creación de «frankenalimentos» y la FDA no ha aprobado ninguno de estos animales como comida. AquaBounty Technologies, la empresa que creó el salmón transgénico de crecimiento rápido ha invertido 18 años y 70 millones de dólares (unos 51 millones de euros) intentando que aprueben sus peces. Hace dos años, la Universidad de Guelph (Canadá) sacrificó a su cabaña de «cerdos ecológicos», modificados con un gen del E. coli para que excretaran menos fósforo, después de desesperar de poder convencer a los organismos reguladores.

Foto. El genoma de la vaca de raza Nelore que se ve a la derecha se editó para producir un 30% más de fibra muscular

La edición genómica también se puede usar para crear animales transgénicos. Pero las vacas que se editaran para que nacieran sin cuernos no tendrían ADN de otra especie, sino ADN de una raza distinta de vacas. Por eso los emprendedores esperan poder encontrar un resquicio legal. Las reglas de la FDA respecto a animales modificados, emitidas en 2009, no incluían la edición genómica y, en opinión de Fahrenkrug, es posible que no la cubran.

En respuesta a preguntas de MIT Technology Review, la FDA se mostró de acuerdo en que sus reglas «tuvieron en cuenta la tecnología de aquel momento». Pero la agencia afirma que se reserva el derecho a regular la edición genómica también. «Estamos analizando cuidadosamente el enfoque regulador apropiado para los productos creados usando esta tecnología, pero aún no hemos tomado ninguna decisión al respecto», afirma Theresa Eisenman, portavoz de la agencia.

Fahrenkrug explica que para hacer vacas lecheras sin cuernos estudió la secuencia genética que hace que la variedad de vacas Angus, que se crían por su carne, no tenga cuernos. Siguiendo la receta sin cuernos de la naturaleza, usó un método de edición genómica llamado TALENs en su laboratorio para introducirlo en células de piel de una vaca Holstein con cuernos. En total borró 10 letras de ADN y las sustituyó por 212 distintas. Algunas de esas células se convirtieron en embriones mediante clonación y se usaron para inseminar a varias vacas. Fahrenkrug espera que el primero de varios terneros sin cuernos nazca en las próximas semanas. No quiso revelar dónde están las madres, citando el riesgo de sabotaje por activistas en favor de los derechos de los animales o activistas en contra de la modificación genética.

Muertos de Miedo

Cualquier modificación de la genética de los alimentos podría enfrentarse a una importante oposición, pero Fahrenkrug espera que la imagen de una vacas sin cuernos sirva para que la gente vea las cosas como él. Los activistas en favor de los derechos de los animales odian la modificación genética. Pero odian aún más la práctica de quemar los cuernos. Los granjeros sólo lo hacen porque tienen que hacerlo. El inversor en Recombinetics Douglas Keeth, explica que su bisabuela murió por una cornada de una vaca lechera. «De joven, trabajando en la granja, quitábamos los cuernos a las vacas con medios mecánicos. Después de 100 cabestros es una sangría», afirma. «No es algo que querrías que se viera en la tele».

Aunque no todas las vacas tienen cuernos, la mayoría de las Holstein sí que los tienen. Según la Asociación Holstein de EEUU, los 30 toros Holstein más valorados de EEUU tienen cuernos. El semen de estos toros campeones, cuyo valor está en que dan lugar a descendencia que produce cantidades titánicas de leche, se congela y se envía por todo el mundo. Tras más de un siglo de crianza selectiva, una vaca lechera media en Estados Unidos produce 10.500 litros de leche al año (frente a los 2.300 litros que produce una vaca normal).

Con estos récords de producción de leche, cualquier esfuerzo por introducir otros rasgos útiles mediante el cruce de animales supone un desafío. Cruzar un a vaca lechera de récord con un animal menor diluye su pedigrí, según Lightner, cuya empresa distribuyó semen de toro congelado por valor de 177 millones de dólares el año pasado (unos 130 millones de euros). Pueden hacer falta varias generaciones de cruces para volver a conseguir un auténtico campeón en la producción de leche.

En comparación, la edición genética es rápida y precisa. El año pasado, en colaboración con el Instituto Roslin y la Universidad A&M de Texas (EEUU), Fahrenkrug creó fácilmente vacas Lenore brasileñas con mayor masa muscular . Lo hizo añadiendo a embriones de Lenore una mutación que potencia el crecimiento de los músculos. Esta mutación se da de forma natural en razas como las Belgas Azules, aunque nunca se había observado en las Lenore, que son más delgaduchas y toleran mejor el calor. La edición consistió en eliminar 11 letras de ADN de un único gen, cortando así la producción de una proteína reguladora de los músculos llamada miostatina. Lightner afirma que estos hitos son el motivo por el que Genus ha empezado a financiar la investigación en edición genómica. «No nos hemos decidido a hacer ingeniería genética sobre los animales», afirma. «Pero estos nuevos enfoques que nos permiten trasladar rasgos podrían resultar revolucionarios».

Las ideas de Fahrenkrug también han llamado la atención de los ganaderos con cabañas lecheras. La tecnología «es muy guay», según el director de I+D de la Asociación Holstein de EEUU, Tom Lawlor. Pero sostiene que los productores de leche tienen miedo de la ingeniería genética. «Es indudable que la tecnología parece prometedora y que funciona, pero entraríamos en ella más poco a poco, por temor a que el consumidor se haga una idea equivocada», afirma. «Estamos muertos de miedo, porque nuestro producto es la leche, algo sano».

Y ahora la cría tradicional también es mucho más precisa gracias a las pruebas de ADN. Para julio de este año, una coalición internacional que se autodenomina «El Proyecto del Genoma de los 1.000 toros » había descodificado el ADN de 234 toros de razas lecheras, entre ellos Fleckviehs suizas, Holsteins y Jerseys. Ahora los criadores pueden valorar con precisión los genes de un animal al nacer. Como consecuencia de estos ya hay unos cuantos toros sin cuernos entre los mejores ejemplares. Algo que deja a Lawlor con la incertidumbre de si realmente existe necesidad de la edición genómica.

Ganado Patentado

En enero, Fahrenkrug solicitó una patente por cualquier animal cuyos genes se editen para quitarle los cuernos. La amenaza que representa el ganado patentado ha alarmado a algunos granjeros que ya están preocupados por el tema de las patentes de simientes. «Podrían coger semen de mi toro, editarlo, patentarlo y joder completamente al ganadero», afirma el criador de ganado sin cuernos de Ontario Roy MacGregor. «No se les debería permitir hacerlo».

Los activistas en contra de la modificación genética tampoco tendrán que ir muy lejos para encontrar razones para criticar la edición genómica. Hay objetivos fáciles, como una estrategia concebida por Fahrenkrug para impedir que el ganado llegue a la madurez sexual, algo que serviría para acelerar el proceso de engorde. También serviría para que las empresas de edición genética pudieran seguir vendiendo animales sin el riesgo de que existiera una «cría sin controlar de los animales por parte de los compradores», como describe otra de las solicitudes de patente de Recombinetics .

Es posible, probable incluso, que la combinación de legisladores cautelosos, activistas y desafíos comerciales haga que los productos derivados de animales cuyos genes han sido editados tarden aún muchos años en llegar al supermercado. Puede que no lleguen nunca. Pero lo que no se frena son los avances en la tecnología de edición de genes. «La gente me dice: Te das cuenta de que esto lo cambia todo, ¿verdad? Porque lo cambia», afirma Fahrenkrug. «El genoma es información. Y esto es tecnología de la información. Hemos pasado de poder leer el genoma a poder escribirlo».

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El agro acelera su transformación digital con herramientas de precisión

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A una década de sus primeros desarrollos, el INTA consolidó un ecosistema de aplicaciones para calibrar maquinaria y optimizar las labores agrícolas. Con más de 8 mil usuarios activos, estas herramientas se posicionan como una respuesta concreta a la demanda de productores, operarios y asesores por soluciones prácticas y escalables.

Criollo, Campero y El Galpón son solo algunas de las aplicaciones móviles del ecosistema AgTech, desarrolladas por especialistas del INTA, para calibrar maquinaria y optimizar tareas de pulverización, siembra, fertilización y manejo. A una década de sus primeros desarrollos, estas herramientas se posicionan como una respuesta concreta para facilitar la tarea de productores, operarios y asesores, con soluciones prácticas y escalables.

“El agro del futuro es con digitalización”, señaló Gabriela Tallarico, especialista del Programa AgTech del INTA. En esta línea, aseguró que “estamos ante una reconfiguración sistémica del agro global”. Por eso, subrayó la importancia de “acercarse a la tecnología desde opciones prácticas, disponibles y de utilidad directa para el manejo o la gestión diaria es un buen punto de inicio”.

Según Juan Pablo D’Amico, especialista del equipo que desarrolla estas herramientas en INTA Hilario Ascasubi, “se estima que cerca de 8,3 millones de hectáreas de cultivos son tratados anualmente con máquinas alistadas con estas Apps”. Y destacó que “las mejoras en la calidad de aplicación y en el uso de insumos representan ahorros anuales cercanos a los 13,5 millones de dólares, con mejoras promedio de 1,7 dólares por hectárea”.

Desde el lanzamiento de App Criollo, se realizaron seis actualizaciones -explicó D’Amico- en las que se incorporaron utilidades para facilitar la toma de decisiones. “La actual versión triplica en capacidades a la original”. A su vez, ponderó la articulación con el sector privado que potenció el desarrollo porque “muchas empresas ven al INTA como un socio estratégico en el plano digital”, aseguró D´Amico.

Estos vínculos van desde la incorporación de los productos, como el caso de Auravant, Case o New Holland, hasta el asesoramiento para desarrolladores en base al camino recorrido por el INTA. En este punto, D’Amico destacó que “el desafío es sostener ese liderazgo técnico y seguir generando soluciones que acompañen la demanda”.

En este sentido, Santiago Tourn, director de la consultora Mecatech, señaló: “Poder medir eficiencia y ajustar una máquina a partir de esas mediciones implica un paso de innovación, con impacto directo en la producción, en la calidad del trabajo y en la seguridad de quien lo realiza”. Y agregó: “Son fáciles, escalables y democratizan el uso de la calibración de maquinaria”.

Por su parte, Juan Carlos Bregy de la Fediap una asociación civil para la acción educativa y técnica entre establecimientos de educación agropecuaria aseguró que “las apps son muy fáciles de manejar: valoramos su diseño simple y que algunas puedan usarse sin conexión a internet. Por su versatilidad no tienen nada que envidiarle a las que hoy están presentes en el mercado. Las capacitaciones que realizamos junto al INTA fueron muy didácticas”.

En esta línea, Juan Pablo Daurich -coordinador regional de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe) señaló que utilizan la app Criollo Atomizadores y la consideró “una herramienta muy práctica, fácil de usar, intuitiva, que genera información valiosa y trazabilidad, y que usan habitualmente con productores que se insertan en procesos de digitalización”.

A su turno, Santiago De Cara -presidente de la Asociación de Productores Hortícolas de Carmen de Patagones- no dudó en subrayar que “las Apps lograron unificar el idioma con los operarios, sobre todo en pulverización”. Es que, según detalló, la dosificación en las pulverizaciones requiere de una serie de cálculos matemáticos que parecen elementales, pero que no son tan fáciles de resolver a ojo.

“La App permite que las dificultades se simplifiquen, que mejore la comunicación, con parámetros más claros, que se entiendan las órdenes. Logramos también un idioma compartido con los operarios en cuestiones técnicas donde se familiarizan en el uso, se debaten parámetros, se incorporan términos en lo cotidiano, se construyen indicadores conjuntamente entre operarios y productores. Esto es muy importante, en una actividad como la hortícola, que requiere de muchas aplicaciones”, detalló De Cara.

Y agregó: “Que estas App sean aportadas por el INTA nos brinda mayores garantías”. Además, reconoció que “las App son fáciles, simples, nos permiten incorporar parámetros y hacer eficientes los procesos. Es una herramienta de mejora continua”.

En esta línea, David Pusseto -referente de Marketing de Productos de Precisión de las firmas Case y New Holland- reconoció que en sus dispositivos de pilotos automáticos cuentan con la App Campero como opcional para que quienes trabajan con sembradoras, a fin de regular y poner a punto sus equipos de una manera simple.

“En esta digitalización del campo, una aplicación desarrollada por equipos técnicos del INTA suma confianza y ayuda a los operadores a aprovechar mejor sus herramientas”, señaló Pusseto. La aplicación calcula la densidad de siembra; evalúa la descarga de dosificadores de semilla y fertilizantes; controla la distribución de semillas; calcula insumos para determinar la cantidad de producto a granel o en envases y compila los resultados obtenidos en un reporte que se almacena en el dispositivo.

Por último, Marcos Montoya, investigador del INTA Mendoza trabaja en evaluación de maquinaria y en capacitación a productores hortícolas y vitícolas, aseguró que “en el vínculo con el productor, una limitante eran los cálculos manuales. Hoy, en una misma aplicación encontramos la metodología, la verificación de parámetros, el cálculo del volumen y un reporte de la aplicación”.

Además, Montoya indicó que en la UNCuyo utilizan las apps del INTA y que ya llevan cuatro cohortes de la Escuela de Encargados de Finca en las que se emplean estas herramientas junto a la Cámara Casafe.

Charla Abierta

En el marco de una década marcada por la innovación tecnológica aplicada al sector agropecuario, el INTA realizará la “Charla abierta: 10 años de apps del INTA para la transformación digital”, un encuentro que busca analizar el impacto de las aplicaciones móviles como Campero y Criollo en la producción, la extensión rural y en la toma de decisiones.

La actividad se llevará a cabo el 18 de mayo a las 14 de forma virtual, a cargo de Juan Pablo D’ Amico, investigador de la EEA Hilario Ascasubi y responsable de los desarrollos. Durante el encuentro se abordarán experiencias concretas del desarrollo y del uso de las apps orientadas a mejorar la eficiencia productiva, optimizar recursos y fortalecer el vínculo entre ciencia y territorio”.

Agroactiva 2026

En el proceso de transformación digital, la capacitación de operarios y técnicos aparece como un eje central para aprovechar todo el potencial de las herramientas de precisión. Con ese objetivo, el INTA participará de AgroActiva 2026 con actividades de capacitación orientadas al uso de estas aplicaciones y a la calibración de maquinaria agrícola.

La incorporación de aplicaciones como Criollo o Campero no solo simplifica cálculos y mejora la calidad de las labores, sino que también permite construir un lenguaje técnico común entre productores y trabajadores rurales, fortaleciendo la toma de decisiones y la eficiencia en campo.

En este sentido, D´Amico remarcó que “el desafío es sostener ese liderazgo técnico y seguir generando soluciones que acompañen la demanda”, en un contexto en el que la adopción tecnológica avanza de manera acelerada en el agro argentino.

La presencia en una de las principales muestras del sector busca acercar herramientas concretas a productores, contratistas y operarios, promoviendo buenas prácticas y una mayor profesionalización de las tareas. Además de exhibir los desarrollos tecnológicos, las capacitaciones permitirán mostrar experiencias reales de aplicación en campo y reforzar el vínculo entre innovación, extensión y producción.

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Qué se sabe del hantavirus Andes

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Los resultados preliminares confirman que el brote pertenece a la estirpe de los virus Andes, un tipo de hantavirus endémico de América del Sur. Varios especialistas responden a las principales dudas sobre esta variante.

Un grupo de expertos en epidemiología y salud pública despejan las dudas sobre el patógeno que ha sembrado la inquietud en todo el mundo a la luz de las evidencias disponibles.

Importante

1. ¿En qué se diferencia de otros hantavirus?

Los hantavirus son virus conocidos que se transmiten desde animales a personas (zoonosis), alojados de forma natural y asintomática en roedores, insectívoros y murciélagos (reservorios).

En Europa y Asia pueden causar fiebre hemorrágica con afectación renal y tienen una letalidad moderada. En América, sin embargo, pueden afectar a los pulmones y el corazón: es lo que se conoce como síndrome cardiopulmonar por hantavirus (SCPH), con una mortalidad que oscila entre el 35 y el 50 %, aunque las cifras dependen de los programas de vigilancia y acceso a atención médica temprana.

Entre los distintos hantavirus de América, la variedad Andes –endémica de la región patagónico-andina de Argentina y Chile es un excepción: se trata del único para el que se ha demostrado la transmisión de persona a persona, aunque es poco frecuente. Su reservorio principal es el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), un roedor que no existe fuera de Sudamérica.

2. ¿Cómo se transmite?

La forma más común de infección tiene lugar por inhalación de aerosoles procedentes de las heces, orina o saliva secas de roedores infectados. Esto sucede, normalmente, al limpiar espacios cerrados sin ventilar, realizar actividades agrícolas o forestales o acampar en zonas endémicas de la Patagonia. No se transmite por picaduras de insectos.

Como decíamos, el virus Andes puede contagiarse de persona a persona, y lo hace a través del contacto directo y prolongado con las secreciones de un individuo enfermo: saliva, líquido gingival o semen. El ARN viral se ha detectado en estas secreciones hasta meses después de la recuperación clínica.

Aunque no se propaga por el aire, como el sarampión o el SARS-CoV-2, se han descrito casos en los que la transmisión se produjo, probablemente, mediante inhalación de gotículas o aerosoles provenientes de personas enfermas. La transmisión nosocomial entre personal sanitario y paciente está documentada, lo que hace imprescindible el uso de equipos de protección individual (EPI) en el entorno clínico.

El brote de Epuyén (Patagonia argentina) de 2018 ilustra este riesgo con precisión: 34 casos confirmados, 11 fallecidos (mortalidad del 32 %) y un análisis genético que mostró una identidad viral del 99,9 % entre todos los afectados, lo que descartó múltiples exposiciones ambientales independientes y confirmó la transmisión interhumana en eventos sociales de alta densidad.

3. ¿Cuáles son los síntomas y qué tratamiento tiene?

Los síntomas suelen comenzar con fiebre, dolor muscular, escalofríos y dolores de cabeza, similares a los de un cuadro de gripe. Las personas infectadas también pueden sufrir náuseas, vómitos, dolor abdominal o diarrea. Esta fase, llamada prodrómica, se prolonga normalmente entre 3 y 6 días.

Posteriormente, los pacientes pueden presentar una dificultad respiratoria que es susceptible de empeorar, produciendo el SCPH.

A día de hoy no existe una terapia antiviral específica ni una vacuna autorizada. El abordaje clínico se basa fundamentalmente en el tratamiento de soporte (enfocado a aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida), clave para aumentar las posibilidades de supervivencia de los enfermos. Por otra parte, estos deben ser atendidos en hospitales especialmente preparados para atender patologías infecciosas de alto riesgo.

Finalmente, el periodo de incubación varía entre 4 días y 42 días, con una mediana de 18 días. Esto explica por qué los casos del MV Hondius emergieron de forma escalonada, lo que complicó la identificación inicial del brote.

4. ¿Qué riesgo real supone este brote para la población general?

Según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), el riesgo para la ciudadanía española y europea es muy bajo por tres razones:

  • Las medidas de contención ya están activas: aislamiento de casos, vigilancia de contactos y uso de EPI por el personal sanitario.
  • La transmisión interhumana del virus Andes no es autosostenida fuera de núcleos de contacto muy estrecho: no se han observado brotes comunitarios amplios sin fuente ambiental persistente.
  • El ratón colilargo, el reservorio natural del patógeno, no existe en Europa. Sin ese huésped, no puede establecerse ni volverse endémico en el continente.

5. ¿Qué medidas hay que tomar desde el punto de vista de salud pública?

La coordinación internacional es especialmente relevante cuando hay varios países implicados, como ocurre en este evento.

Si bien el aislamiento se debe reservar para las personas enfermas, en las primeras fases del brote resulta prudente recomendar cuarentena estricta a las personas que han sido contacto de un caso de hantavirus. Debe realizarse bajo un protocolo coordinado por la Organización Mundial de la Salud, dado que se trata de personas originarias de 23 países diferentes. El periodo de vigilancia de los contactos debería ser de 42 días desde su última exposición (máximo periodo de incubación descrito para esta enfermedad).

Por otra parte, y dado que los síntomas pueden evolucionar de forma rápida a una enfermedad grave, se recomienda una monitorización estrecha de la aparición de esas manifestaciones.

6. ¿Cómo se pueden evitar situaciones similares en el futuro?

Es importante mejorar la investigación y el conocimiento de los problemas de salud que afectan a regiones remotas. El virus Andes, que se conoce desde 1996, ocasiona infecciones y muertes en las regiones endémicas, y el aumento de casos ha sido vinculado al cambio climático. De hecho, antes del brote actual ya se habían diagnosticado casos importados en Europa.

El problema reside en que es un virus relativamente desconocido fuera de la región endémica y que la transmisión interhumana puede verse facilitada en circunstancias especiales, como la de un crucero, que potencian el contacto y retrasan el diagnóstico. El virus Andes merece atención científica y sanitaria sostenida, pero no pánico. Comprender exactamente qué lo hace singular y qué no es el primer paso para comunicarlo con responsabilidad.

Ante la aparición de síntomas compatibles (fiebre y/o dolor muscular) tras visitar una zona con riesgo de transmisión, es importante comunicar al personal sanitario que se ha viajado, para facilitar una detección y atención precoz de la enfermedad. Pero la respuesta no puede limitarse a las fronteras del país afectado: organismos como la OMS, el ECDC, el NICD y las autoridades sanitarias nacionales deben actuar de forma coordinada, siguiendo los acuerdos del Reglamento Sanitario Internacional. Esta coordinación es imprescindible tanto para conocer el alcance real de un brote como para evitar su propagación.

Además, la respuesta inmediata no es suficiente si no va acompañada de un fortalecimiento sostenido de los sistemas de salud a nivel global. La cooperación técnica y el apoyo a proyectos de desarrollo internacional son inversiones que refuerzan la capacidad de las comunidades más vulnerables para detectar y afrontar estos problemas antes de que escapen al control local.

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