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Dirección General de Ganadería: ¿Ahora Si?

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Ministro Ing. José Manuel Hernández: La Dirección General de Ganadería (DGG) es muy necesaria, pero su adecuado funcionamiento dependerá de que usted la implemente dentro de un plan de reforma del estado a nivel Agricultura y que convoque a profesionales jóvenes pero bien preparados para asumir el reto.


Por Christian Gonzales (Perulactea) – OPINION

Viejas y Falsas Promesas

El Ministerio de Agricultura del Perú, es una entidad para quien la ganadería no ha merecido un lugar importante desde hace décadas. La Dirección General de Ganadería (DGG) ha sido un sueño frustrado de forma recurrente. La última vez que se habló de ella fue al inicio del gobierno del presidente Ollanta Humala, quien dio “buenas señales” al convocar por primera vez a un Ministro Ganadero, como el Ing. Miguel Caillaux, pero lamentablemente la DGG siguió en «stand by».

Hoy 5 años después, el electo Presidente Pedro Pablo Kuczynski, ha anunciado que su Ministro de Agricultura será el Ing. José Manuel Hernández, reconocido especialista en tema agrarios, quien con buen tino ha vuelto a resucitar la expectativa sobre una DGG en el Ministerio de Agricultura, al menos ya lo ha prometido ante los medios. Entonces nuevamente toca preguntarse, ¿ahora sí?

Siendo ya un tema trillado, parece que no bastará la voluntad política para que este sueño se haga realidad. Por ende, el Ministro Hernández, no solo deberá cambiar el organigrama, sino que tendrá que liderar una profunda renovación que permita sacudirse de esos “malos asesores” que no quisieron impulsar el proyecto antes y lo dejaron morir en la indiferencia. El Ministro debe impulsar esta y otras reformas con gente nueva y bien preparada, para no volver a cometer errores del pasado, no se deben convocar a muchos “viejos gurús” que solo llegaron a cobrar un sueldo y no produjeron nada. Ministro, no voy a invocar al discurso del Politeama de Manuel González Prada, pero es fundamental que se abra el abanico a profesionales nuevos y mejor preparados.

El Ministro también debe recordar que en tiempos del segundo gobierno de Alan García, la endeble y pequeña oficina de la denominada Dirección de Crianzas (lo único que quedaba de la otrora Dirección de Ganadería) transfirió la responsabilidad de la conducción de la ganadería a cada región. Luego de muchos años de esa decisión la idea parece no haber sido muy buena, porque en líneas generales las regiones no han mostrado avances importantes y si algo se ve ha sido más por iniciativas privadas que por gestión pública.

La ganadería en el Perú, ha estado a la deriva por lo que es evidente por donde se quiera mirar que el sector requiere un espacio en la estructura orgánica del Ministerio, pero no por una cuestión de reivindicaciones morales, gremiales o ideológicas, sino por temas tangibles que necesitan urgente atención, porque de lo contrario salir de este hoyo será aún más difícil, por lo que esta vez no se puede permitir una nueva decepción, la DGG debe salir si o sí.

¿Qué debe hacer la DGG?

La DGG, debe tener la misión de desarrollar sin pérdida de tiempo la Visión País de la Ganadería Peruana, a través del desarrollo de Planes Ganaderos Nacionales por Especie Productiva. En un foro en la UNALM lo mencioné alguna vez, haber metido todas las especies en un solo plan ganadero fue un error, una metodología equivocada. Las cadenas productivas a atenderse serían: Carne Bovina, Leche Bovina, Caprinos, Ovinos, Camélidos Sudamericanos, Cerdos, Cuyes, Aves. En todos los casos se deben apuntar a reunir a todos los actores o eslabones de la cadena, para identificar sus problemas y generar proyectos o propuestas para solucionarlos desde todo ámbito siempre buscando elevar su productividad. Incluso en alguna de estas se debe evaluar y proyectar ¿porque no? un futuro exportador como se preparó Paraguay con su carne bovina. No hay que olvidar que ante la OIE desde el 2013 somos considerados un “País Libre de Fiebre Aftosa Sin Vacunación”, condición sanitaria ideal para el comercio exterior (que también la ostenta Chile), pero que hasta el momento no beneficia en nada al ganadero peruano.

En el tema puntual de la leche de vaca, la DGG debe ser quien lidere la reactivación del Consejo Nacional de la Leche, en donde se genere un espacio para la adecuada convivencia de los miembros del sector lácteo nacional, donde se resguarde el comercio justo a favor de los productores y la calidad de los productos lácteos a favor de los consumidores, como ocurre con el Consejo Nacional Lácteo en la experiencia colombiana.

Respecto de los Camélidos Sudamericanos, se debe formar un Consejo de Camélidos Sudamericanos (similar al ex CONACS pero con menos burocracia) pero orientado a la tecnificación de las empresas comunales, para evitar los intermediarios abusivos y que también incorpore la investigación en calidad de fibra que en el país está muy olvidada, cuando es el sustento del negocio. El Perú tiene la primera población mundial de Alpacas y no se puede ser indiferente ante esa potencialidad.

Si bien prefiero el enfoque de proyectos por especie productiva, habría algunos proyectos transversales (que cubran a varias especies a la vez) que se le podrían plantear a la DGG. Uno de estos sería, el Programa Nacional de Forrajes que debería ser impulsado en todas las regiones del Perú, porque el país posee un potencial de más de 16 millones de Has para producir pastos, pero nadie se ha preocupado de aprovechar esa ventaja competitiva. Este debería consistir en un programa de capacitación para la producción en la elaboración de heno y ensilado, donde se les enseñe a ganaderos agrupados en asociaciones que antes de ser productores de leche o carne, deben ser “productores de pastos”, para lo cual se les entregue semillas y asistencia. En esto se deben incluir los interesantes proyectos silvopastoriles que generan un gran valor agregado productivo y ambiental.

Reforma del Estado

En cualquier escenario no se debe crear la DGG, por populismo, “solo para la foto”, sino realmente para que el sector ganadero de pasos importantes en los próximos años; por lo que este hecho no debe ser un esfuerzo aislado sino parte de una real Reforma del Estado en el sector Agricultura, que traiga cambios en la cartera y que podríamos resumir en cuatro aspectos, aunque seguramente podrían haber muchos más:

1. Reingeniería del Senasa: El Servicio Nacional de Sanidad Agraria, se ha convertido en muchos casos en una barrera en vez de ser «el gran facilitador», siempre parece estar de espaldas al mercado. La problemática la conocen ellos mejor que nadie y el sector ganadero lo padece. Este se requiere que sea más eficiente y dinámico en procesos como por ejemplo: la habilitación de protocolos binacionales para abrir las fronteras para el comercio de genética (animales vivos, semen y embriones) en especies como vacunos, ovinos y caprinos; en el registro de nuevos productos para el mercado peruano se requiere mayor celeridad (farmacológicos y vacunas); más y mejores asesores en temas de sanidad en campo, etc. Al Senasa le falta decisión y seguramente recursos para fomentar campañas más agresivas para avanzar en viejas luchas contra enfermedades que bloquean el comercio como la Brucelosis y la Tuberculosis, pero en lugar de eso se quiere comenzar nuevos programas contra enfermedades como la Hidatidosis y al final los impactos no son los esperados. Tampoco tenemos hasta ahora un verdadero Programa Nacional de Trazabilidad, donde somos de los más rezagados de la región. La DGG debería ser en la práctica el «jefe exigente» que evalúe el desempeño del Senasa y corrija sus deficiencias, que según sus múltiples usuarios no son pocas.

2. Fortalecimiento de Programas con Fondos No reembolsables para Proyectos Ganaderos: AGROIDEAS es el programa de Compensaciones para la Productividad y ha sido sin duda (con todos los defectos que quieran) el mejor Programa que surgió del Ministerio en el último lustro, por lo cual no solo se debe mantener, sino debe proyectarse un incremento de sus recursos para los siguientes años. La DGG debe ser promotor de talleres regionales sobre Formulación de Planes de Negocio para aplicar en AGROIDEAS, de esa forma se fomentará la idea del “ganadero-empresario” que lidera nuevos negocios. El Perú no necesita asistencialismo, sino nuevos empresarios en el campo, que generen empleos y eleven la calidad de vida de nuestros pobladores en zonas rurales. No son fondos concursables pero también el Programa de Crédito Pecuario de Agrobanco, merecería sea fortalecido.

3. Impulso a la investigación – INIA: esta ha perdido mucho terreno en el campo de la investigación ganadera, el trabajo que hacen algunos de sus investigadores hoy en día es loable pero su alcance es limitado para lo que se necesita. El INIA tendría que estar a la altura de Embrapa (Brasil), Corpoica (Colombia), INTA (Argentina), entre otras entidades del continente que manejan mayores fondos de investigación, una estructura sólida de cuadros de investigadores y sobre todo una tendencia a la investigación por demanda, es decir  sobre las verdaderas necesidades del ganadero. Incluso se podría hacer un trabajo integrado con las Universidades creando la Mesa Nacional de Investigación Ganadera, para sumar esfuerzos y recursos, cuando los fondos no sobran no hay que botar la plata investigando temas que no le sirven a nadie y acaban como tesis empolvadas en las universidades.

4. Iniciativas Legislativas para el Sector Ganadero: Si bien es cierto la DGG formará parte del Poder Ejecutivo al estar en el Ministerio de Agricultura, debe ser un escenario de apertura para trabajar muy de cerca con las Asociaciones de Ganaderos reunidos en sus respectivas cadenas productivas, para proponer iniciativas legislativas conjuntas que luego sean elevadas a la Comisión Agraria del Congreso de la República en favor del sector.

Un consejo final para el Ministro y su equipo, sería que el Ministerio de Agricultura «modelo PPK», deje la tendencia muy peruana de siempre querer “inventar la pólvora” y más bien apuesten por un proceso real de “benchmarking”, es decir envíen a sus funcionarios por toda Latinoamérica a ver modelos que realmente funcionan y que puedan ser replicables en el Perú. Por ello, insisto que se debe convocar a mentes jóvenes, permeables a la innovación y con liderazgo para lograr los objetivos que el sector ganadero requiere en el corto y mediano plazo.

Quienes concebimos al sector ganadero como un motor de grandes oportunidades para el Perú, para combatir la pobreza rural y generar desarrollo SIN CONFLICTOS SOCIALES, esperamos de todo corazón que la DGG no solo vea la luz, sino que llegue a convertirse próximamente en un Viceministerio de Ganadería.

El “Perú Ganadero” nuevamente está atento, expectante frente a esta nueva promesa de DGG, tenemos todas las posibilidades para ser una potencia ganadera del continente, no hay más tiempo que perder.

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