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Crean “nanocuerpos” de llama para curar la arritmia y las taquicardias

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Los investigadores de la Universidad Johns Hopkins han diseñado proteínas diminutas que podrían utilizarse como medicamentos a futuro. Estas se conocen como “nanocuerpos” y son un producto biológico bastante exclusivo, pues provienen de las células de llama y son capaces de frenar los ritmos irregulares de la arritmia.

Pero, ¿qué son exactamente los “nanocuerpos”?

Aunque su nombre suene parecido al de los anticuerpos en nuestro sistema inmune, estos nanocuerpos son otra clase de proteínas. Creadas por el sistema inmunitario para marcar qué patógenos son potencialmente peligrosos en el organismo, de tal manera que los anticuerpos los destruyan primero.

Podríamos pensar en ellas como “marcadores biológicos” para proteger al organismo. Pero curiosamente, solo se encuentran en algunas especies de camélidos y tiburones. Con lo cual los investigadores tuvieron que crear su propia versión de “nanocuerpos”, para usarla como medicamento.

Aquí es donde entran las llamas, una de las especies que más nanocuerpos posee actualmente. Los investigadores extrajeron de sus células la base proteica de los nanocuerpos de llama y se la administraron a varios ratones con arritmia y otros problemas cardiovasculares. Esto a fin de probar si podían atacar infecciones ocultas en este músculo.

Para su sorpresa, los nanocuerpos no eran capaces de curar ninguna enfermedad. Sin embargo, sí podían reducir los ritmos cardíacos irregulares y controlar las convulsiones que aparecían con ciertas enfermedades cardíacas.

Los nanocuerpos de llama pueden hacer muchas cosas

Al analizar químicamente la reacción en el corazón de los ratones, los científicos se dieron cuenta que algo había cambiado. Los nanocuerpos se habían unido a los canales de iones de sodio en las células, por lo que estaban controlando los latidos del corazón. Aunque siendo precisos, estas proteínas diminutas actuaban más como interruptores, activando o desactivando las señales químicas que mandaban las células musculares.

Como resultado, los ratones a los que se les administraron estos nanocuerpos terminaron por estabilizar su arritmia. Lo que llevó a los científicos a considerar que, si bien no podrían utilizarse como medicamento, quizás los nanocuerpos podrían servir como biomarcadores para las zonas afectadas por una enfermedad cardíaca.

Fue así que, en colaboración con la Universidad de Columbia, decidieron adherir una molécula fluorescente típica en las nanopartículas de laboratorio, para iluminar los canales de sodio en el músculo esquelético y el corazón. Así como un protector biológico para los cambios de temperatura durante el desarrollo e inyección de la proteína.

Con tantas mejoras, acabaron creando un nanocuerpo de llama avanzado, que puede estabilizar la arritmia y también:

Resistir temperaturas hasta los 70 °C.
Y monitorear canales de sodio en las células humanas y en las de roedores.
¿Por qué este nanocuerpo es tan importante para la ciencia?

Actualmente, los científicos utilizan los anticuerpos para identificar amenazas dentro de las células y atacarlas. Pero existen zonas minúsculas en estas moléculas, los canales de iones, que acaban siendo inaccesibles para los anticuerpos más grandes. Es aquí donde entran los nanocuerpos, que sí pueden llegar a estas zonas, e incluso transportar medicamentos sin riesgo químico.

Por tanto, los médicos y compañías farmacéuticas creen que serán vitales para el desarrollo de tratamientos a futuro. Tanto los vinculados con enfermedades cardíacas, como con ciertos tipos de cáncer, pues se valen de la misma herramienta: canales de iones de sodio.

“Los medicamentos existentes para estas enfermedades bloquean el dolor y sedan a un paciente al “apagar” los canales de iones de sodio. Pero también pueden reducir peligrosamente la frecuencia cardíaca e interferir con los ritmos cardíacos”.

Lakshmi Srinivasan, biofísica de la Universidad Johns Hopkins

Esperemos que estos nanocuerpos de llama terminen pronto los ensayos clínicos en ratones con arritmia, para llegar a tratar a los seres humanos.

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México logra su primera clonación en ovinos

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La OMSA y la FAO instan a sus miembros a erradicar la Peste de los Pequeños Rumiantes

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La peste de los pequeños rumiantes (PPR), es una enfermedad devastadora que causa importantes pérdidas económicas y animales. Con tasas de morbilidad y mortalidad que pueden alcanzar el 100 % en poblaciones no expuestas previamente, esta enfermedad vírica altamente contagiosa representa una grave amenaza para ovejas, cabras y ciertas especies de rumiantes silvestres.

Más allá de su impacto en la sanidad animal, las pérdidas económicas asociadas a la PPR ascienden a unos 2.100 millones de dólares estadounidenses al año. Desde su identificación en 1942, la PPR se ha propagado a más de 70 países en África, Asia, Oriente Medio y Europa del Este, arraigándose en muchas regiones y representando una seria amenaza para los medios de vida y las economías frágiles. Esta enfermedad socava los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria y la nutrición, especialmente en zonas donde más de 330 millones de personas, principalmente pequeños agricultores y comunidades de subsistencia, dependen de los pequeños rumiantes.

Aún se requiere más trabajo para lograr la erradicación

La exitosa erradicación de la peste bovina en 2011, que demostró el poder de la colaboración y los esfuerzos concertados para proteger la sanidad animal y los medios de vida humanos, motivó a la comunidad veterinaria mundial a designar la PPR como la siguiente enfermedad prioritaria a erradicar, junto con la rabia transmitida por perros. En 2015, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) lanzaron la Estrategia Global de Control y Erradicación de la PPR (PPR GCES, por sus siglas en inglés)  , con el ambicioso objetivo de erradicar la enfermedad para 2030.

Durante los 10 años transcurridos desde el lanzamiento de la estrategia PPR GCES, se han logrado avances significativos. Entre las iniciativas se incluyen la implementación del Proyecto Regional de Apoyo al Pastoralismo en el Sahel (PRAPS)  , varios proyectos financiados por la Unión Europea, proyectos de la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa de EE. UU. (DTRA), y el lanzamiento del Programa Panafricano para la Erradicación de la PPR y el Control de Otras Enfermedades Prioritarias de los Pequeños Rumiantes  . Sin embargo, aún queda mucho por hacer.

La propagación continua de la PPR hacia nuevas regiones y su arraigo en áreas endémicas, agravados por el acceso limitado a servicios veterinarios en comunidades marginadas, siguen siendo grandes desafíos para su eliminación. Superar estos obstáculos es esencial para lograr la erradicación de la PPR, proteger los medios de vida y reforzar la seguridad alimentaria de algunas de las poblaciones más vulnerables del mundo. Es imperativo mantener un esfuerzo global sostenido y coordinado para garantizar el éxito de la estrategia PPR GCES y fortalecer la resiliencia de las comunidades que dependen de los pequeños rumiantes.

Un compromiso con la colaboración global

Los pequeños rumiantes suelen ser el recurso más importante, y en algunos casos el único, del que dependen ciertas poblaciones vulnerables para sobrevivir. La erradicación de la PPR abriría oportunidades económicas tanto a nivel nacional como internacional, contribuyendo al crecimiento y la estabilidad. Las ovejas y las cabras desempeñan un papel esencial en la vida de muchos agricultores, especialmente mujeres y jóvenes, quienes a menudo están subrepresentados en los espacios públicos y de toma de decisiones.

Desde el inicio de la estrategia PPR GCES, ha quedado claro que los brotes pueden gestionarse y que se puede desarrollar una inmunidad colectiva mediante el establecimiento de mecanismos nacionales de financiación para actividades clave de prevención de enfermedades animales, la promulgación de políticas y normativas favorables, la inversión en la producción de vacunas y diagnósticos para la PPR, y la concienciación y formación sobre tecnologías de prevención y control.

Para tener éxito, los esfuerzos de erradicación deben seguir una estrategia bien diseñada y coordinada, respaldada por una infraestructura sólida y la inversión en el personal veterinario. Estos esfuerzos deben priorizarse y reconocerse como un bien público internacional mediante un compromiso político firme y la movilización de recursos. La OMSA y la FAO instan a sus Miembros a seguir comprometidos con la inversión en enfoques.

¿Qué es la peste se pequeños rumiantes?

La peste de pequeños rumiantes (PPR) es una enfermedad vírica causada por un morbilivirus estrechamente relacionado con el virus de la peste bovina que afecta a caprinos y ovinos y a algunos parientes silvestres de pequeños rumiantes domésticos, así como a los camellos. Se identificó por primera vez en Côte d’Ivoire en 1942.

Se caracteriza por tasas de morbilidad y mortalidad significativas, y tiene un alto impacto económico   en zonas de África, Oriente Medio y Asia, donde los pequeños rumiantes contribuyen a garantizar la subsistencia.

Los animales afectados presentan una fiebre alta y depresión, junto con secreciones en los ojos y las fosas nasales. Los animales no pueden comer, ya que la boca se cubre de dolorosas llagas erosivas y sufren de neumonía y diarrea graves, que llevan, con frecuencia, a la muerte.

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Movimiento de animales de una región a otra: la experiencia colombiana con trazabilidad y sanidad

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