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Conozca el Queso Colombiano que se metió entre los Mejores del Mundo

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Se trata del Flor de Montaña, producido por el emprendimiento caleño La Ratonera.

El World Cheese Awards es el concurso internacional de quesos más reconocido del continente, organizado por The Guild of Fine Food. Su más reciente edición culminó en días recientes con la elección de los mejores quesos del mundo, entre los que un colombiano obtuvo el oro en la categoría Queso de Leche de Cabra Duro.

La competencia se realizó en Oviedo, España y contó con la participación de 45 países en diferentes categorías. El ganador colombiano fue fabricado por el emprendimiento La Ratonera, de los caleños Jessica Zangen y Juan Dennis. Se llama Flor de Montaña y se elaboró con 100 % leche de cabra, materia prima que según relató el diario El País, provino “de un productor de leche aliado ubicado en las faldas de un cerro pequeño ubicado en Ubaté”.

“Estamos muy felices de ganar y nos sentimos muy orgullosos de dejar en alto el nombre de nuestro país en una de las premiaciones de quesos con mayor prestigio. Ha sido increíble toda esta experiencia en un festival y competencia de esta magnitud. Un hecho que nos motiva, como queseros, a seguir haciendo lo mejor para todos nuestros clientes e inspirar a todas las queserías del país”, afirmó en el mismo medio, Jessica Zangen, cofundadora y gerente general de La Ratonera.

Cabe decir que, en su 33ª edición de los World Cheese Awards, participaron 4.000 quesos de los cinco continentes que fueron valorados por 250 jueces internacionales.

El camino de La Ratonera

La empresa ha venido construyendo un arduo camino para llegar a que sus productos sean reconocidos internacionalmente, así lo manifestó Zangen en El País:

“Llevamos siete años en esta industria y nuestro deseo de seguir creciendo no para. Iniciamos con nuestra quesería en Chía y un local en la Zona G de Bogotá y luego fuimos expandiendo la presencia de nuestros quesos. Hoy ya tenemos varios puntos de venta dentro y fuera de la ciudad que cuentan con nuestros quesos”.

Así fue como el Flor de Montaña llegó a obtener el reconocimiento en la importante competencia mundial. Este queso además cuenta con un proceso de maduración de entre seis y ocho meses, así mismo su desarrollo debe ser exacto y delicado para obtener resultados óptimos, “que no dependen solo de la elaboración del queso, sino también de la alimentación de las cabras”.

“Nosotros hacemos quesos de leche de cabra y leche de vaca de diferentes regiones, cada uno tiene unas características excepcionales, particularidades. Flor de La Montaña lo hacemos con leche de Ubaté con unas cabras que tienen libre pastoreo no únicamente se alimentan de pasto, sino también de unas flores le aportan unos sabores muy dulces que le da la acidez natural de la leche de cabra y hace que tenga un sabor que ha deleitado a los jurados”, indicó Zangen en el diario regional.

El futuro de La Ratonera

Tras ganar el importante galardón, en el camino de La Ratonera se vislumbra crecimiento para seguir participando en estos eventos, pero a su vez, para aumentar su producción quesera.

”Nuestro foco está en seguir mostrando las capacidades que tienen Colombia, somos de los mejores productores de leche que tiene Latinoamérica, no solamente por la cantidad, sino por la calidad. Queremos seguir participando en este tipo de concursos para algún día ser el mejor queso del mundo”, concluyó Zangen, para quien las costumbres de su familia materna fueron fundamentales para vivir de cerca el mundo de los quesos madurados desde su niñez.

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Con estrategias de mitigación, aumentan un 40 % la productividad ganadera, con estrategias de mitigación

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En el marco del proyecto internacional GANASUR, especialistas del INTA presentaron los resultados del estudio en la Cuenca del Salado, Buenos Aires. Con estrategias de mitigación en los establecimientos se evitó la emisión de 7.400 toneladas de CO₂ y aumentó la producción por vientre un 40 %. Mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, descarte de animales improductivos y manejo del pastoreo, entre las estrategias implementadas.

El proyecto GANASUR se desarrolla sobre la estructura cooperativa de PROCISUR, que reúne a los institutos nacionales de investigación agropecuaria de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, junto con el IICA. La iniciativa busca identificar sistemas ganaderos representativos de cada país, evaluar opciones de mitigación y modelar los impactos productivos, económicos y ambientales asociados a su implementación.

En el caso de la Argentina, se seleccionó como caso de estudio un sistema de ciclo completo de la Pampa Deprimida. Según explicó Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA, “se trata de una de las principales regiones ganaderas del país y porque la cría concentra una proporción muy importante de las emisiones del sistema”. Al mismo tiempo, sus brechas de eficiencia reproductiva y productiva ofrecen una oportunidad concreta para reducir emisiones sin disminuir la producción de carne.

En esta línea, puntualizó: “Para los países del CAS aumentar la productividad es una meta irrenunciable y los resultados demuestran que es posible producir más, mejorando la rentabilidad, de manera ambientalmente sostenible”.

En este sentido, subrayó: “Los resultados muestran que la mitigación puede integrarse a una estrategia de mejora productiva y económica: no se trata de producir menos, sino de producir más eficientemente, con una menor cantidad de emisiones por unidad de producto y una reducción simultánea de las emisiones absolutas”.

Las medidas de mitigación no se definieron como un paquete teórico, sino a partir de tecnologías probadas y compatibles con el funcionamiento de los establecimientos, detalló Álvarez, al tiempo que aclaró que “fueron validadas mediante consultas con productores y referentes sectoriales, que permitieron identificar aquellas que estarían dispuestos a adoptar”.

En esta línea, destacó que “uno de los principales aportes de GANASUR es haber integrado las dimensiones productiva, ambiental y económica. No alcanza con saber cuánto puede reducirse una emisión: también necesitamos conocer qué efecto tiene la tecnología sobre la productividad, cuánto cuesta implementarla y cuáles son las condiciones para que un productor decida adoptarla”.

Entre las estrategias que se aplicaron, se destacan las mejoras en la sanidad preventiva y reproductiva, el descarte de animales improductivos, el manejo del pastoreo, la recuperación de pasturas, la incorporación de leguminosas, la suplementación estratégica, la inseminación artificial a tiempo fijo y la selección genética.

“La implementación completa de esta trayectoria permitiría evitar unas 7.400 toneladas de CO₂ equivalente entre 2027 y 2040, lo que representa una reducción del 15 % de las emisiones acumuladas respecto del escenario de referencia”, confirmó el investigador. Para 2040, las emisiones anuales disminuirían hasta aproximadamente 2.645 toneladas de CO₂ equivalente y la huella de carbono por kilogramo producido se reduciría cerca de un 27 %.

“Los beneficios no serían solamente ambientales, sino también productivos”, sentenció Álvarez. Es que, según detalló, la producción por vientre aumentaría un 40 %, al pasar de 197 a 275 kg de peso vivo, mientras que el mayor volumen de carne generado y la mejora de la eficiencia permitirían alcanzar importantes beneficios económicos.

Según detalló el especialista del INTA, “la transición tecnológica se diseñó de manera gradual y acumulativa”. En una primera etapa se propuso ordenar el manejo del rodeo y mejorar su desempeño reproductivo; posteriormente, fortalecer la base forrajera y nutricional; y, finalmente, incorporar herramientas de mayor intensificación.

“Esta secuencia responde a una lógica concreta: comenzar por tecnologías de menor complejidad y avanzar hacia otras que requieren mayores capacidades e inversiones, evitando asumir que todas pueden adoptarse simultáneamente”, aclaró Álvarez.

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