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¿Cómo le ha ido a Bolivia en los más de dos años que lleva exportando carne de res a China?

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En efecto, en el primer año en que Bolivia pudo materializar envíos al país oriental, China se convirtió en su principal comprador, como confirmó el embajador en Bolivia, Huang Yazhong, quien destacó la calidad de la carne bovina y el “gran éxito” alcanzado en apenas un año. 

“En 2019, China ha otorgado el permiso de acceso a la carne de res de Bolivia al mercado chino, ha ganado un gran éxito, en apenas un año China ya se convirtió en el mayor mercado de exportación de carne de Bolivia”, sostuvo el diplomático en entrevista con medios nacionales.

Sin embargo, el embajador Huang manifestó que la capacidad de producción de la carne de res boliviana hace que exista un “cuello de botella” en las exportaciones al país asiático: “El mercado chino es enorme y para entrar a este mercado se necesita elevar la producción”.

En abril de 2019, durante la gestión del entonces presidente Evo Morales y luego de varios años de negociaciones bilaterales, ambos gobiernos suscribieron el protocolo de requisitos sanitarios para la exportación e importación de carne bovina.

Tras superar los requisitos sanitarios y de control de calidad, el primer cargamento, con 24 toneladas de diferentes cortes de carne de res, partió el 28 de agosto de 2019.

De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística (INE) de Bolivia, en 2020 el valor de las exportaciones de carne de res boliviana alcanzó a USD 70,1 millones, mucho mayor a los registrados en 2019 (USD 24,3 millones) y 2018 (USD 14,8 millones).

El 84 % del total de carne exportada tuvo como destino a China, el resto fueron Perú, Ecuador, República del Congo, Hong Kong y Vietnam. Para el futuro, los ganaderos y el gobierno expresaron su intención de buscar mercados en Rusia, Irán, Corea del Sur o Colombia.

En el primer semestre de este año, Bolivia alcanzó un récord de 10 810 toneladas exportadas por un valor de USD 53 millones, según un informe del Ministerio de Comercio Exterior e Integración. En el mismo periodo de 2020, los envíos fueron de 4931 t por USD 23 millones.

“De enero a junio duplicamos las exportaciones de carne llegando a un récord histórico de USD 53 millones. Nuestros principales mercados son China (85,24%) y la Comunidad Andina (13%), además de nuevos mercados como Rusia (1,73%)”, dijo el titular de la cartera, Benjamín Blanco.

En julio de este año, el sector ganadero alcanzó 11 929 t por USD 59,4 millones. Según este reporte, este volumen correspondió a cerca del 75 % del superávit de 22 870 t de carne con hueso para 2021.

Esto levantó las alertas sobre el posible desabastecimiento del mercado interno para favorecer a la exportación, según Fegasacruz. En mayo de este año, el gobierno boliviano suspendió las exportaciones de carne argumentando escasez de alimento en el mercado local.

Alejandro Díaz, presidente de la Confederación de Ganaderos de Bolivia (Congabol), rechazó la decisión al afirmar “un país sale adelante incentivando la producción, no frenándola”, y que no coinciden con el propósito de “salir entre todos de esta crisis económica”.

El dirigente indicó que en 2020 se faenaron 1 350 000 cabezas de ganado, de las cuales alrededor de 130 000 fueron destinadas a mercados externos (menos del 10 %), por lo que “es falso decir que por esa cifra hay desabastecimiento cuando el 90 % va al mercado interno”.

Los otros compradores de carne son Ecuador y Perú, y si bien ambos redujeron sus compras en 2020, Perú viene con una tendencia de decrecimiento desde 2019.

Por ahora, los ganaderos le siguen apostando a la exportación de carne a China. En proyecciones realizadas por Fegasacruz hasta 2025, este año habría un saldo para exportar de 46 362 t, cifra que esperan elevar en 4 años a 65 852 t.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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