Por: Área Técnica Científica de Laboratorios Biomont
Redacción principal por: Manuel Villanueva
Sobre el autor: Manuel Villanueva es egresado de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), con formación especializada en investigación clínica veterinaria en Brasil y Argentina. Su trabajo se enfoca en el desarrollo científico, eficacia y farmacovigilancia de soluciones terapéuticas.
En los sistemas modernos de producción bovina, la Enfermedad Respiratoria Bovina (ERB) ya no puede entenderse como un evento clínico aislado, sino como un fenómeno que compromete simultáneamente la sanidad, la eficiencia operativa y la rentabilidad del sistema. Cada caso no resuelto a tiempo no solo representa un animal enfermo, sino días perdidos, retratamientos, consumo no aprovechado y horas‑hombre destinadas a sostener un problema que erosiona silenciosamente la productividad.
Bajo este escenario, el enfoque tradicional centrado únicamente en la supervivencia ha quedado obsoleto. Hoy, el verdadero desafío radica en intervenir de forma temprana, precisa y estratégicamente eficiente, integrando diagnóstico oportuno, control del proceso inflamatorio y optimización del manejo. Este cambio de paradigma redefine la toma de decisiones en campo y posiciona a la ERB como un punto crítico donde la medicina, la gestión y la economía convergen.
1. El Diagnóstico por Imágenes a Campo: Ultrasonografía Torácica (TUS)
Si bien en el contexto peruano la evaluación clínica continúa siendo la principal herramienta diagnóstica en campo, en otros entornos productivos la ultrasonografía torácica se viene incorporando progresivamente como una herramienta complementaria para mejorar la detección temprana de lesiones pulmonares. Este enfoque no sustituye la evaluación clínica, sino que la complementa, permitiendo una toma de decisiones más informada en etapas tempranas de la enfermedad.
Esperar a que terneros de recría o novillos de engorde presenten signos evidentes en evaluaciones clínicas visuales puede resultar en una detección tardía de la enfermedad, debido a la alta frecuencia de presentaciones subclínicas en la ERB. En este contexto, la ultrasonografía torácica a campo (TUS) se posiciona como una herramienta más sensible para la detección temprana de lesiones pulmonares, incluso antes de la aparición de signos clínicos (O’Donoghue et al., 2025).
Mediante el uso de transductores lineales convencionales, es posible realizar la evaluación ultrasonográfica de los lóbulos pulmonares craneoventrales en condiciones de campo mediante protocolos de escaneo rápido. En este contexto, la ultrasonografía torácica presenta dos ventajas clave:
- Detección subclínica: El escaneo permite identificar la pérdida de aireación y la consolidación del tejido pulmonar en estadios tempranos de la enfermedad, evidenciando lesiones pulmonares en animales sin signos clínicos aparentes. Esto pone de manifiesto las limitaciones en sensibilidad de la evaluación clínica convencional y refuerza el valor del diagnóstico por imágenes como herramienta complementaria (Masset et al., 2022; Cuevas-Gómez et al., 2021)
- Intervención temprana (premorbilidad): La detección precoz de lesiones pulmonares posibilita la identificación e intervención terapéutica antes de la aparición de signos clínicos evidentes, lo que puede contribuir a reducir el impacto negativo sobre la ganancia diaria de peso y el desempeño productivo en animales afectados (Cuevas-Gómez et al., 2021; Sáadatnia et al., 2023; Hoffelner et al., 2024).
2. La Ventana Crítica de las 24 Horas y la Segmentación de Protocolos
Cuando la ecografía o la evaluación clínica confirman la presencia de consolidación pulmonar, la velocidad de intervención se convierte en un factor determinante para el pronóstico del animal. En la ERB, el daño pulmonar no depende únicamente de la replicación de patógenos bacterianos como Mannheimia haemolytica o Pasteurella multocida, sino también de la respuesta inflamatoria del hospedador, donde la activación de mecanismos inmunitarios y la liberación de citocinas contribuyen de manera significativa a la progresión del daño pulmonar (Jeyaseelan et al., 2002; McGill & Sacco, 2020; Cai et al., 2020).
Las endotoxinas bacterianas desencadenan una infiltración masiva de neutrófilos en el espacio alveolar. Al activarse, estas células liberan radicales libres y enzimas proteolíticas que amplifican el daño tisular y favorecen la deposición de fibrina, característica de la neumonía fibrinosa. Existe una ventana crítica de intervención temprana (operativamente estimada en las primeras 24 horas) durante la cual la modulación de este proceso inflamatorio puede limitar la progresión del daño. Si este no se controla oportunamente, el parénquima pulmonar funcional puede ser reemplazado por tejido fibrótico, comprometiendo de forma irreversible la capacidad de intercambio gaseoso y condicionando la evolución hacia animales crónicos y de baja viabilidad productiva (Whiteley et al., 1992; Maheswaran et al., 1992; McGill & Sacco, 2020).
En los corrales de engorde intensivo y en las cunas de terneraje, coexisten distintos esquemas terapéuticos. Las terapias convencionales de dosificación diaria continúan siendo herramientas efectivas, accesibles y plenamente vigentes para el manejo hospitalario rutinario. Sin embargo, en contextos de alta presión epidemiológica, ingresos masivos de animales o limitaciones en la disponibilidad de mano de obra, la operación del sistema exige estrategias terapéuticas más eficientes. En estos escenarios, la logística de campo favorece la implementación de protocolos de mínima intervención y acción prolongada, orientados a reducir la manipulación repetitiva, optimizar los flujos de trabajo y sostener el control sanitario a escala de lote (Ives & Richeson, 2015; Horton et al., 2023).
Bajo este marco, la elección del esquema terapéutico no responde a un único modelo, sino que debe adaptarse al contexto sanitario y operativo del sistema, diferenciando claramente escenarios de manejo rutinario de aquellos de alto riesgo o complejidad logística.
La toma de decisiones en el manejo de la ERB puede integrarse en un esquema operativo que combina diagnóstico temprano, clasificación del riesgo y selección del abordaje terapéutico más adecuado en cada escenario, facilitando intervenciones más precisas y eficientes en condiciones de campo:
Figura 1. Algoritmo de intervención estratégica en ERB basado en diagnóstico temprano, clasificación del escenario sanitario y selección del protocolo terapéutico, integrando impacto clínico, operativo y productivo.
Fuente: Elaboración propia.
3. Racionalidad Económica y el Costo de la Merma Productiva
Al estructurar el impacto financiero de un brote de ERB en una empresa ganadera, el costo real del tratamiento no se define únicamente por el precio del fármaco, sino por su capacidad de evitar pérdidas productivas y optimizar la operación del sistema. En este contexto, el gasto sanitario debe entenderse como una inversión orientada a preservar el desempeño animal y reducir costos ocultos asociados al manejo.
Este impacto puede visualizarse de manera simplificada al integrar no solo el costo del tratamiento, sino también los componentes operativos y productivos asociados al evento clínico:
Costo total real
Figura 2. Representación conceptual del costo total asociado a un caso de ERB en sistemas intensivos, integrando el costo del tratamiento, la carga operativa del manejo (horas‑hombre) y la pérdida productiva derivada de la enfermedad.
Fuente: Elaboración propia.
La cuantificación de los días de merma productiva varía en función del objetivo comercial del sistema —ya sea producción de carne o recría—; sin embargo, en todos los escenarios el impacto económico por animal afectado es considerable. A esto se suma el costo operativo asociado al manejo sanitario: cada intervención implica movilización del lote, uso de infraestructura y tiempo de personal, lo que incrementa el costo real del evento más allá del tratamiento en sí.
En la ERB, el costo real no se define por el tratamiento, sino por los días perdidos y las intervenciones necesarias para sostener al animal en producción. En sistemas donde cada intervención adicional representa un costo operativo acumulativo, las soluciones de acción prolongada permiten no solo mejorar la respuesta clínica, sino también optimizar la rentabilidad global del sistema.
MENSAJE CLAVE EN ERB
En la ERB, la eficiencia terapéutica no se mide únicamente por la resolución clínica, sino por su capacidad de reducir días de merma productiva, disminuir la necesidad de retratamientos y optimizar el uso del recurso humano..
El diagnóstico temprano y las intervenciones de acción prolongada permiten no solo controlar la enfermedad, sino también preservar la eficiencia operativa y la rentabilidad del sistema productivo.
En el Terneraje y Recría: Un cuadro respiratorio durante las primeras etapas de vida no solo afecta la salud del animal, sino que compromete su desarrollo futuro. Diversos estudios han demostrado que las vaquillas que padecen BRD presentan menor ganancia de peso, mayor riesgo de descarte y retrasos para alcanzar el primer parto (Overton, 2020; Buczinski et al., 2021).
El impacto económico puede ser considerable, con pérdidas que en algunos estudios se han estimado en rangos cercanos a USD 200–300 por caso durante los primeros meses de vida (Overton, 2020).
Cada episodio respiratorio mal controlado representa tiempo, alimento y potencial productivo que difícilmente se recuperan por completo.
En el Engorde Intensivo (Feedlot): El negocio del feedlot depende de transformar alimento en kilos de carne de la manera más eficiente posible. Sin embargo, la BRD interrumpe este proceso al reducir la ganancia diaria de peso y deteriorar la eficiencia de conversión.
Estudios en animales afectados han documentado reducciones significativas en la ganancia diaria de peso, que pueden alcanzar valores cercanos a 1 kg/día en cuadros severos, además de canales entre 16 y 24 kg más livianas al momento de la faena (Buczinski et al., 2021; O’Connor et al., 2012).
En términos prácticos, cada día con fiebre, inflamación pulmonar o reducción del consumo se traduce en menos kilos producidos y una menor rentabilidad para el sistema productivo.
Mientras que los tratamientos de dosificación diaria pueden constituir una alternativa válida para cuadros respiratorios de manejo rutinario, las terapias de dosis única adquieren particular relevancia en animales de alto riesgo o en situaciones donde la enfermedad puede progresar rápidamente. En este contexto, la tulatromicina ha demostrado una amplia distribución tisular y la capacidad de alcanzar concentraciones pulmonares sostenidas, características que respaldan su uso en el tratamiento de la Enfermedad Respiratoria Bovina (BRD) y que se han asociado con una menor necesidad de retratamientos en comparación con algunos protocolos convencionales (Evans, 2005; Wellman & O’Connor, 2007; Nautrup et al., 2017).
La combinación de tulatromicina y ketoprofeno permite abordar simultáneamente dos componentes fundamentales de la BRD: la infección bacteriana y la respuesta inflamatoria del hospedador. El control temprano de la fiebre y de los signos clínicos favorece una recuperación más rápida del estado general del animal, mientras que la acción antimicrobiana sostenida contribuye al control del proceso infeccioso.
Desde una perspectiva productiva, este enfoque permite limitar el impacto que la enfermedad genera sobre el crecimiento, la eficiencia y el desempeño de los animales afectados, integrando eficacia clínica con eficiencia operativa dentro del sistema (De Koster et al., 2021).
4. Uso Racional de Antimicrobianos y la Lógica de las Herramientas de Alta Gama
Bajo las directrices internacionales de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y los marcos de control de resistencia antimicrobiana, el uso de macrólidos de última generación se encuentra condicionado a criterios estrictos de eficiencia terapéutica y justificación técnica. El uso racional implica seleccionar la molécula adecuada, en la dosis correcta, por el tiempo necesario y dentro de un contexto clínico bien definido. En este sentido, las terapias de dosificación diaria continúan representando la base del manejo sanitario rutinario; sin embargo, en escenarios seleccionados que demandan alta persistencia tisular y control temprano del proceso inflamatorio, la evidencia respalda el uso de formulaciones de acción prolongada y abordajes de dosis única en poblaciones de alto riesgo (O’Donoghue et al., 2025; Ives & Richeson, 2015).
En este contexto de alta especialización, la elección terapéutica trasciende la simple selección de un antimicrobiano y se orienta hacia estrategias que integran eficacia microbiológica, control del proceso inflamatorio y eficiencia operativa. Bajo este enfoque, las formulaciones que combinan macrólidos de acción prolongada con antiinflamatorios no esteroideos permiten abordar simultáneamente la carga bacteriana y la respuesta del hospedador, optimizando la respuesta clínica en fases tempranas de la enfermedad respiratoria.
En el mercado nacional, este concepto se materializa en soluciones farmacológicas que integran tulatromicina y ketoprofeno en formulaciones de dosis única, diseñadas para responder a los desafíos del engorde intensivo y el manejo de animales de alto riesgo. En este contexto, alternativas disponibles como TULABIOT® (Laboratorios Biomont) representan una herramienta estratégica, al combinar persistencia antimicrobiana, control inflamatorio temprano y eficiencia operativa en campo, facilitando la reducción de retratamientos y de la manipulación repetitiva del ganado.
En condiciones reales de campo, la implementación de terapias de acción prolongada se integra directamente dentro de la dinámica operativa del sistema productivo:
Figura 3. Uso de una formulación antimicrobiana de acción prolongada en condiciones de campo en bovinos de engorde, evidenciando su integración dentro del manejo sanitario y operativo del sistema.
Fuente: Elaboración propia.
Sinergia Antimicrobiana de Última Generación (Tulatromicina): Este macrólido de reciente generación presenta una elevada biodisponibilidad tisular y una marcada afinidad por el tejido pulmonar, acumulándose de forma activa en macrófagos alveolares y fluido pulmonar. Esta distribución le permite alcanzar concentraciones pulmonares múltiples veces superiores a las plasmáticas, como ha sido descrito en estudios farmacocinéticos, lo que constituye una condición clave para su eficacia en infecciones respiratorias (Evans, 2005; Villarino et al., 2014). Asimismo, su comportamiento farmacocinético permite mantener niveles terapéuticos sostenidos durante varios días tras una única administración, pudiendo extender su persistencia aproximadamente dentro de un rango de 7 a 14 días dependiendo del modelo experimental y las condiciones fisiológicas. Estas características respaldan su uso en animales de alto riesgo y se asocian con una menor necesidad de retratamientos en sistemas de engorde intensivo (Ives & Richeson, 2015).
Bloqueo Temprano del Daño Tisular (Ketoprofeno): Como antiinflamatorio no esteroideo (AINE), el ketoprofeno actúa mediante la inhibición de la ciclooxigenasa (COX), reduciendo la síntesis de prostaglandinas responsables de la inflamación, fiebre y dolor. Su incorporación al esquema terapéutico permite un control más rápido de la pirexia y de los signos clínicos en las fases tempranas del proceso respiratorio, particularmente durante las primeras 24 horas, contribuyendo a una estabilización clínica más eficiente y favoreciendo la recuperación del patrón respiratorio y del comportamiento alimentario (McGill & Sacco, 2020).
Eficiencia operativa, bienestar y uso estratégico: Desde una perspectiva de manejo, la alta concentración de la formulación permite su administración en un volumen reducido (1 mL por cada 40 kg de peso vivo) mediante una única inyección por vía subcutánea, lo que contribuye a disminuir la manipulación repetitiva del ganado y a reducir la incidencia de reacciones locales en el sitio de aplicación. Este enfoque resulta particularmente relevante en sistemas de alta carga operativa, donde la optimización del tiempo y del recurso humano condiciona la eficiencia del manejo sanitario.
Desde el punto de vista regulatorio y de uso responsable, su perfil farmacocinético establece restricciones específicas, como su no utilización en vacas lecheras en producción de leche para consumo humano. En este contexto, su aplicación se orienta estratégicamente a sistemas de terneraje y centros de engorde, donde su uso permite integrar eficacia terapéutica con operatividad de campo. Asimismo, su administración debe realizarse respetando el período de retiro en carne de 18 días conforme a la etiqueta aprobada del producto.
Conclusiones
La Enfermedad Respiratoria Bovina (BRD) continúa siendo una de las principales causas de pérdidas productivas en bovinos, afectando significativamente el crecimiento, la eficiencia y la rentabilidad de los sistemas de producción. Frente a este escenario, la selección de estrategias terapéuticas adecuadas para cada contexto sanitario y operativo resulta determinante para reducir el impacto de la enfermedad.
En este sentido, el abordaje de la BRD no debe centrarse únicamente en el control del agente infeccioso, sino también en la modulación de la respuesta inflamatoria y en la optimización de la dinámica de manejo. Las formulaciones que permiten actuar simultáneamente sobre estos componentes representan una herramienta clave dentro de los programas modernos de control de la enfermedad.
Bajo una perspectiva productiva, la eficiencia terapéutica debe evaluarse en función de su capacidad para reducir días de merma productiva, minimizar la necesidad de intervenciones y optimizar el uso del recurso humano. En consecuencia, la elección del tratamiento deja de ser una decisión basada únicamente en costo unitario y se convierte en un factor estratégico para la sostenibilidad y rentabilidad del sistema ganadero.
Bibliografia
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