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Nestlé admite que más del 60% de sus productos no son saludables

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La multinacional alimentaria reconoció también que ciertas categorías de bebidas y alimentos que produce “nunca serán saludables por mucho que se renueven”.

Nestlé, una de las mayores transnacionales mundiales en alimentación, admitió el pasado lunes 31 de mayo que viene trabajando para actualizar su estrategia de nutrición y salud después de que el Financial Times revelara un documento interno del gigante alimentario que describía una gran parte de sus alimentos y bebidas como poco saludables.

El medio periodístico hizo pública una presentación interna que circuló entre los altos ejecutivos a principios de este año, donde se indicaba que más del 60% de los alimentos de la cartera de alimentos y bebidas de Nestlé no podía considerarse saludable bajo una “definición reconocida de salud”.

Cabe precisar que, el documento revisado por los ejecutivos de Nestlé no abordaba las categorías como nutrición médica, alimentos para mascotas, café (Nescafé, Nespresso y Starbucks) y productos para bebés, que no habían sido analizados.

Nestlé: documento filtrado

El documento difundido por Financial Times muestra que tan solo el 37% de los alimentos y bebidas de la marca logran una calificación superior a 3,5 según el sistema de calificación de estrellas de Australia, un etiquetado nutricional que otorga a los alimentos más saludables cinco estrellas.

La propia compañía considera que 3,5 supone “una definición reconocida de salud”, según dicho sistema, que utilizan organizaciones como la Fundación de Acceso a la Nutrición.

Asimismo, el 63% de los alimentos evaluados no alcanzan el nivel saludable, como tampoco lo hacen el 96% de las bebidas (sin contar el café) y el 99% de los productos de confitería y helados. En tanto, el 82% de las aguas y el 60% de los lácteos llegan a dicho nivel.

Al respecto, Nestlé dijo en un comunicado que estaba trabajando en un “proyecto para toda la empresa” para actualizar su estrategia de nutrición y salud y estaba analizando toda su cartera para asegurarse de que sus productos ayudarán a satisfacer las necesidades nutricionales de las personas.

Además, anunció que había reducido los azúcares y el sodio (sal) en sus productos entre un 14% y un 15% en los últimos siete años, y que continuaría haciendo que sus productos fueran más saludables.

Nestlé reacciona tras difusión

A través de un comunicado, la multinacional Nestlé se reafirmó en que su cartera de productos contribuye “positivamente a la salud y al bienestar de las comunidades donde operamos”.

“Compartimos con consumidores, gobiernos y autoridades de salud alrededor del mundo la preocupación sobre los problemas de malnutrición (por exceso o por defecto) y las enfermedades no transmisibles como consecuencia (diabetes, anemia, etc.)”, señala el pronunciamiento.

Luego de difundirse la noticia de Financial Times, Nestlé sostuvo que ofrecen productos con los más altos estándares de calidad y nutrición a sus consumidores. Sin embargo, reconoció que “aún queda mucho por hacer para resolver esta problemática”.

“En Nestlé contamos con una estrategia clara y consistente para mejorar el perfil nutricional de nuestros productos. Por ejemplo, hemos reducido los azúcares y el sodio en nuestros productos significativamente en las últimas dos décadas, alrededor del 14-15% solo en los últimos 7 años (…) A medida que avanzamos en nuestra estrategia de nutrición, nos enfocamos en evaluar nuestro portafolio en base a los criterios de evaluadores nutricionales externos. Sistemas como health star rating y nutri-score son útiles en este sentido y permiten a los consumidores tomar decisiones informadas. Sin embargo, no abarcan toda nuestra oferta”, continúa.

En este sentido, Nestlé explicó que, como parte de su portafolio de alimentos, utilizan criterios de evaluadores nutricionales externos, como “health star rating” y “nutri-score”. No obstante, estos sistemas no llegan a toda su oferta.

“Aproximadamente, la mitad de nuestras ventas provienen de productos que no son evaluados por estos sistemas. Eso incluye categorías como nutrición infantil, productos de salud especializados y alimentos para mascotas, los cuales siguen las regulaciones y sí califican dentro de los estándares nutricionales recomendados. Creemos que una dieta saludable consiste en mantener un equilibrio óptimo entre bienestar y disfrute, como los alimentos indulgentes los cuales deben ser siempre consumidos con moderación”, finaliza.

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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