Noticias Internacionales

Recomendaciones a Ganaderos para Enfrentar las Heladas

Publicado

en

(2.841 lecturas vistas)

COMPARTIR

Entre los efectos para la agricultura, las heladas detienen el crecimiento de las praderas que constituyen la principal fuente de alimentación para el ganado en el sur de Chile. Además, los animales -al concentrarse en ciertos sectores- provocan daños en la pradera y el suelo por efecto del pisoteo. 

Una serie de recomendaciones para los productores ganaderos y medidas para enfrentar las heladas y los efectos de la época invernal, dio a conocer el especialista en praderas y cultivos forrajeros del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA – Chile), Alfredo Torres, para enfrentar las heladas y ante el inminente descenso de las temperaturas en toda la zona sur.

Entre los efectos para la agricultura, el INIA ha señalado que “las bajas temperaturas detienen el crecimiento de las praderas que constituyen la principal fuente de alimentación para el ganado en el sur de Chile”. Sin embargo, los especialistas de esta institución del Ministerio de Agricultura siempre han expuesto también que “esto no debiera provocar dificultades, ya que todos los años los productores ganaderos, previendo este menor crecimiento de las plantas, deben conservar forraje y abastecerse de alimentos para suplementar la alimentación de su ganado”.

Medidas para Prevenir Efectos del Frío y Heladas 

Alfredo Torres, del INIA Remehue, da a conocer las siguientes recomendaciones, las cuales pueden también extenderse a otras realidades distintas a la chilena que enfrentan también heladas:

Alimentación y costos. En la época invernal se debe procurar contar con alimentos en cantidad y calidad apropiados para la producción animal al menor costo posible. Es importante tener en cuenta que una Megacaloría de Energía proveniente de un concentrado puede costar hasta 6 veces más que la de praderas permanentes bien fertilizadas. Costos intermedios se encuentran en los forrajes conservados y cultivos forrajeros.

Fertilización de praderas. Una pradera bien fertilizada, está mejor preparada para enfrentar los efectos adversos del medio ambiente, tanto bióticos como abióticos, entre ellos el clima. Además nos provee un forraje abundante, de buena calidad y lo más importante, de bajo costo.

Conservación de Forrajes. Forrajes conservados en forma de ensilaje en una fecha adecuada (fines de octubre o inicios de noviembre o en estado de bota a inicios de espiga), nos debería entregar un alimento abundante, de buena calidad y de un costo razonable (inferior al costo de un concentrado). También es importante considerar el heno, pero teniendo presente que en nuestra zona es de limitada calidad y solo debe usarse con fines de mantención o aporte de fibra efectiva.

Siembra y/o regeneración de praderas y cultivos suplementarios. Existen alternativas de siembra de primavera y otoño, con un costo un poco mayor, pero de buena calidad y rendimiento.

Uso de concentrado. Es la opción de mayor costo, por lo tanto debería evitarse su uso en emergencias, a menos que estemos con peligro de mortalidad de animales. Su uso debe ser programado, con respuesta económica a la producción y en forma estratégica. La compra de granos en el momento de la cosecha, podría disminuir significativamente su costo.

Manejo de pastoreo en invierno. Es muy común que los productores realicen un manejo de pastoreo invernal, similar al que se hace en primavera, con rotaciones de 20 o 30 días, cuando la pradera no se ha recuperado adecuadamente para ser utilizada. Esto provoca un sobre pastoreo permanente que puede conducir a una degradación. Dependiendo del nivel de fertilidad y de las especies presentes esta rotación puede variar entre 40 y 60 días, para lograr una buena recuperación y una adecuada disponibilidad de forraje.

Sistemas productivos. Sistemas productivos primaverales, naturalmente bajará los requerimientos alimenticios en invierno y aprovechará mejor la abundancia y calidad de las praderas en esta estación del año.

Protección contra condiciones climáticas. Tener cortinas cortavientos, privilegiar potreros con matorrales o topografía que permita el resguardo del ganado. El viento es uno de los factores climáticos que más afecta a los animales. En este sentido, el INIA recomienda preocuparse primero de los animales más pequeños, de los enfermos y los que estén en mal estado corporal, los cuales se deben resguardar en galpones o instalaciones abrigadas para evitar enfermedades y posibles muertes de ganado.

Manejo Preventivo 

Si se presenta una situación de heladas intensas y por un largo período, se deben tomar las siguientes medidas:

  • Si es posible, bajar la carga animal.
  • Secar vacas que se encuentren al final de su lactancia y por consiguiente con baja producción.
  • Utilizar los forrajes toscos existentes en el predio, como por ejemplo, el ramoneo de la quila.
  • Comprar el alimento que tenga el menor costo por unidad de nutriente.
  • Evitar el pisoteo en potreros congelados, usando callejones mientras permanezca la escarcha.
  • Si las bajas temperaturas, afectaran el período de rezago para conservación de forrajes, se debe aumentar la fertilización de estás praderas a fines del invierno, con el objeto de no tener un efecto en cadena para el próximo año. En este caso, el nitrógeno es el elemento que nos puede aumentar más la producción, siempre y cuando los demás nutrientes estén en un adecuado nivel. Esta medida, también puede ser implementada en el otoño siguiente.
  • Sembrar o regenerar praderas y cultivos suplementarios, si es posible a salidas del invierno o en el próximo otoño.

Leer más
Click para comentar

Deja un mensaje

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Noticias Internacionales

Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Noticias Internacionales

La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

Publicado

en

COMPARTIR

El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

Leer más

Noticias Internacionales

La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

Publicado

en

COMPARTIR

Leer más

Tendencia