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Muerte Súbita Afecta al Ganado de Región de Honduras

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Los ganaderos y pobladores, en general, del departamento hondureño de Olancho están alarmados debido a que la muerte súbita de vacas y bueyes se ha extendido a los caballos sin alguna explicación.

El fenómenos que comenzó a principios de febrero ha dejado cientos de bovinos y equinos muertos en distintos municipios de esa zona, considerada como una de las más productoras de lácteos y carne del país.

Los lugares donde más se observa la mortandad, a la orilla de las carretera y en los potreros, son Azacualpa, Lepaguare, San Pedro, la ribera del río Patuca, así como entre Juticalpa y Catacamas.

CUANTIOSAS PÉRDIDAS

Algunos de los afectados reportan pérdidas de 15 a 25 reses en los últimos meses, mientras que otros únicamente han perdido dos y tres animales, pero que han sido parte del sustento del hogar.

La alarma es aún mayor porque todavía no conocen cuáles son las verdaderas causas que están generando millonarias pérdidas a los pequeños y medianos productores de carne y leche.

Las descripciones de los casos son coincidentes. Los animales se debilitan y les sobrevienen frecuentes temblores con síntomas de cansancio hasta que mueren.

Las vacas están enfermando de forma misteriosa en Azacualpa y alrededores de esa zona de Olancho, aunque las autoridades afirman que se debe a la mala alimentación de las reses.

Según habitantes, la preocupación es porque los casos no se detienen, sino que a diario aparecen vacas muertas, pero también caballos que son animales considerados más resistentes.

La mortandad de reses y caballos está a simple vista. Al transitar por las principales vías del departamento se puede observar la cantidad de animales en completo estado de putrefacción, otros que aparentan pocas horas de haber expirado, mientras que a su alrededor sólo quedan algunos restos de de los primeros que sucumbieron.

PLAN DE INVESTIGACIÓN

La falta de alimentos, mala aplicación de medicamentos y el empirismo de los ganaderos, son las principales causas de la masiva muerte de vacas, bueyes y caballos, afirmaron ayer autoridades de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG).

Debido a este fenómeno que afecta a los pequeños y medianos ganaderos de varias regiones del país, las autoridades ya ejecutan un plan de investigación con estudios minuciosos para determinar lo que está sucediendo.

El titular de la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (Dicta), Francisco Jeovany Pérez, indicó ayer que en los recorridos que han realizado sus técnicos, se determinó que el problema es la falta de alimento.

Restos de uno de los caballos que han muerto de forma súbita entre Juticalpa y Catacamas, Olancho.

Los productores de ganado no se preparan con tiempo para hacer siembras de pasto, caña o cultivo de maíz con altas proteínas para mejorar la nutrición de sus bovinos en el tiempo de las sequías que, por lo general, asola en los meses de febrero, marzo, abril y principios de mayo.

DESNUTRICION

“La mortandad radica en problemas de desnutrición porque las vacas no tienen suficiente alimento, agua limpia ni los medicamentos principales a tiempo para evitar que seas atacadas por alguna enfermedad”, señaló.

La mayoría de los pequeños ganaderos tampoco acostumbra a bañar su ganado, con el propósito de evitar los ataques de garrapatas que causa la enfermedad denominada piroplasmosis que también puede acabar con la vida de los animales.

Otro factor es el cambio climático que está deteriorando los sistemas de producción agrícolas, dejando agua sucia y contaminada con otras sustancias, algo que genera severos problemas de desnutrición en el ganado.

Tampoco los productores están suministrando sales minerales a los semovientes, y si se les enferman lo mantienen bajo el sol, produciéndoles insolación y timpanismo severo, hasta empeorar su estado.

MAL MANEJO DEL GANADO

Las malas recomendaciones de los agros servicios también están contribuyendo a aumentar la mortandad de animales.

Por su lado, el consultor y experto en bovinos de la Dicta, Osmín Galeas, señaló que el problema se está degenerando entre los pequeños y medianos productores porque están manejando mal la crianza y cuidado del ganado.

El funcionario aseguró que la carencia de pasto y agua en el país es alta y pese a esto los dueños de los hatos ganaderos no se preparan para hacerle frente al problema.

“Existe un alto patrón de desconocimiento sobre el manejo y las necesidades de nuestros animales”, señaló Galeas, agregando que la SAG está preparada para ayudarlos, pero muestran poco interés.

“No conocen el manejo de los animales, la nutrición, alimentación e, incluso, es nulo el uso de minerales que son necesarios”, afirmó el experto, mientras mostraba unas fotografías de las últimas investigaciones que han hecho.

Ejemplificó que recientemente recibió una llamada de auxilio por parte de un pequeño ganadero de Talanga, Francisco Morazán, que ya había perdido seis de sus reses y las otras están enfermas.

En ese sentido, decidió trasladarse a la pequeña finca del señor Marcial Euceda, quien le aseguraba que uno de los animales estaba gordo, pero muriéndose, habiendo detectado al instante que padecía de una anemia profunda por falta de alimento.

ANTIBIÓTICOS

Para el titular de la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (Dicta), Francisco Jeovany Pérez, el problema es la falta de alimentos.

La falta de conocimiento de algunos dependientes de los servicios agrícolas también está contribuyendo a acentuar la mortandad, porque cuando los dueños les piden medicamentos para animales débiles, les venden antibióticos.

Los antibióticos más bien aceleran las muertes de los bovinos, ya que el principal malestar es la falta de alimentación y vitaminas, y más bien necesitan reforzamiento para recuperarse.

Gáleas agregó que, por lo general, los pequeños y medianos ganaderos no consultan a un veterinario especializado, sino que confían en las soluciones que les dan los vendedores de insumos que muchas veces acaban con las reses.

“Cuando se le dan antibióticos a los animales en estas condiciones, generan una anemia más profunda, causándole cuadros severos respiratorios hasta un paro cardíaco que los mata”, apuntó.

En ese sentido, se trasladaron a unos tres negocios de agro servicios, donde constataron el problema y le hicieron conciencia a los dueños de las agropecuarias de consultar bien cuál es la sintomatología de los animales.

El titular de la SAG, Jacobo Regalado, afirmó que preliminarmente se ha detectado que los problemas son nutricionales, pero han desplazado técnicos a varias zonas del país para que tomen muestras y se hagan los análisis necesarios.

“Mal de las vacas locas” no existe en Honduras

El director del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria (Senasa), Heriberto Amador, afirmó ayer que en Honduras no existe el “mal de las vacas locas” y nunca se han registrado casos al respecto, descartando que esa sea la causa de la mortandad de ganado en varias zonas del país.

El “mal de las vacas locas” o encefalopatía espongiforme bovina, es una enfermedad causada por priones que se puede transmitir a los seres humanos a través del consumo de partes de animales infectados, sobre todo tejidos nerviosos, y los primeros casos se declararon en el Reino Unido, en 1986.

“Hay que tener mucha cautela porque ´vaca loca´ es una enfermedad que no existe en Honduras, es una enfermedad restringida al comercio y actualmente está en investigación por la Organización Mundial de Sanidad Animal”, indicó.

Explicó que “esta enfermedad se ha registrado en Europa, en Estados Unidos, pero en nuestro país y en la región nunca ha pasado algo de eso”.

El funcionario aseguró que empresas de Francia y Estados Unidos han mostrado su preocupación ante la muerte de vacas y bueyes en los primeros meses del año en el país, pero se le explicó que el problema es parte de las secuelas de la sequía que ha asolado al país.

Así, agregó que hay estrictos monitoreo en las empresas procesadoras de carne y leche, tanto en el consumo interno como en las exportadoras para asegurarse que el producto que comercializan cumple con todos los controles de salubridad exigidos.

Aseguró que hay muchos pequeños ganaderos que tienen a sus vacas y bueyes en condiciones complicadas, sin agua limpia, ni alimentos, causando la muerte de los animales forzosamente.

Otro problema es que hay ganaderos que mantienen la misma carga animal por manzana, tanto en verano como en invierno, cuando no es adecuado porque no se registra la misma producción de pastos.

“El problema primario es la nutrición, pero también están relacionados otros factores como los síndromes comunes que son curables en las reses”, apuntó Amador. Con todo, están pendientes los resultados definitivos de las muestras de sangre, heces y suero de animales colectadas en la zona de El Porvenir, Francisco Morazán, así como del agua del río Grande, de la cual consumen los animales de esa región central del país.

 

 

Fuente: La Tribuna

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En Chile investigación busca desarrollar herramienta para enfrentar la mastitis bovina

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La mastitis bovina es una de las principales enfermedades que afectan al ganado lechero y puede generar importantes consecuencias para la producción, la calidad de la leche y la salud de los animales. En las regiones de Los Ríos y Los Lagos, donde se concentra el 82 por ciento de las vacas lecheras del país, esta problemática adquiere especial relevancia para una de las principales actividades productivas del territorio.

Oriunda de Llanquihue, Macarena Núñez Campos, llegó a Valdivia en 2019 para estudiar Bioquímica en la Universidad Austral de Chile (UACh), pero su interés por la ciencia comenzó mucho antes. “De niña me gustaban mucho las clases de ciencias naturales y, a medida que fui creciendo, mis ramos favoritos pasaron a ser biología y química”, recuerda. También guarda especial recuerdo de sus experiencias en el laboratorio de su colegio y de su participación en ferias científicas, espacios que despertaron tempranamente su curiosidad y fueron fundamentales para descubrir que quería dedicar su vida profesional a la ciencia.

Hoy, esa vocación se refleja en una investigación que busca aportar una nueva herramienta para la detección de los microorganismos responsables de la mastitis bovina.

La reciente graduada del Magíster en Ciencias mención Microbiología de la Facultad de Ciencias de la UACh, desarrolló su investigación en vinculación con Laboratorios y Servicios Veterinarios Valdivia Limitada (Lavet), enfocándose en el desarrollo y evaluación de un método diagnóstico basado en una técnica molecular denominada LAMP (Loop-mediated isothermal amplification. El objetivo fue detectar de manera rápida y específica cinco patógenos asociados a la mastitis bovina: Staphylococcus aureus, Streptococcus uberis, Escherichia coli, Mycoplasma bovis y Prototheca bovis. Los dos últimos son considerados agentes emergentes de especial interés debido a las dificultades que pueden presentar para su diagnóstico y control.

“Mi tesis consistió en desarrollar y evaluar un nuevo método diagnóstico para la detección rápida y específica de cinco patógenos causantes de mastitis bovina. El método se basó en una técnica molecular denominada LAMP, que permite amplificar y detectar material genético de los microorganismos de manera rápida y sin requerir necesariamente el equipamiento sofisticado que utilizan otras técnicas moleculares convencionales”, explica Macarena.

Un desafío para la producción lechera regional

La mastitis es una enfermedad que afecta directamente la productividad de los rebaños. Puede disminuir la producción y calidad de la leche, aumentar los costos asociados al tratamiento y en casos más severos, comprometer la salud y la futura productividad del animal. Contar con herramientas que permitan identificar oportunamente el microorganismo responsable de una infección puede contribuir a mejorar las decisiones sanitarias y avanzar hacia tratamientos más específicos.

“En Chile, esta problemática cobra especial relevancia en las regiones de Los Ríos y Los Lagos, donde se concentra el 82% de las vacas lecheras del país. Por lo tanto, cualquier enfermedad que afecte la sanidad de los rebaños en esta zona puede tener un impacto no solo en los productores, sino también en toda la cadena productiva láctea”, añade Macarena.

La investigadora destaca que el desarrollo de métodos diagnósticos más rápidos y accesibles podría ser especialmente relevante para la realidad productiva regional, al permitir identificar con mayor oportunidad qué microorganismo está provocando una infección y apoyar decisiones de manejo y tratamiento. Uno de los aspectos centrales de esta experiencia ha sido precisamente la vinculación entre la investigación desarrollada desde la universidad y las necesidades del sector productivo.

Para Macarena Núñez, esta relación resulta fundamental para que el conocimiento científico pueda trascender el ámbito académico y convertirse en soluciones concretas: “Creo que es fundamental vincularse con el sector productivo porque permite que los resultados de las investigaciones no se queden únicamente en el ámbito académico, sino que puedan transformarse en soluciones concretas para problemáticas reales”.

A su juicio, esta colaboración permite complementar las capacidades de ambos sectores: mientras la academia aporta conocimiento y una base científica sólida, la industria contribuye a identificar necesidades concretas y espacios donde ese conocimiento puede tener una aplicación.

Una beca para continuar formando capital humano

El vínculo de Macarena con el laboratorio se inició en 2023, durante su formación de pregrado en Bioquímica. Desde entonces, tuvo la oportunidad de integrarse al Laboratorio de Mastitis Bovina, experiencia que posteriormente dio paso al desarrollo de su tesis de magíster. Durante este proceso fue guiada por el Dr. Armin Mella y el Dr. Diego Carrillo, quienes la acompañaron en el desarrollo de la investigación.

La investigación fue desarrollada con el apoyo del programa Piloto de Becas de Postgrado impulsado por el Gobierno Regional de Los Ríos y la Universidad Austral de Chile, financiamiento que para Macarena fue fundamental para completar su formación de magíster. “La beca FIC fue de gran ayuda para mí, ya que me entregó los recursos y herramientas necesarios para poder finalizar mi tesis y continuar con mi formación de manera adecuada. El apoyo permitió financiar aspectos no solo asociados a mi investigación, sino que también a gastos relacionados con mi permanencia en Valdivia y en el programa de magíster”.

Actualmente, Macarena se encuentra trabajando en Puerto Varas, en Aqua BC, empresa vinculada a la biotecnología y a la prestación de servicios para el sector acuícola. Si bien su trabajo actual no está directamente relacionado con la mastitis bovina, reconoce que la experiencia desarrollada durante el proyecto FIC amplió su perspectiva sobre las posibilidades profesionales que existen para quienes se forman en ciencias. “Me hizo comprender que nuestro desarrollo profesional no necesariamente tiene que estar ligado exclusivamente a la academia o la investigación, sino que también podemos incorporarnos directamente a la industria”, afirma.

Para Macarena, esta experiencia demuestra el valor de conectar las capacidades científicas que se desarrollan en las universidades con las necesidades concretas de los territorios y sus sectores productivos. “Considero que esta conexión entre el conocimiento científico y las necesidades de la industria es fundamental para que la investigación pueda tener un impacto concreto en la sociedad y en los distintos sectores productivos”, concluye.

La profesional termina esta entrevista agradeciendo especialmente a la Dra. Leyla Cárdenas, directora del proyecto FIC, a Francisca Sepúlveda y Pedro Matus, encargados de su seguimiento.

Proyecto financiado por el Fondo de Innovación y Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Los Ríos y aprobado por el Consejo Regional.

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Estudio detecta anticuerpos contra la paratuberculosis bovina en terneros neonatos

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Un estudio del Royal Veterinary College demuestra que los anticuerpos contra Mycobacterium avium subsp. paratuberculosis pueden identificarse en la sangre de los terneros tras la ingesta de calostro. El hallazgo abre una nueva vía para estudiar la exposición temprana a la enfermedad de Johne y fortalecer las estrategias de vigilancia y control en los rodeos.

Una investigación realizada por científicos del Royal Veterinary College (RVC) identificó que los terneros recién nacidos pueden presentar anticuerpos contra la enfermedad de Johne en su sangre luego de consumir el calostro materno. El descubrimiento podría aportar una nueva herramienta para determinar en qué momento los animales se exponen por primera vez al agente causal de esta enfermedad, favoreciendo el desarrollo de estrategias más eficaces de prevención y control.

La enfermedad de Johne, también conocida como paratuberculosis bovina, es una enfermedad infecciosa, crónica e incurable causada por Mycobacterium avium subespecie paratuberculosis (MAP). La infección suele producirse durante las primeras semanas o meses de vida, aunque los signos clínicos generalmente aparecen años más tarde.

En los animales afectados, la bacteria provoca un deterioro progresivo de la mucosa del intestino delgado, generando inflamación crónica, pérdida de peso, disminución de la producción de leche, diarrea persistente y, en los casos más graves, la muerte. Además de comprometer el bienestar animal, representa un importante problema económico para la producción lechera a nivel mundial.

Hasta el momento, los programas de vigilancia se enfocan principalmente en detectar la enfermedad en bovinos adultos, mientras que existe escasa información sobre lo que ocurre durante las primeras etapas de vida.

Un nuevo enfoque para estudiar la exposición temprana

Con el objetivo de profundizar el conocimiento sobre la infección en los primeros días de vida, investigadores del RVC analizaron muestras de sangre de 38 terneros recién nacidos y sus respectivas madres provenientes de un establecimiento lechero comercial del suroeste de Inglaterra.

Las muestras habían sido obtenidas originalmente como parte de los controles rutinarios destinados a verificar la correcta absorción de anticuerpos provenientes del calostro. Posteriormente, los científicos aprovecharon los sueros residuales para medir anticuerpos específicos contra MAP y evaluar su relación con el estado sanitario de las madres y con la eficiencia de la transferencia de inmunidad pasiva.

Los resultados mostraron que los terneros nacidos de vacas con anticuerpos frente a MAP presentaban concentraciones significativamente más altas de esos mismos anticuerpos que aquellos cuyas madres no evidenciaban seropositividad. Asimismo, la relación entre los niveles de anticuerpos detectados y la absorción del calostro fue diferente según el estado sanitario de la madre.

En conjunto, los hallazgos respaldan la hipótesis de que los anticuerpos específicos contra MAP son transferidos desde la vaca al ternero a través del calostro.

Potencial para mejorar la vigilancia sanitaria

Los investigadores aclaran que la detección de estos anticuerpos no constituye una prueba diagnóstica de infección en terneros recién nacidos, ya que refleja la inmunidad pasiva transferida por la madre y no necesariamente la presencia de la bacteria en el animal.

Sin embargo, consideran que esta información podría incorporarse como una herramienta complementaria dentro de los programas de vigilancia de rodeos y de evaluación del riesgo sanitario, contribuyendo a comprender mejor la dinámica de transmisión de la enfermedad durante las primeras etapas de vida.

De confirmarse los resultados de esta investigación en estudios con un mayor número de animales, este enfoque podría aportar información valiosa para optimizar las estrategias de control de la enfermedad de Johne, mejorar el bienestar animal y reducir las pérdidas productivas asociadas a esta importante enfermedad de los bovinos.

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Un enfermedad de los rumiantes es descubierta en el material de manuscritos antiguos

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Los manuscritos se confeccionaban con pergaminos fabricados con pieles de ovejas, cabras o vacas. Una nueva investigación ha empleado la genética para reconstruir 3 500 años de historia de la viruela ovina, una enfermedad que ha afectado a los rebaños durante siglos.

Algunos de los manuscritos más conocidos de Europa, entre ellos los Evangelios de York, se han convertido en auténticas ‘cápsulas del tiempo’ que permiten reconstruir 3 500 años de historia del virus de la viruela ovina.

Mediante el análisis genético de las pieles utilizadas para fabricar sus pergaminos, un equipo internacional dirigido por el University College de Dublín ha aportado nuevas evidencias sobre cómo esta enfermedad afectó a los rebaños europeos mucho antes de la era moderna.

Un virus antiguo

La viruela ovina es una enfermedad muy contagiosa que se propaga rápido y puede infectar a gran parte de un rebaño en poco tiempo. Es peligrosa porque puede provocar tasas de mortalidad muy elevadas, sobre todo en animales jóvenes, y reduce de forma drástica la producción al mermar la obtención de lana, carne y leche.

La enfermedad de la viruela ovina es peligrosa porque puede provocar tasas de mortalidad muy elevadas, sobre todo en animales jóvenes

“El estudio del ADN de los patógenos ha cambiado por completo nuestra comprensión de las enfermedades infecciosas del pasado, y aquí hemos demostrado que los pergaminos también pueden conservar ADN de patógenos”, afirma el autor principal del estudio e investigador de la universidad irlandesa, Louis L’Hôte. “Puede que los archivos y bibliotecas de todo el mundo también contengan rastros genéticos de brotes víricos ocurridos en animales de pasto de la antigüedad”.

“En concreto, estos genomas nos ayudan a comprender cómo evolucionaron estas infecciones y cómo afectaron a las sociedades del pasado, como es el caso del virus de la viruela ovina, del que demostramos que lleva mermando los rebaños de ovejas de Eurasia desde hace al menos tres milenios y medio”.

Cápsulas del tiempo

En el trabajo, publicado en Science Advances, los investigadores identificaron rastros génicos de la infección en manuscritos medievales, entre ellos varios de gran importancia histórica.

En especial, analizaron los Evangelios de York, de unos mil años de antigüedad y una de las mejores piezas conservadas del primer periodo anglosajón. También estudiaron textos más antiguos, como el Corpus Glossary del Corpus Christi College de Cambridge uno de los primeros diccionarios ingleses, además de otros códices procedentes de Gran Bretaña y Europa continental del mismo periodo.

Los expertos detectaron el virus en pergaminos elaborados con piel de ternero y de cabra, en muchos de ellos descubrieron que algunas páginas contenían ADN del virus, lo que les indicó que en su elaboración se utilizaron animales infectados.

Dado que el pergamino se fabricaba a partir de pieles de ganado, como ovejas, cabras y vacas, los investigadores lo consideran una especie de ‘bioarchivo’ que conserva el estado de salud del animal en el momento de su muerte hace siglos.

Asimismo, los expertos detectaron el virus de la viruela ovina en pergaminos elaborados con piel de ternero y de cabra, lo que indica que se dieron casos excepcionales de infecciones entre especies o que se produjo cierta contaminación durante el proceso de fabricación de los pergaminos.

Un virus que persiste

Al combinar el estudio de los manuscritos con muestras aún más antiguas de dientes de oveja de la Edad del Bronce, el estudio reveló que la viruela ovina había amenazado al ganado durante más de 3 700 años.

Los principales linajes de los capripoxvirus se diversificaron hace 11 500 y 3 700 años. El equipo identificó las primeras detecciones conocidas del virus de la viruela ovina a partir de registros dentales recuperados en antiguos asentamientos pastorales de la estepa euroasiática, ya que, diferencia de otros restos, los dientes conservan el material genético de las infecciones durante miles de años.

Al comparar estas secuencias con las modernas, los investigadores estiman que los principales linajes de los capripoxvirus se diversificaron hace 11 500 y 3 700 años. Esta cronología coincide con el auge de la domesticación de animales y el gran traslado de ovejas desde la estepa hacia Europa.

“La gente de todo el mundo sigue luchando contra este patógeno”, cuenta L’Hôte. “Los genomas antiguos pueden ayudarnos a comprender cómo evolucionaron los patógenos que nos afectan en la actualidad”, concluye.

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