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La Fiebre Aftosa no se Transmite como se Pensaba

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Virus de fiebre aftosa (en rojo) infectando a células (Foto: Dr. Bryan Charleston -Science)

El virus que causa la fiebre aftosa en el ganado sólo es infeccioso durante un período corto -la mitad del tiempo que se pensaba- y por lo tanto las estrategias de control de la enfermedad han estado equivocadas, revela una investigación.

Estas estrategias para detener la propagación de la enfermedad involucran matar a grandes números de cabezas de ganado con pérdidas económicas enormes.

Tal como señalan los científicos en la revista Science, el hallazgo no sólo replanteará estas medidas de control, sino también podría cambiar la forma como se han visto hasta ahora las enfermedades infecciosas en general.

La fiebre aftosa es una de las enfermedades virales animales más graves, debido principalmente a que es altamente infecciosa y puede transmitirse fácilmente entre animales domésticos y salvajes.

Pérdidas Enormes

Cada año este trastorno es responsable de enormes pérdidas en el comercio global de ganadería y los países donde el virus es endémico deben gastar grandes sumas de dinero en estrategias de vacunación y prevención de la enfermedad.

Cuando brota una infección, como ocurrió en el Reino Unido en 2001 con la mayor epidemia de fiebre aftosa en varias décadas en ese país, hubo que matar a millones de animales para controlar la infección y la industria ganadera sufrió pérdidas de miles de millones de dólares.

Ahora, sin embargo, científicos de las universidad de Edimburgo, Escocia, descubrieron que estas estrategias de control quizás han estado equivocadas.

Dr. Mark Woolhouse: «Descubrimos un período de oportunidad en el cual, si el animal contagiado es detectado y separado del resto del ganado, no habría necesidad de una matanza preventiva en el área inmediata de una granja infectada».

La enfermedad es causada por un virus, llamado picornavirus, que provoca fiebre en los animales y la aparición de úlceras o aftas en la boca, lengua y pezuñas.

Los científicos llevaron a cabo varios experimentos con ganado para investigar cuál era el período de incubación y de infección precisos de este virus.

Descubrieron que aún cuando se detecta el virus en una muestra de sangre -como se hace actualmente cuando se sospecha la enfermedad- esto no necesariamente significa que el animal sea infeccioso.

«Logramos detectar, de forma muy específica, la relación entre el momento en que el animal es infeccioso con fiebre aftosa y el momento en que muestra los signos clínicos de la infección» afirma el doctor Mark Woolhouse del Instituto de Salud Animal de la Universidad de Edimburgo, uno de los autores del estudio.

Actualmente, explica el científico, sólo se sabe que una persona o animal está infectado con una enfermedad cuando aparecen los síntomas.

Por ejemplo, se piensa que cuando la gente estornuda o tose puede contagiar a los demás con el virus de influenza.

Pero en realidad, dicen los investigadores, hasta ahora -y no sólo en relación a la fiebre aftosa sino a la mayoría de las infecciones- ha habido muy poca evidencia que muestre cuál es la relación entre los síntomas de una infección y su grado de contagio.

Síntomas y Contagio

La fiebre aftosa provoca fiebre y úlceras en la lengua y pezuñas.

Ahora, sin embargo, los científicos descubrieron que, en el caso de la fiebre aftosa, los síntomas clínicos y su grado de contagio ocurren casi al mismo tiempo.

En varios experimentos con vacas los científicos observaron la forma como se transmitía el virus. Los resultados mostraron que, una vez que aparecen los síntomas de la enfermedad, los animales enfermos sólo son infecciosos durante medio día.

«Descubrimos un período de oportunidad en el cual, si el animal contagiado es detectado y separado del resto del ganado, no habría necesidad de una matanza preventiva en el área inmediata de una granja infectada» afirma el doctor Woolhouse.

«Esto nos presenta ahora la posibilidad de desarrollar nuevos sistemas de prueba con los cuales podremos detectar a los animales contagiados más temprano y reducir la propagación de la enfermedad», agrega el investigador.

El doctor Woolhouse y sus colegas están ahora investigando formas de poder detectar la fiebre aftosa antes de que aparezcan los síntomas clínicos.

Según el científico, si se logra detectar el virus en el ganado 24 horas antes de que aparezcan los síntomas clínicos, los ganaderos podrían tener tiempo de retirar a los ejemplares enfermos mucho antes de que transmitan el virus.

Los investigadores creen, además, que estas mismas técnicas podrían aplicarse para prevenir la propagación de muchas otras enfermedades infecciosas tanto animales como humanas, incluida la influenza.

 

 

Fuente: BBC

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Desarrollan una molécula que podría disminuir la carga de Escherichia coli en bovinos

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Investigadores del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO) y el Instituto de Patobiología Veterinaria (IPVET) desarrollaron una molécula innovadora que podría ayudar a disminuir la presencia de Escherichia coli en el ganado y reducir el riesgo de contaminación de alimentos y agua. El avance apunta a prevenir casos de Síndrome Urémico Hemolítico, una enfermedad que afecta especialmente a niños.

Con aproximadamente 500 casos por año en la Argentina, el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es la primera causa de insuficiencia renal aguda pediátrica en el país y la segunda de insuficiencia renal crónica. El principal agente causante es Escherichia coli enterohemorrágica (EHEC) con serotipo O157:H7, una bacteria cuyo principal reservorio son los bovinos. El ganado generalmente no se enferma, pero excreta la bacteria de forma intermitente a través de sus heces, contaminando pasturas, fuentes de agua y, eventualmente, algunos alimentos. Los terneros jóvenes y los animales en etapa de destete son los mayores excretores.

“El principal objetivo era generar anticuerpos que bloqueen el mecanismo de virulencia de esta bacteria para evitar que colonice el intestino de la vaca y que los bovinos dejen de contaminar el ambiente y alimentos”, explicó Mariano Larzábal, investigador del IABIMO (INTA-CONICET).

Después de más de una década de investigación, el equipo identificó dos proteínas clave del sistema de secreción de tipo III (SST3) de EHEC — denominadas EspB e Intimina como los blancos más eficaces para bloquear la colonización intestinal del ganado. Los experimentos iniciales, tanto in vitro como en animales demostraron que anticuerpos dirigidos contra estas proteínas eran capaces de neutralizar uno de los mecanismos de virulencia de la bacteria y reducir significativamente su excreción fecal.

La forma que aplicaron fue fusionar ambas proteínas en una única molécula artificial: Quimera. “La llamamos Quimera porque es la combinación de dos proteínas distintas en una sola molécula que, como tal, no existe en la naturaleza”, comentó Ángel Cataldi, investigador del IABIMO y uno de los impulsores del proyecto.

En ensayos preliminares de respuesta inmune se comprobó que la Quimera proteica es capaz de generar respuesta a nivel de anticuerpos en bovinos y que estos anticuerpos, además de reconocerla, también son capaces de reconocer a las proteínas originales por separado y mantienen la capacidad de disminuir la acción de EHEC O157:H7 en cultivos celulares.

Uno de los desafíos históricos de las vacunas anti-EHEC ha sido convencer al sector ganadero de su utilidad: el bovino no es usualmente afectado por esta bacteria, por lo que vacunar implica un costo sin beneficio directo visible para el productor.

Teniendo en cuenta estos planteos, se ha pensado una alternativa de vacuna que podría mejorar su receptividad y hacerla más económica que una constituida únicamente por subunidades recombinantes. Esto implicaría la expresión de la molécula quimérica en la membrana externa de una bacteria que ya forma parte de una formulación vacunal de interés pecuario, para que de ese modo quede disponible en el exterior del microorganismo y pueda ser detectada por el sistema inmune del animal y no genere un gasto extra para el productor.

El desarrollo ya superó las etapas de laboratorio y modelos animales pequeños. Se está trabajando en la fase de bacterias recombinantes que expresen la quimera. Los resultados preliminares son alentadores y se espera que en la siguiente etapa se pueda probar en animales a campo.

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