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Eficacia de la Vacunación para la Prevención de la Mastitis en Ganado de Leche

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Y, H. Schukken, V. Bronzo, C. Locatelli, C. Pollera, N. Rota, A. Casula, E Testa, L Scaccabarozzi, R. March, D. Zalduendo, R. Guix and P. Moroni (2014).

Dairy Sci. 2014; 97:5250-64

  1. Introducción

La mastitis es una de las enfermedades más frecuentes y costosas en las vacas lecheras. Son  varias las estrategias preventivas que se han  aplicado para reducir al mínimo la incidencia de  la mastitis bovina, incluyendo la optimización de  los procedimientos de ordeño y la higiene, las terapias antibióticas, las vacunas, la segregación  y el desecho de vacas crónicas. Sin embargo, la mastitis sigue siendo una enfermedad importante y la obtención de una más rápida eliminación de las infecciones sería de gran valor para los productores de leche.

  1. Vacunación

La eficacia de la vacunación frente a Staphylococcus aureus y CNS (estafilococos coagulasa-negativos) es un concepto muy diferente de la eficacia de la vacunación frente a E. coli. Considerando que, con E. coli el propósito de la vacuna es principalmente reducir la gravedad de la infección, con S. aureus y SNC es particularmente valiosa cuando los resultados de la vacunación logran una reducción de la incidencia y duración de la infección, principales contribuyentes en la dinámica de la infección dentro del rebaño. Estudios experimentales con S. aureus han mostrado el efecto de la vacunación en la cantidad de bacteria excretada después del desafío, sin embargo, dichos estudios experimentales no han sido capaces de demostrar una reducción en la transmisión de la infección. Por consiguiente, es necesario determinar la eficacia total de la vacuna tanto a nivel de rebaño como unida a ciertos parámetros de enfermedad y población,

  1. El estudio

El objetivo de este estudio fue evaluar la eficacia de una vacuna comercial (STARTVAC@ HIPRA España) destinada a reducir las infecciones intramamarias (IMI) por Staphylococcus aureus y SNC, en condiciones de campo.

Durante los 21 meses de duración del estudio, 1.156 lactaciones de 809 vacas fueron asignadas en 2 rebaños (A y B). Los rebaños tenían una prevalencia conocida de S. aureus de al menos el 5% de las vacas (Tabla 1) y un RCS en tanque por ml de entre 250.000-400.000. No se realizó segregación de las vacas en base a su estatus de IMI o RCS. La vacunación se llevó a cabo de acuerdo a las indicaciones de la etiqueta: primera vacunación 45d (+-3d) previos a la fecha prevista de parto, segunda vacunación a los 35d desde ese momento (+-3d), correspondiente a 10d antes de la fecha prevista del parto, y tercera vacunación a los 52 días en leche (+- 3d) (Imagen 2). Las vacas que pasaron por un segundo período seco durante el estudio se mantuvieron en el mismo grupo de tratamiento (vacunados o control).

Tabla 1. Resultados bacteriológicos de todas las muestras recogidas.

Imagen 2. Protocolo de vacunación.

Durante la primera fase del ensayo, todas  las vacas que estaban cerca del parto fueron vacunadas hasta alcanzar aproximadamente el 50% de las vacas del rebaño (aproximadamente seis meses). En ese momento, cuando se alcanzó una cobertura de vacunación del 50%, las vacas que estaban cercanas al parto fueron asignadas al azar para recibir la vacuna o bien ser controles negativos. Por tanto, asumimos que se trataba esencialmente de un ensayo controlado, aleatorio y simple-ciego, ya que el personal del rebaño no estaba al tanto de la vacunación. Se realizó un muestreo mensual por cuarterones de todas las vacas en período de lactación durante el período de prueba. Además, se muestrearon los cuarterones de las vacas por el personal de las granjas cuando se produjo un caso de mastitis clínica, al secado, al parto y al sacrificio. Se analizó la tasa de curación, la tasa de nuevas

infecciones (Gráfico 3), la prevalencia (Gráfico 4) y la duración de las infecciones (Gráfico 5).

El diseño del estudio elegido, con diseño cruzado de vacas vacunadas y control, permitió estimar la

eficacia de la vacuna dentro del rebaño utilizando un programa de aleatorización dentro de manada.

La eficacia de Ula vacuna -fue moderada nuestra prueba de campo pero fue capaz reducirla escala de reproducción .básica de la en los SNC y S. aureus en ambos rebaños. Los datos indicaron que la vacunación se tradujo en la reducción de la escala de reproducción básica de S. aureus en aproximadamente un 45% (Gráfico 6) y para los CNS en aproximadamente un 35%. La eficacia fue dependiente de -la edad de los animales, en particular para S, aureus, siendo la primera lactación donde los animales mostraron un valor significativamente mayor en comparación con los animales de tercera o más lactaciones

Las variaciones en la eficacia de la vacuna pudieron deberse a las diferencias en las prácticas de manejo, ya que se identificaron diferencias significativas entre las granjas. La prevalencia de S, aureus se mantuvo igual o aumentó -ligeramente en la granja At pero cayó dramáticamente a una   prevalencia muy baja en la granja B. Por ejemplo, en  las fincas con buenas prácticas de manejo, la escala de reproducción básica (R0) para S. aureus se reduciría de 1,5 a 0,83; mientras que la vacunación en las granjas con mal manejo reduciría R0 de 5 a 2,75. En el último ejemplo, S. aureus mostraría una reducción de la prevalencia aunque seguimos considerándola endémica a pesar de la vacunación, mientras que en el primer ejemplo, S. aureus finalmente sería eliminado gracias a la vacunación.

  1. Conclusiones

La utilización de la vacuna en combinación con otros procedimientos de control de infecciones, tales como procedimientos excelentes de ordeño, «tratamiento, segregación y sacrificio de ganado infectado conocidos, dará lugar a una reducción importante en la incidencia y la duración de las infecciones intramamarias producidas por estafilococos.

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Expertos de las Américas avanzan en la definición de las reservas estratégicas del Banco Regional de antígenos de Fiebre Aftosa

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La sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud pese al aumento de las crisis sanitarias

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El informe advierte que los recortes de la ayuda dejan al mundo peligrosamente expuesto a las enfermedades transfronterizas, la inseguridad alimentaria y la próxima pandemia.

El mundo no está invirtiendo lo suficiente en sanidad animal, pese a la creciente evidencia de que el costo de la inacción supera con creces el costo de la prevención.

El informe, publicado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA, WOAH por sus siglas en inglés) en el marco de su 93.ª Sesión General, es la única evaluación mundial anual de las tendencias, riesgos y desafíos en materia de sanidad animal.

El informe destaca que las enfermedades animales destruyen más del 20 % de la producción animal mundial cada año. Estos impactos se sienten con mayor intensidad en los países de ingresos bajos y medios, donde la sanidad animal desempeña un papel fundamental para sostener los medios de vida, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica. Al mismo tiempo, los sistemas con recursos insuficientes tienen dificultades para detectar y responder a las enfermedades de forma temprana, y también enfrentan retos para mantener los estándares de bienestar animal.

Las recientes reducciones de los presupuestos de ayuda internacional están agravando la presión. La asistencia para el desarrollo en salud ha caído a aproximadamente 39.100 millones de dólares estadounidenses en 2025, y la sanidad animal representa menos del 2,5 % de ese total. En el mismo periodo, el gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2,9 billones de dólares estadounidenses. En este contexto, el fortalecimiento de los sistemas de sanidad animal la infraestructura compartida que protege frente a enfermedades de origen natural, liberaciones accidentales y amenazas biológicas deliberadas sigue estando insuficientemente financiado, pese a su papel esencial en la gestión de riesgos transfronterizos, incluidas las enfermedades emergentes y las amenazas biológicas.

El informe subraya que llevar los Servicios Veterinarios de todos los países a los estándares internacionales costaría aproximadamente 2.300 millones de dólares estadounidenses al año, menos del 0,05 % de los 3,6 billones de dólares en pérdidas económicas atribuidas a la COVID-19 en 2020, una enfermedad que con gran probabilidad tuvo un origen animal, aunque su origen preciso y la vía de transmisión al ser humano aún no se han establecido de forma definitiva.

«Los sistemas de sanidad animal se sitúan en el centro mismo de la seguridad alimentaria, la estabilidad económica, el bienestar y la salud humana, y sin embargo están crónicamente infradotados», declaró la Dra. Emmanuelle Soubeyran, Directora General de la OMSA. «La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la importancia de invertir más en la prevención y en el enfoque de Una sola salud. Una sola salud seguirá siendo una aspiración hasta que la sanidad animal se integre de manera genuina en la forma en que planificamos e invertimos, mucho antes de que llegue la próxima crisis».

Entre 2025 y 2026, 64 países y territorios notificaron más de 2.000 brotes de influenza aviar de alta patogenicidad, lo que provocó el sacrificio o la pérdida de más de 140 millones de aves de corral.

La fiebre aftosa ha causado brotes sin precedentes en el África meridional y ha reaparecido en Europa. La peste porcina africana continúa propagándose, incluso mediante notables saltos a larga distancia.

Asimismo, el gusano barrenador del Nuevo Mundo una mosca parásita que se alimenta de carne está generando gran preocupación, con decenas de miles de casos registrados en América Central y una expansión hacia el norte que supone una amenaza para la sanidad animal más allá de los países actualmente afectados.

El 75 % de las enfermedades infecciosas emergentes en humanos se originan en animales, lo que convierte a los sistemas de sanidad animal en la primera línea de defensa del mundo frente a los brotes, incluida una posible próxima pandemia.

Sin embargo, el informe indica que estos sistemas están bajo presión: el 18 % de los países evaluados recientemente presenta una disminución de la capacidad veterinaria, y el 22 % una disminución de la capacidad del personal paraprofesional.

«Lo que estamos observando va más allá de la propagación de las enfermedades y refleja también una presión creciente sobre las redes de vigilancia y las capacidades de respuesta de emergencia, especialmente en las regiones más expuestas a los riesgos para la sanidad animal», afirmó el Dr. Paolo Tizzani, epidemiólogo veterinario senior de la OMSA.

«Cuando los Servicios Veterinarios carecen de recursos, las enfermedades se detectan tarde, se propagan más y resultan más costosas de controlar, independientemente de cómo se hayan iniciado. Fortalecer estos sistemas es, por tanto, una forma importante y eficaz de que los gobiernos y sus socios reduzcan los riesgos y mejoren la preparación».

Con base en 54 países y territorios evaluados por la OMSA, se estima que sería necesario un aumento presupuestario medio del 52 % para cubrir el coste anual real de unos Servicios Veterinarios eficaces. El Programa de Prestación de Servicios Veterinarios (PVS) de la OMSA ofrece a los países una evaluación independiente de sus sistemas de sanidad animal y una hoja de ruta adaptada para su mejora. Como avance positivo, tras actividades recientes del PVS, más de la mitad de los países participantes informaron de un aumento de los recursos financieros.

El informe insta a los gobiernos a aumentar la financiación de los sistemas de sanidad animal e integrarlos en estrategias más amplias de salud, economía y seguridad; a los socios para el desarrollo a alinear la financiación con la prevención a largo plazo en lugar de la respuesta a las crisis; y a las instituciones financieras y al sector privado a reconocer la sanidad animal como una inversión de alto impacto.

«Los sistemas de sanidad animal son un bien público mundial, y el mundo no los financia como tal», concluyó la Dra. Susana Pombo, Presidenta de la Asamblea Mundial de Delegados de la OMSA.

«En un momento en que los gobiernos están aumentando los presupuestos de defensa, conviene preguntarse qué significa realmente la sanidad animal en este contexto. Las enfermedades no reconocen fronteras. Una brecha en la vigilancia de la sanidad animal en un país es una vulnerabilidad para todos los países, por lo que es fundamental cambiar nuestra forma de pensar sobre la solidaridad y la inversión en los sistemas de sanidad animal».

Las conclusiones del informe servirán de base para los debates de la próxima 93.ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados (18–22 de mayo), en particular en el Foro Técnico de la OMSA dedicado este año al tema «Invertir en sanidad animal para asegurar el futuro de todos».

También se celebrará una reunión ministerial al margen de la Ceremonia de Apertura, que incluirá la publicación de una declaración ministerial que reflejará una visión compartida sobre los sistemas de sanidad animal.

Acerca de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA)

La OMSA es la autoridad mundial en sanidad y bienestar animal. Fundada en 1924 en respuesta al devastador brote de peste bovina en Bélgica que formó parte de una epidemia más amplia que afectó a varios países europeos y tuvo repercusiones mundiales, la OMSA se ha dedicado desde entonces a vigilar, controlar y difundir información sobre las enfermedades animales en todo el mundo.

La OMSA se centra en la difusión transparente de información sobre las enfermedades animales, en la mejora de la sanidad animal a nivel mundial y, con ello, en la construcción de un mundo más seguro, saludable y sostenible. https://www.woah.org/es/inicio/

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La producción de alimentos de origen animal deberá aumentar 70 % para 2050, incluida la leche: FAO

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