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Contaminación Bacteriológica de la Leche: Causas y Control

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La meta final del productor es una leche cruda de buena calidad, que cumpla con los reglamentos y exigencias de la industria y las expectativas del público consumidor. Una jornada de capacitación confirmó el interés en el tema. 

Dr. Carlos Vitulich (INTA Rafaela-Argentina) 

La obtención de una leche de calidad higiénica requiere de un esfuerzo conjunto de los eslabones de la cadena desde la producción primaria, el transporte, hasta la recepción y almacenamiento en la industria.

El tambo, al ser el punto de partida del proceso, se convierte en el condicionante de todos los eslabones siguientes. A este nivel, no sólo es importante producir una leche con bajos recuentos bacterianos, sino que además es imprescindible que la misma mantenga esta característica por un cierto período de tiempo. Consecuentemente, los pilares básicos para el logro de una leche de calidad bacteriológica son: la higiene de los elementos en contacto con la leche, su correcta refrigeración y la adecuada sanidad mamaria de los animales.

La leche constituye un excelente medio de cultivo para microorganismos, en particular bacterias patógenas cuya multiplicación depende sobre todo de la temperatura y la presencia de microorganismos competidores y sus productos metabólicos excretados de la leche. Otra característica de algunas bacterias contaminantes de la leche es la alta capacidad de adaptación metabólica que presentan, condición que le permite resistir a medios y condiciones desfavorables.

Fuentes de Contaminación 

La leche, desde su extracción, su almacenamiento en el tanque de refrigeración y hasta su llegada a la industria está expuesta a numerosas fuentes de contaminación.

El proceso de contaminación no es sistemático ni totalmente previsible. Sin embargo, los riegos se incrementan sustancialmente en la medida que la leche entre en contacto con superficies contaminadas y que las condiciones de acondicionamiento resulten propicias para el desarrollo bacteriano, especialmente la temperatura.

Las principales causas de contaminación bacteriana de la leche del tanque de frío son: la leche producida por vacas infectadas; los pezones sucios o mal lavado; el contacto de la leche con superficies sucias. La leche producida por vacas infectadas. ante una infección mamaria los recuentos de bacterias en muestras de leche de vacas individuales pueden resultar muy altos, alcanzando en casos de mastitis clínicas, por ejemplo, los 1×107 ufc/ml, particularmente en infecciones por Streptococcus agalactiae y otros estreptococos. El logro de una correcta sanidad del rodeo aplicando medidas preventivas y de control de enfermedades, sumado a la pasterización obligatoria de la leche antes de su industrialización o consumo, garantizan la inocuidad y calidad final de la leche y los productos.

Los Pezones Sucios o Mal Lavados 

Los pezones pueden presentar al momento del ordeño un nivel de contaminación muy variable dependiendo, fundamentalmente, del lugar de permanencia de los animales entre ordeños (pasturas, estabulación, corrales de encierre nocturno), del mantenimiento de caminos, aguadas, ingresos al tambo y, puntualmente, de las condiciones climáticas (período seco, lluvioso, alta humedad relativa, temperatura, etc.).

Se dispone de varias alternativas de higienización de los pezones previo al ordeño, existiendo diferencias marcadas en la efectividad de cada método. La colocación de las pezoneras sin preparación se tradujo siempre en pezones y leche más contaminada. El lavado de los pezones redujo, comparativamente con la primer rutina, en un 13 y 5% los recuentos en pezones y leche, respectivamente. Por último, el lavado y secado fue el mejor método logrando disminuir los recuentos en pezones y leche en un 23 y 17%, respectivamente, respecto a no preparar.

Refrigeración de la Leche 

La correcta refrigeración de la leche durante su almacenamiento en el tambo es el medio más seguro para limitar la proliferación de bacterias. El frío tiene una acción bacteriostática y no bactericida. El recuento final de bacterias después de su almacenamiento depende de: el tiempo de almacenamiento; el recuento total puede aumentar 1,5 veces si el tiempo hasta alcanzar los 4ºC es de 5 horas en lugar de 2 horas; la estabilidad de la temperatura entre ordeños. Como fue mencionado, los grupos bacterianos contaminantes de la leche presentan diferentes comportamientos según la temperatura de almacenamiento. Esto puede verse reflejado en la evolución de los recuentos de bacterias totales en la leche almacenada a 5ºC en diferentes tambos comerciales. Los recuentos evolucionan de manera muy diferente en cada tambo.

Requisitos de Efectividad 

Limitar la contaminación bacteriológica inicial de la leche, especialmente la del grupo de sicrótrofas. La temperatura de almacenamiento de la leche debe ser 4ºC. El logro de una leche con una reducida contaminación bacteriológica es un criterio básico de calidad. El productor lechero debe adoptar en el tambo una serie de prácticas y técnicas adecuadas para garantizar este objetivo. Los dos aspectos generales que definen el nivel de contaminación bacteriológica de la leche entregada a la industria son: el nivel de higiene adoptada durante el ordeño seguido por una correcta refrigeración. Como referencia final, se identifican y jerarquizan las fuentes de contaminación que constituyen además los puntos de control sobre los que habría que actuar para limitar la contaminación bacteriológica total o por grupo bacteriano.

Una correcta sanidad del rodeo aplicando medidas preventivas y de control de enfermedades, garantizan la inocuidad y calidad final de la leche y los productos.

Tema Caliente 

Más de 100 productores y tamberos se dieron cita esta semana en la Cooperativa “La Humbertina”, de Humberto Primo. El motivo: asistir a una charla sobre Calidad Higiénico-Sanitaria de la leche desarrollada por el Méd. Vet. Carlos Vitulich, del INTA Rafaela.

La jornada inició con una bienvenida a cargo del Asesor Técnico de la Cooperativa, el Ing. Agr. Roberto Sodo, y el Gerente de la misma CPN René Graffione, quienes resaltaron la importancia de la capacitación que junto al INTA se viene desarrollando en la zona. Se mencionó además que la reunión forma parte de una estrategia de capacitación para productores y operarios. Durante la presentación se abordaron aspectos relacionados a la contaminación bacteriológica de la leche, principales causas de que ello ocurra, cómo prevenirlas y cómo determinarlas.

También se habló sobre tipos de bacterias y las fuentes de contaminación. Se dedicó un tiempo importante a conversar sobre células somáticas, mastitis y métodos de control en el tambo, dejando para el final un intercambio de preguntas sobre la problemática de los establecimientos, relatándose experiencias y resultados sobre los planes de control de mastitis que se llevan adelante en la zona.

Fuente: El Litoral

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Desarrollan una molécula que podría disminuir la carga de Escherichia coli en bovinos

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Investigadores del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO) y el Instituto de Patobiología Veterinaria (IPVET) desarrollaron una molécula innovadora que podría ayudar a disminuir la presencia de Escherichia coli en el ganado y reducir el riesgo de contaminación de alimentos y agua. El avance apunta a prevenir casos de Síndrome Urémico Hemolítico, una enfermedad que afecta especialmente a niños.

Con aproximadamente 500 casos por año en la Argentina, el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es la primera causa de insuficiencia renal aguda pediátrica en el país y la segunda de insuficiencia renal crónica. El principal agente causante es Escherichia coli enterohemorrágica (EHEC) con serotipo O157:H7, una bacteria cuyo principal reservorio son los bovinos. El ganado generalmente no se enferma, pero excreta la bacteria de forma intermitente a través de sus heces, contaminando pasturas, fuentes de agua y, eventualmente, algunos alimentos. Los terneros jóvenes y los animales en etapa de destete son los mayores excretores.

“El principal objetivo era generar anticuerpos que bloqueen el mecanismo de virulencia de esta bacteria para evitar que colonice el intestino de la vaca y que los bovinos dejen de contaminar el ambiente y alimentos”, explicó Mariano Larzábal, investigador del IABIMO (INTA-CONICET).

Después de más de una década de investigación, el equipo identificó dos proteínas clave del sistema de secreción de tipo III (SST3) de EHEC — denominadas EspB e Intimina como los blancos más eficaces para bloquear la colonización intestinal del ganado. Los experimentos iniciales, tanto in vitro como en animales demostraron que anticuerpos dirigidos contra estas proteínas eran capaces de neutralizar uno de los mecanismos de virulencia de la bacteria y reducir significativamente su excreción fecal.

La forma que aplicaron fue fusionar ambas proteínas en una única molécula artificial: Quimera. “La llamamos Quimera porque es la combinación de dos proteínas distintas en una sola molécula que, como tal, no existe en la naturaleza”, comentó Ángel Cataldi, investigador del IABIMO y uno de los impulsores del proyecto.

En ensayos preliminares de respuesta inmune se comprobó que la Quimera proteica es capaz de generar respuesta a nivel de anticuerpos en bovinos y que estos anticuerpos, además de reconocerla, también son capaces de reconocer a las proteínas originales por separado y mantienen la capacidad de disminuir la acción de EHEC O157:H7 en cultivos celulares.

Uno de los desafíos históricos de las vacunas anti-EHEC ha sido convencer al sector ganadero de su utilidad: el bovino no es usualmente afectado por esta bacteria, por lo que vacunar implica un costo sin beneficio directo visible para el productor.

Teniendo en cuenta estos planteos, se ha pensado una alternativa de vacuna que podría mejorar su receptividad y hacerla más económica que una constituida únicamente por subunidades recombinantes. Esto implicaría la expresión de la molécula quimérica en la membrana externa de una bacteria que ya forma parte de una formulación vacunal de interés pecuario, para que de ese modo quede disponible en el exterior del microorganismo y pueda ser detectada por el sistema inmune del animal y no genere un gasto extra para el productor.

El desarrollo ya superó las etapas de laboratorio y modelos animales pequeños. Se está trabajando en la fase de bacterias recombinantes que expresen la quimera. Los resultados preliminares son alentadores y se espera que en la siguiente etapa se pueda probar en animales a campo.

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